martes, mayo 12, 2026
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Emprender, aprender y crecer

Más allá del aula, estudiantes de distintas carreras del CUCosta construyen sus propias ideas y negocios basados en la disciplina, la organización y la constancia diaria

Entre clases, tareas, servicio social y responsabilidades personales algunos estudiantes del Centro Universitario de la Costa (CUCosta) han encontrado en el emprendimiento una oportunidad para crecer más allá del aula. Ya sea por necesidad económica, interés personal o compromiso ambiental, sus proyectos, que formaron parte de la novena Semana del emprendedor, muestran cómo la vida universitaria también puede convertirse en el punto de partida para construir ideas propias.

Para Jonathan Estrada, estudiante de cuarto semestre de Psicología, emprender surgió como una respuesta inmediata a la necesidad económica. “Me levanté y necesitaba dinero. Entonces decidí vender algo que me gusta consumir”, comparte.

Su negocio de waffles que él mismo prepara le permite generar ingresos mientras continúa con su formación profesional, aunque reconoce que combinar ambas responsabilidades exige disciplina, organización y constancia diaria.

“Organizo muy bien mis tiempos. Uso herramientas como Excel para gestionar actividades, gastos y producción”, explica.

Además, destaca que su formación académica ha influido en la manera en que estructura su proyecto, particularmente a través de conocimientos relacionados con organización y estrategias de interacción. “Conectar con la gente también me ayuda a vender”, señala.

Una experiencia similar comparte Ilian Tamayo, también estudiante de cuarto semestre de Psicología, quien encontró en la elaboración de velas artesanales una forma de generar ingresos adicionales a partir de una actividad ligada a sus intereses personales.

“Siempre me han gustado las manualidades y consideré que era una buena forma de ganar un poco de dinero”, comenta.

Aunque su proyecto comenzó como un apoyo económico, reconoce que también le ha permitido desarrollar habilidades importantes. “Sí me ha ayudado en la organización, en ver qué puedo hacer y cómo mejorar”, señala.

Uno de sus mayores retos, dice, ha sido equilibrar el emprendimiento con sus estudios y aprender a dar mayor visibilidad a su proyecto.

Por otro lado, Dulce Arteaga y Nereida Gaitán, estudiantes del último año de Nutrición, mientras realizaban su servicio social desarrollaron un emprendimiento enfocado en café, jugos naturales y opciones balanceadas, integrando conocimientos adquiridos en su formación profesional. “El objetivo era relacionarlo con nuestra carrera”, explican.

Sin embargo, reconocen que combinar el negocio con sus responsabilidades académicas implica jornadas demandantes. “Es muy cansado, siento que más que nada es el tiempo que te quita”, comparte Dulce.

A pesar de ello, consideran que emprender representa una oportunidad de superación personal, aprendizaje y crecimiento más allá del aula.

Además de proyectos ya establecidos, la novena Semana del emprendedor también visibilizó propuestas académicas con enfoque social, como FrutAlba, desarrollado por Fátima Campos, Diana Melchor, Azul Rodríguez, Natalia Vargas y Graciela Peña, estudiantes de sexto semestre de la licenciatura en Contaduría pública.

Su iniciativa busca transformar residuos orgánicos en velas artesanales de soya, y promover alternativas sostenibles al reducir desperdicios. “La idea nació al ver las toneladas de desperdicio que se generan diariamente y buscar una forma de darles una segunda vida”, explican.

Para el equipo, participar en este proyecto les permitió descubrir que el emprendimiento puede construirse desde el interés económico, pero también desde la responsabilidad social y ambiental. “Es posible construir un modelo de negocio basado no solamente en la obtención de ingresos, sino también en atender problemáticas sociales y ambientales”, señalan.

Con aspiraciones de llevar su proyecto más allá del ámbito académico, buscan también promover hábitos de consumo más sostenibles dentro de la sociedad.

Estas experiencias reflejan que emprender desde la universidad puede adoptar distintas formas: desde proyectos personales que nacen de una necesidad económica, hasta propuestas académicas capaces de generar impacto social.

Más allá de productos o servicios, los estudiantes del CUCosta demuestran que el emprendimiento universitario representa una herramienta de aprendizaje, autonomía, creatividad e innovación.

Para Jonathan, el mensaje para quienes desean comenzar su propio proyecto es claro: “Que se animen a intentarlo. Muchas veces, las cosas no van a salir como esperan, pero así es como la vida enseña; hay días buenos y días malos, depende de ti cómo quieres tomarlos”, concluye.

En el contexto de la novena Semana del emprendedor, sus historias visibilizan a una generación que transforma conocimientos, esfuerzos e ideas en acciones concretas, demostrando que desde las aulas también pueden surgir proyectos capaces de impactar en lo económico y lo social.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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