
En el marco del Día Mundial del Libro, que se celebra cada 23 de abril, estudiantes del Centro Universitario de Tlaquepaque comentaron que leer es una forma de escapar del estrés, de vencer el insomnio, de explorar géneros que los apasionan, de compartir con amigos y descubrir autores que los marcan.
“La lectura es uno de mis mayores gustos. Me permite sumergirme en mundos y realidades de otras personas, otros problemas, otras historias y seguirlas a lo largo de su camino. Producir mundos enteros en mi cabeza. Me apasiona llegar al final de un libro y ver el desenlace de la historia. A veces, es buena y a veces, es mala, incluso injusta. Varias veces me han destrozado historias, y eso es de las cosas más hermosas de mi lectura, las emociones que te pueden hacer sentir, tanto dulces como amargas; yo amo sentir, y por eso amo leer”.
Empecé en el mundo de la lectura cuando iba en la preparatoria. Leí un libro de romance, y ahí comenzó todo. Antes no me gustaba leer y esa primera vez se despertó mi gusto por la lectura y los libros; rápidamente encontré mi género favorito, ya que siempre son libros sobre historias de romance. Al estar leyendo me gusta mucho imaginarme como si estuviera en la historia; por lo general, tengo muy buena imaginación y cada que leo me imagino toda la escena, cada detalle y sensación descrita. Es algo que no se puede explicar al ver alguna película o serie.
Mis amigos fueron quienes me adentraron en este mundo, no hace mucho que comencé. Me gusta leer porque me ayuda a salir de mi realidad, me permite viajar a mundos diferentes y empiezo a aprender de distintos autores. Los cuentos de Edgar Allan Poe son de las literaturas más frías y escalofriantes que he tenido la oportunidad de leer. Te lleva al extremo del terror, e incluso podría decir a la ansiedad de sus relatos.
Este libro (Medea me cantó un corrido) me dejó una impresión fuerte y reflexiva sobre la violencia, la marginación y el papel de la mujer en contextos difíciles. Me hizo pensar en la injusticia, el dolor y la manera en que la sociedad juzga sin entender completamente las historias que hay detrás de cada persona. Y es por eso que me gusta leer, porque es una forma de entender mejor el mundo y a las personas. A través de los libros puedo conocer diferentes perspectivas, emociones e ideas que me ayudan a reflexionar y a formar mi propio criterio. Además, la lectura me permite desconectarme de la realidad por un momento y al mismo tiempo, aprender cosas nuevas.
Me gusta leer por el hecho de conectar con mis ideas y pensamientos mientras comprendo textos con un fin analítico, y la misma pasión de conocer y ampliar mi léxico. Comencé en el mundo de la lectura gracias a la psicología y la filosofía, particularmente fue gracias al libro El poder de las palabras, que justamente nos compete para dar un uso adecuado a nuestro decir, con qué peso decimos lo que pensamos y cómo también puede afectar nuestra cotidianidad y entorno.
Empecé con el interés de terminar un libro por gusto y no por obligación, como eran los proyectos de lectura en el bachillerato. Posteriormente, una amiga me prestó un libro de romance contemporáneo y lo terminé en unas pocas semanas; disfrutaba tanto leyendo que no quería que la historia acabara. Ahora comparto la lectura de Trayectorias encarnadas con una amiga. Tengo el interés de leer más géneros, y seguir disfrutando de lo magnífico que es aprender mediante la lectura.
El jugador no se siente como una historia lejana, sino como algo real, casi psicológico, que podría pasarle a cualquiera. La desesperación, la ilusión y la caída constante del protagonista hacen que uno reflexione sobre nuestras propias decisiones y debilidades. Mi comienzo en el mundo de la lectura tuvo un punto clave: descubrir que la lectura no es sólo una tarea, sino una herramienta para explorar temas que me llaman la atención. A partir de ahí, poco a poco se fue convirtiendo en un hábito más personal.
Fue mi padre, cuando cursaba yo la preparatoria, quien me instó a leer; él fue quien me recomendaba y regalaba libros, y a partir de ahí se volvió un hábito. Poco a poco fui conociendo a autores, libros e identificando cuáles eran mis favoritos. El jugador, de Fiódor Dostoievski, sin duda es un gran libro que ofrece una reflexión sobre lo bajo que puede caer una persona que se ve tentada; puede perder las cosas y a las personas más importantes de su vida gracias a la ludopatía. Al leer un libro me escapo del estrés, de los pendientes de mi día; puedo relajarme y dedicarme a algo que me gusta hacer; además, he notado que me ayuda con mis problemas de insomnio.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara. Así como, impulsar la formación de talento universitario en comunicación pública periodismo, artes visuales y disciplinas afines.
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