Unos tipos digitales

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Con motivo del número 15 de la revista Apócrifa, su creador y director, Anubis Mendoza Chávez y su editor, Miguel ‘sin apellidos’”, como se hace llamar, cuentan acerca del proceso de evolución que ha tenido la publicación a lo largo de los casi siete años que lleva colgada en la red.
Este número, dedicado a la tipografía, retrata las particularidades que diariamente nos rodean y que no se observan en la calle. Mendoza explica: “La tipografía es tan cotidiana, que se mimetiza en tu entorno. Entonces no reparas en decir ‘qué bonita tipografía’. Ese era el objetivo de este número: sacar la tipografía de la cotidianidad, ponerla en una revista y también darle salida al nombre de quién hizo el trabajo. El papel del diseñador es ‘invisible’ respecto a nombres.”
Con las debidas adaptaciones a la tecnología, que ha cambiado desde 2007, el reto de estos jóvenes está enfocado en la calidad de los artículos y la edición. Su director asegura que desde la llegada de Miguel se ha notado el cambio de contenidos y el enfoque. “Cuando empezamos la revista, no estaba el boom de las redes sociales. La forma de movernos era directamente mailing o blogs especializados. Y ahora es muy distinta la dinámica. En dos revistas hice el experimento de sólo publicar la convocatoria en la página y seguimos recibiendo trabajos. Ya había un público cautivo”.
Cuando Apócrifa vio la luz, en México casi no existían revistas digitales y la transición a la lectura en línea era un paradigma difícil de digerir. Al principio el modelo fue distinto. Se hacía una exposición física de una selección de material de la revista y la obra estaba también a la venta. La gente podía ver la obra en vivo, la podía comprar y casi siempre había un grupo o un Dj. Con la contra de no poder ofrecer una publicación en físico, lo que ofrecían era una especie de performance. Con el tiempo la revista se fue haciendo más internacional. Cada vez contenía más artículos extranjeros y se hizo muy complicado traer obras de artistas foráneos.
Actualmente la mayoría de los lectores son extranjeros. Las cabezas de Apócrifa resaltan que los países más constantes son Chile, Argentina, Colombia, España y Estados Unidos. “Nuestra cultura no es muy lectora, y yo sentía que el punto para llegar a la gente era que fuese demasiado visual. Ahora ya no, pero así inició. Entonces no teníamos el tema del idioma”.
El próximo plan para la publicación es hacerla bilingí¼e, proyecto que lleva tiempo de gestación, pero que se dificulta, puesto que la revista vive de sus colaboradores y la labor de un traductor, que sería la más compleja en palabras de Miguel, es difícil de conseguir.
Con respecto al concepto, Miguel dice que cada número de la revista tiene su propia personalidad. “No nos interesa si es urbano, natural o tradicional. Lo que nos importa es que el material que vayamos a mostrar tenga un discurso. Esto es como una curaduría de una pequeña exposición virtual. Estamos incluyendo reseñas, artículos de crítica y algunos textos de literatura. Se está tratando de que Apócrifa rescate textos originales y creativos”.
La revista que, desde hace un año cumple con la periodicidad de ser trimestral, nunca verá el papel. Mendoza dice que cuando pensó la revista, la pensó digital. Él ya había estado en tres proyectos de revistas en línea que saldrían impresas, pero que nunca lo hicieron por falta de recursos y cuestiones de edición. Aún así el director tiene la idea “romántica” de poder hacer libros algún día, compilaciones de varios números. Tal vez un libro al año, “pero la revista dejaría de ser apócrifa”.
Miguel, con formación en letras y freelance en fotografía desde hace 10 años, y Anubis Mendoza, diseñador gráfico, ilustrador y desarrollador de sitios web, cuentan con un grupo de periodistas, comunicólogos, gente de letras y hasta fotógrafos que colaboran desde otros estados, que siempre han permanecido cerca de la revista, aunque no fijos. Ellos son el punto de consulta para determinar el criterio editorial.
Miguel asegura que esta es una revista efímera. “Si no tienes luz o internet en casa, realmente es apócrifa”. A través del portal suizo www.issuu.com se pueden descargar los pdf de todas las revistas.

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