jueves, octubre 1, 2026
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Sandra Ramírez Alemán, del arbitraje amateur al sueño mundialista

Lo que comenzó con una casualidad se convirtió, para la exjugadora de Leonas Negras y egresada de la UdeG, en una profesión que la llevó a participar en el cuerpo arbitral del Mundial de 2026

Especial

Durante años, el arbitraje ha sido uno de esos territorios en los que destacar siendo mujer significaba tener que demostrar el doble. El camino de Sandra Ramírez Alemán en este campo, que la llevó a ser árbitra asistente internacional, comenzó hace casi dos décadas y ha estado marcado por retos, sacrificios y momentos que terminaron convirtiéndose en combustible para seguir avanzando.

La historia de Sandra comenzó por el amor al futbol. Fue jugadora de las Leonas Negras y su incursión en el arbitraje se dio por casualidad. Cuando recibió la indumentaria para cubrir a una de sus compañeras en un partido amateur, no imaginaba que ese simple gesto terminaría llevándola a uno de los escenarios más importantes del deporte mundial. 

En aquel entonces no sabía prácticamente nada de arbitraje e, incluso, aquella primera experiencia no fue satisfactoria. Pero tiempo después un entrenador la impulsó a prepararse como árbitra.

Hoy, después de haber participado en el Mundial de Futbol 2026 y los Juegos Olímpicos 2024, en mundiales juveniles, competencias internacionales y en la Liga MX, puede mirar atrás y reconocer que aquellas dudas iniciales ya quedaron muy lejos. Pero también sabe que cada paso que ha dado representa a muchas mujeres que llegaron antes que ella y a las que vienen detrás.

“Una mujer que arbitra siempre tiene que dar un extra, siempre tienes que sobresalir en algo, en lo físico, en reglas de juego o en decisiones, para que eso te impulse un poco más”.

Foto: Maria José R. Salcedo

Su trayectoria tuvo uno de sus primeros capítulos difíciles en una Copa Chivas, cuando un equipo se negó inicialmente a ser dirigido por una mujer. Durante el encuentro Sandra expulsó a dos jugadores y dicho conjunto decidió abandonar el partido. Aquella experiencia, lejos de hacerla desistir, terminó por fortalecerla.

“Fue algo que en ese momento me impactó, porque nunca me había pasado vivir tan de frente el machismo y me dije, ‘Si yo lo hago bien, no tengo por qué salirme de un medio porque a  alguien no le parece’”.

Aunque la FIFA no concentra en una sola estadística el número de mujeres que ejercen el arbitraje a nivel mundial, su presencia ha crecido de manera significativa. Mientras que en 2017 las árbitras habían participado apenas en tres competencias internacionales masculinas, para 2023 ya habían intervenido en más de 25.

La evolución del arbitraje femenil ha permitido que historias como la de Sandra, egresada del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la UdeG, sean cada vez más visibles. La FIFA mantiene desde Qatar 2022 la presencia de mujeres en los mundiales varoniles y para 2026 designó seis árbitras como parte de su estrategia para continuar desarrollando el arbitraje femenino. 

Sandra fue parte de ese histórico grupo. Su trayectoria internacional comenzó a tomar fuerza con su gafete FIFA en 2019; posteriormente, participó en el Mundial Sub-20 Femenino de Costa Rica 2022, entre otras competencias. Pero llegar hasta ahí no fue cuestión de un solo partido, fueron años de preparación y de aprovechar cada oportunidad para subir un escalón más.

“Cada torneo es como un trampolín para el siguiente evento y otro para seguir teniendo la confianza y las puertas abiertas; cada torneo, cada seminario es una oportunidad de seguir manteniendo tu lugar y de seguir proyectándote en los siguientes eventos. No hay descanso. Y  es así como se forma tu carrera”.

Fotografía: Cortesía

La convocatoria para asistir al Mundial de 2026 le llegó cuando ella estaba durmiendo. Cuando la vio, al despertar, la invadió la emoción; aunque reconoce que la noticia tuvo un matiz agridulce, puesto que eran tres mexicanas con la ilusión de acudir juntas y finalmente fueron convocadas solamente ella y Katia Itzel García.

El momento de pisar el escenario mundialista fue en el partido Países Bajos vs Japón, y se convirtió en algo que siempre recordará. Tuvo que apaciguar los nervios y la emoción, que estaban a flor de piel desde la convocatoria, para que todo saliera perfecto, desde el protocolo, el manejo de banca, las sustituciones, y que todo marchara en tiempo y forma.

“Es una emoción muy especial, ojalá Dios me preste vida y el arbitraje también, para volver a vivir otro mundial, pero la primera vez siempre es la más especial. Estuvimos muy concentradas, pero una vez que terminaba el partido volvía esa emoción de decir ‘Lo logramos’, porque sabíamos que los focos del mundo estaban en nosotras”.

Después participó en los partidos de Inglaterra vs Croacia, Estados Unidos vs Australia, Argelia vs Austria, Argentina vs Cabo Verde (dieciseisavos de final), Suiza vs Colombia (octavos de final), y en todos ellos el sentimiento fue el mismo: no estaba ahí únicamente por ella.

“Nosotras no solamente éramos dos mexicanas que estábamos ahí, éramos dos mexicanas que estábamos representando a todas las árbitras del mundo, porque que nosotras estuviéramos ahí era el esfuerzo de muchas mujeres que sacrificaron y que muchas veces se quedaron sin la oportunidad, teniendo la capacidad para estar. Somos el reflejo de años de esfuerzo de muchas mujeres dentro del arbitraje, del futbol y de la vida”.

Fotografía: Cortesía

Explicó que el arbitraje femenil mundial y mexicano viven un buen momento y considera que el siguiente paso debe ser aumentar todavía más su presencia. 

“La expectativa sería que cada vez más mujeres se integren al arbitraje, a las competencias internacionales. Estamos pasando por el mejor momento arbitral internacional y en México, pero todavía queda trabajo por hacer. Tenemos muchas árbitras, a nivel nacional hay más de 100, ese es un gran paso, cuando yo entré había diez, doce. Hay que seguir dando resultados, ser constantes, que día a día se trabaje para mejorar, y así como ahora estuvimos seis árbitras en el mundial de hombres, el siguiente mundial la meta tiene que ser mínimo el doble, es demostrar que tenemos la misma capacidad y que si nos ganamos un lugar se nos tiene que dar”.

Con sus 16 años en el arbitraje profesional, más dos en el amateur, Sandra tiene claro que la carrera es fugaz y que hay que saber disfrutarla mientras dure. Su objetivo ahora no es solamente mantenerse en la élite, sino continuar abriendo puertas.

“Todavía hay muchos eventos en los que me gustaría estar en el máximo nivel, puede ser Brasil en 2027 en el mundial de mujeres, en Los Ángeles en los Juegos Olímpicos de 2028 y quiero mantenerme en el máximo nivel para seguir en la Liga MX y terminar mi carrera ahí”.

Pero detrás del uniforme, los viajes y los grandes estadios existe otra historia, la de las ausencias y una profesión que exige preparación física y mental permanente.

Fotografía: Cortesía

¿Qué sacrificios ha implicado esta profesión?

“Lo primero que uno sacrifica es el tiempo con la familia. Creo que su apoyo es incondicional, pero también los viajes, las salidas de meses, de fines de semana, las ausencias; ahora, el tiempo que tengo libre busco dar tiempo de calidad a mi familia y amigos”.

Aunque es egresada de la carrera de Cirujano dentista, entre sus planes está estudiar otra licenciatura relacionada con el deporte, donde pueda seguir aportando al crecimiento de la mujer en este campo.

“Estoy muy agradecida con la Universidad de Guadalajara, porque es la base para que yo haya podido ser árbitra. Si yo no hubiera tenido esa preparación de licenciatura, preparatoria, no sería la persona que soy ahora. No todo es arbitraje, en momentos de alta presión, la preparación que tiene una persona es lo que puede hacer la diferencia entre soportarla y no. Toda la preparación que me brindó la universidad es lo que me ha tenido en las altas esferas. Para los que no venimos de una familia de muchos recursos, que te brinden la oportunidad de prepararte es indescriptible y mi familia y yo siempre estaremos agradecidos de que pudiera tener la preparación y la licenciatura que ahora tengo”.

¿Qué mensaje les darías a las niñas que sueñan con el futbol?

“Que trabajen, que sean pacientes, que sean disciplinadas, que tengan metas fijas. Yo siempre las escribía, todavía las escribo a veces. A veces me visualizo, hago imágenes de dónde me gustaría estar en algún tiempo, pero siempre con trabajo, con mucha disciplina”.

Sandra Ramírez no sólo ha aprendido a levantar el banderín y tomar decisiones bajo presión. Ha aprendido que cada vez que una mujer entra a una cancha donde antes casi no había mujeres, también está dejando el camino un poco más fácil para las que vienen detrás.

Foto: Maria José R. Salcedo

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