
Para Víctor Segura, estudiar en Uruguay fue una experiencia que cambió su vida
Hay experiencias universitarias que terminan con la entrega de un proyecto o el cierre de un semestre. Otras, en cambio, permanecen mucho tiempo después del egreso. Para Víctor Segura, egresado de la licenciatura en Turismo del Centro Universitario de la Costa (CUCosta), estudiar durante ocho meses en Uruguay le significó mucho más que cursar materias en otra universidad: fue una oportunidad para crecer, descubrir nuevas culturas y replantear la forma en que entiende su profesión y el mundo.
Durante el sexto semestre de la licenciatura, Víctor realizó un intercambio académico en la Universidad de la República, ubicada en la ciudad de Salto, Uruguay. Y la convocatoria de movilidad internacional fue el medio para hacerlo posible.
“Desde que inicié la carrera siempre tuve el deseo de vivir una experiencia internacional, conocer otras culturas y ampliar mi formación académica y personal, por lo que decidí postularme y, afortunadamente, fui seleccionado”, recuerda.
Como ocurre con muchos estudiantes que deciden salir del país por primera vez, la emoción convivía con la incertidumbre. “Lo que más me emocionaba era la posibilidad de conocer una cultura diferente; viajar, hacer amigos de distintas partes del mundo y crecer como persona. Al mismo tiempo, me preocupaba la adaptación; estar lejos de mi familia durante ocho meses, enfrentar un sistema educativo distinto y aprender a desenvolverme completamente por mi cuenta en otro país”.
Los primeros días representaron un reto. Las costumbres, la forma de hablar, la dinámica universitaria, e incluso el ritmo cotidiano eran diferentes a lo que conocía. Sin embargo, poco a poco comenzó a construir una nueva rutina y a integrarse a la vida local.
“Convivir principalmente con personas uruguayas me permitió conocer de cerca su forma de vivir, sus tradiciones y su manera de ver el mundo. Esa experiencia me ayudó a desarrollar una mentalidad más abierta, a fortalecer mi independencia y darme cuenta de que siempre hay algo nuevo que aprender de otras culturas”, cuenta Víctor.
Las personas terminaron marcando su experiencia. Los viajes, las amistades y los momentos compartidos hicieron que el intercambio dejara de sentirse como una estancia temporal para convertirse en un lugar al que siempre querrá volver.
“Uruguay se convirtió en mi segundo hogar durante los ocho meses que viví allí. Me enamoré de Montevideo, de sus atardeceres sobre la Rambla, de la cultura del mate, de los chivitos y de la calidez de su gente. También guardaré siempre un lugar muy especial para la ciudad de Salto, donde una familia me abrió las puertas de su casa y me hizo sentir como uno más. Ese gesto de cariño y hospitalidad es algo que jamás voy a olvidar”, rememora Víctor.
A esa experiencia se sumaron los viajes que realizaría a Argentina, Brasil y Chile; así como las amistades que construyó con estudiantes de Uruguay, Brasil, Francia y México, que hoy siguen formando parte de su vida y cuyos vínculos, para él, terminaron siendo uno de los mayores aprendizajes que dejó la movilidad internacional.
“Más allá de los lugares que conocí, fueron las personas quienes hicieron de esta experiencia algo verdaderamente inolvidable”, matiza.
Con el paso del tiempo, aquella experiencia también transformó la forma en que entiende el turismo. Lo que comenzó como un intercambio académico terminó reafirmando su interés por la investigación y por comprender el impacto social de su profesión.
“Entendí que el turismo va mucho más allá de visitar destinos; es una herramienta para comprender a las sociedades, valorar el patrimonio y generar un impacto positivo en las comunidades”, afirma.
Ahora, tras haber concluido su etapa universitaria, Víctor recuerda esos ocho meses como uno de los momentos más significativos de su formación, tanto en el ámbito personal como en lo profesional.
“Hoy recuerdo esa etapa como una de las mejores decisiones de mi vida universitaria y, sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido. Me permitió crecer como persona, fortalecer mi independencia, desarrollar una mayor capacidad de adaptación y ampliar mi visión académica y profesional”.
A quienes consideran participar en un programa de movilidad, les comparte un mensaje que resume todo lo que significó para él esta experiencia. “El miedo siempre va a estar presente, y eso es completamente normal. Sin embargo, un intercambio es una oportunidad que puede cambiar la vida. No sólo van a aprender en clases, sino también en cada viaje, en cada conversación, en cada amistad y en cada reto. Si tienen la oportunidad de hacerlo, no la dejen pasar… Hoy puedo decir que fue una de las mejores decisiones que he tomado y volvería a vivir esa experiencia una y otra vez”.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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