El ecosistema de los videojuegos no se construye solo con líneas de programación; se forja a través de la colaboración, la narrativa y la capacidad de adaptación. En el panel titulado «Del código a la pantalla: trayectorias y desafíos en el desarrollo de videojuegos», destacadas figuras como Estivalitz Gutiérrez, Katia Orozco, Alejandra Mojica y Cecilia López Romero compartieron su visión sobre una industria que exige tanto rigor técnico como sensibilidad humana.

Para Estivalitz Gutiérrez, Senior Recruiter en Keywords Studios, el factor diferenciador en un candidato no es siempre su nivel técnico, sino sus habilidades blandas. La comunicación y el trabajo en equipo son esenciales para destacar en un mercado competitivo. Gutiérrez enfatizó que muchas veces el miedo impide a los aspirantes aplicar a vacantes si no cumplen el 100 por ciento del perfil, una tendencia más marcada en mujeres que en hombres.

«Se cree que en la industria hay que tener muchos conocimientos, pero la verdad es que es tener pasión por ello y buscar. Lo más importante es que la persona se anime», afirmó Gutiérrez.

El networking, especialmente a través de plataformas como LinkedIn y eventos presenciales, se posiciona como la herramienta más eficaz para abrir puertas. La recomendación es clara: alzar la voz y atreverse a pedir la oportunidad incluso cuando se siente que el perfil está en desarrollo.

La transición del aula al mundo profesional implica un cambio de mentalidad. Alejandra Mojica, de UNIAT, destacó que los estudiantes deben aprender a confiar en el proceso y entender que no son «islas», sino parte de un engranaje productivo donde cada pieza debe estar justificada. En este sentido, la narrativa se vuelve el eje central de la experiencia interactiva, donde los personajes y el contexto deben conectar con una experiencia humana significativa.

«El alumno debe entender que no se trata solo de producir, es importante justificar el trabajo. La industria está contratando la capacidad de adaptación», señaló Mojica.

Cecilia López Romero, producer en Amber Studio, y Katia Orozco, de Fuimos Nosotros, coincidieron en que la comunicación es el único salvavidas durante una crisis. En el desarrollo de videojuegos, los fallos técnicos son inevitables, pero la forma en que el equipo los aborda determina el éxito del proyecto. 

La IA emergió como el tema de mayor debate. Tanto las panelistas como los jóvenes talentos asistentes coincidieron en que debe verse como un soporte para tareas repetitivas y técnicas, liberando espacio para el proceso puramente creativo. Sin embargo, persiste el temor de que las corporaciones intenten sustituir la sensibilidad y el «alma» humana en los guiones y el arte.

«Ojalá que las grandes industrias no lo usen para generar guiones o actores falsos, sino para lo que es: una ayuda más, pero no una sustitución del humano», comentaron.

El futuro de la industria parece residir en la descentralización y la creación de comunidades colaborativas que trasciendan fronteras regionales, permitiendo que el cine y los videojuegos mexicanos encuentren su propia voz y lenguaje frente a los estándares globales.

TEXTO: SEILER GARCÍA

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