Un país maicero sin maíz

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Mercado del elote..... Barrio de Analco

México produce menos maíz del que consume. Esto lo hace un país dependiente del exterior, de su principal proveedor: Estados Unidos, un país que cuenta con más tierras cultivables y agricultores con mayor acceso a la tecnología. En consecuencia, mientras que nuestro México produce cerca de tres toneladas por hectárea, la Unión Americana produce una media de nueve toneladas por hectárea, afirmó Salvador Hurtado, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA).
Dos datos más: los agricultores norteamericanos cuentan con subsidios disfrazados por 20 mil pesos por hectárea. En cambio los mexicanos difícilmente llegan a los mil pesos por hectárea. Además, las nevadas permiten a los agricultores norteamericanos contar con un excedente de humedad que no tienen las tierras nativas del maíz. Entonces los agricultores norteamericanos pueden tener sus siembras bien establecidas en abril o mayo. En cambio, en gran parte del territorio nacional tienen que esperar la lluvia hasta junio, y a veces hasta julio.
“En México el campo es gradualmente desmotivado. El Congreso aprobó el año pasado 205 mil millones de pesos para apoyarlo, pero finalizó el ejercicio del año pasado y casi el 70 por ciento de ese presupuesto quedó sin aplicar. Entonces estamos ante un juego perverso, donde se informa a la opinión pública que se apoyará al campo y en la práctica se complican las reglas de operación de los programas para que casi nadie pueda tener acceso a ellos y además, deliberadamente no se impulsan los proyectos”, señaló Salvador Mena Munguía, profesor investigador del CUCBA.
“Cuando alguien señala el problema a las autoridades correspondientes, echan mano a los programas populistas para que haya testigos de que sí se ejerce el recurso cuando no es así”, declaró el académico.

Gigante contra ratón
La producción mexicana se destina en un 60 por ciento para alimentación humana, 29 por ciento para alimentación animal y el resto para la industria. El 67 por ciento de la producción es de autoconsumo. En un 70 por ciento es de temporal, señaló Salvador Hurtado.
La Secretaría de Agricultura estima que México produjo 23 millones y medio de toneladas de maíz en 2008. Cifras oficiales indican que la importación será de nueve millones y medio, aunque el Mena Munguía calcula una importación de 12 millones de toneladas para ese año.
Cifras menos conservadoras indican que México importa más de 60 millones de toneladas del grano, añadió Salvador Hurtado.
Estados Unidos provee a México cerca de un 90 por ciento de maíz. “Por eso le afectó a nuestro país la obtención de etanol a base de maíz. Los estadounidenses cuentan con menos grano para vender al vecino del sur. En consecuencia, el precio de la tonelada de maíz incrementó de los mil 700 pesos a los 3 mil pesos, indicó.
Antonio Turrent, investigador del Colegio de Posgraduados, estima que nuestro país puede producir más de 53 millones de toneladas, pero necesitamos una planeación eficiente en el campo. “Las tierras que son aptas para la producción de este grano básico hay que destinarlas a éste, las que no, hay que cambiar de cultivo, además hay que apoyar a los maiceros con más capacitación, dinero y asistencia técnica”.

Al ritmo de la tambora
Un ejemplo del rendimiento que puede sacarse a la tierra gracias a la tecnología, son los agricultores de Sinaloa. “Están levantando la producción nacional. Cuentan con 200 mil hectáreas y a cada una le sacan una media de rendimiento de 10 toneladas, muy por arriba de la media nacional. Ellos nos muestran que sembrar maíz sí es un buen negocio. Incluso hay agricultores que dejan de sembrar tomate que exportan a Estados Unidos por producir el grano básico”, mencionó Salvador Hurtado.
Si Jalisco lograra levantar la media estatal en la producción de maíz a las ocho toneladas por hectárea, se convertiría en un buen negocio y lograríamos apoyar al país en la gran demanda que tiene de este cultivo.
Comprar maíz a Estados Unidos no es garantía de óptima calidad: “Puedo decir que sí tiene calidad, pero a secas. Nos venden grano mezclado con transgénico, lo que resulta más barato que producir maíz convencional”, dijo Mena Munguía.
Los productos transgénicos ponen en riesgo los recursos naturales y en duda la salud. “No hay evidencia de que son inocuos, pero tampoco se sabe si son promotores de enfermedades como el cáncer, ya que el gen que se incorpora a las variedades naturales es adicional, es como si se pegara un parche”.
Eso abre la posibilidad de que el gen no tenga la estabilidad del resto del genoma y que pueda despegarse y causar efectos no esperados en otros organismos.

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