Para el venezolano Édgar Ramírez lo que ocurrió al atardecer en el Ágora Jenkins no fue ni una class ni una master, sino una charla íntima con los asistentes del 41 Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) sobre los efectos de la actuación como una posibilidad de vivir mil vidas, pero también de entender la mente y alma de los seres humanos.
“El arte me ha permitido incrementar mi empatía hacia los otros, porque lo que nos define como seres humanos son nuestras contradicciones”, afirmó.
En una charla con Héctor Trejo y decenas de personas asistentes, el actor aseguró que interpretar a otras personas se alinea a un ideal vitalista de hacer cada día algo diferente. Eso mismo fue lo que lo llevó a cambiar su vida de periodista especializado en comunicación política para convertirse en cineasta.
Algunos de los filmes que ha protagonizado son Carlos (2010), donde interpretó al polémico Carlos “El Chacal” y obtuvo reconocimiento internacional; Manos de piedra (2016), en la que dio vida al boxeador panameño Roberto Durán; y Libertador (2013), en que encarnó a Simón Bolívar.
Así es como ha construido una trayectoria que transita entre el cine de autor, las biografías históricas y las grandes producciones internacionales.
Al hablar de su trabajo actoral, recordó su interpretación en la serie Carlos, donde encarnó a un personaje complejo: “Entender a alguien que mataba a otros por razones políticas es enfrentarte a límites éticos y emocionales. No siempre se logra entender del todo a los personajes”.
De igual manera, Ramírez reflexionó sobre el trabajo emocional en el set. “El actor está en un espacio profundamente vulnerable. Trabajar con las emociones implica un riesgo, por eso es fundamental colaborar con directores que cuidan el oficio actoral y saben lo que quieren”.
Un gran cariño por México
México es su hogar, desde pequeño lo conoce; por ello, para él los afectos son profundos y más aún cuando su vida cambió a causa de mexicanos.
“Yo soy actor por un mexicano, por Guillermo Arriaga (quien lo casteó luego de verlo en un cortometraje) y ahora soy productor por un mexicano: Stacy Perskie (que ha realizado filmes como Vainilla y Bardo)”, mencionó.
Durante la gala inaugural del FICG, Edgar Ramírez recibió el homenaje internacional y ahí destacó que México es un refugio para quienes se ven forzados a migrar.
“México es el centro de gravedad de la hispanidad y siempre está dispuesto a abrir sus brazos a recibir talento”, indicó.
Recordó que Luis Buñuel llegó al país para hacer El Ángel exterminador y aquí encontró libertad creativa. “México ha recibido a los olvidados, a los que han llegado con el corazón roto, que han sido perseguidos y han huído del dolor, del hambre, del miedo”.
“Para mí es imposible no agradecer el cómo ha sostenido a generaciones de venezolanos con la necesidad de reconstruir su vida”, concluyó.









