
La experiencia les permitió conocer de cerca la labor de científicos y científicas y el trabajo detrás de la investigación y la búsqueda de resultados
Cada verano, cientos de estudiantes de licenciatura de distintas partes de México y el extranjero interrumpen sus vacaciones para meterse en un laboratorio, en una base de datos o en un cubículo de investigación, y lo hacen a través del programa Delfín, una estancia de investigación que culmina con el Congreso internacional del 31 Verano de la investigación científica y tecnológica del Pacífico.
En este encuentro presentan sus resultados ante especialistas y otros jóvenes que atravesaron el mismo proceso. Este año, varios estudiantes del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) tuvieron la oportunidad de vivir esa experiencia de manera presencial, y coinciden en que les dejó algo más que un trabajo de investigación terminado.
Para quienes se acercan por primera vez a este ámbito, el desafío inicial consiste en vencer la incertidumbre. “Al principio, estaba un poco en ceros, porque realmente no sabía qué esperar ni cómo iba a desarrollar una investigación desde el inicio”, comentó Alejandra Frausto Mosqueda, estudiante de séptimo semestre de la carrera de Cirujano dentista, quien descubrió durante su estancia que investigar va más allá de un procedimiento abstracto.
La experiencia de colaborar con compañeros de otras instituciones le permitió desmitificar la labor del científico: “Antes veía a la investigación como aburrida o tediosa, y ahora me parece increíble pensar que nosotros mismos podemos aportar para que el conocimiento siga avanzando. También me di cuenta de que investigar no siempre significa algo complicado, muchas veces empieza simplemente con tener una pregunta, buscar información y querer conocer más sobre un tema”, explicó.
Esa misma inquietud llevó a Daniel Eduardo Mendivil Silva, quien se encuentra realizando su servicio social de la carrera de Médico cirujano y partero, a sumergirse en la rutina del laboratorio. Para él, el aprendizaje técnico cobró sentido al conectarse con el impacto que los descubrimientos tienen en la vida diaria. “Fue muy enriquecedor poder introducirse al trabajo en el laboratorio, conocer y aprender a utilizar los equipos, las técnicas y correlacionar los resultados con la teoría”.
Sin embargo, subrayó que el aprendizaje también abarca la tolerancia a la frustración. “La investigación es un camino que siempre está abierto para quienes se interesen, y aunque haya errores o no siempre se obtengan los resultados que se busquen, toda investigación cuenta y lo importante es seguir intentando y seguir investigando”, agregó.
La práctica científica también exige adaptabilidad. En el caso de Juan Pablo Espinosa Rosas, quien cursaba su internado médico y actualmente realiza el servicio social de la carrera de Médico cirujano y partero, la estancia se llevó a cabo de forma virtual. Dijo que, a pesar de la distancia, aprendió a aplicar herramientas estadísticas que le permitieron analizar con mayor solidez la información de pacientes con enfermedad cardiometabólica.
Para él, el valor del congreso está sobre todo en el intercambio con estudiantes de otras licenciaturas, estados y países. “Me parece muy acertado que se incentive a los estudiantes mediante este tipo de experiencias, porque permite comprender su trascendencia no solamente desde lo académico, sino también desde una perspectiva personal y sociocultural”, señaló, y añadió que conocer protocolos desarrollados en distintas regiones del país y del mundo le mostró que no hay que generalizar los resultados sin entender el contexto de cada población.
El proceso formativo requiere asimismo de acompañamiento docente. Juliana Frausto Ramírez, alumna de quinto semestre de Psicología, desarrolló un artículo de revisión bajo la tutela de la investigadora Arelis Aguayo, académica del CUCS. Juliana destacó la cercanía y orientación diaria de su tutora para comprender la estructura de las publicaciones académicas, un esfuerzo que culminó al compartir sus resultados con delegaciones nacionales y extranjeras.
“Presentar mi trabajo de meses fue una gran experiencia, me di cuenta del gran trabajo que habíamos hecho mis compañeros y yo”, afirmó Juliana, para quien la estancia transformó de raíz su comprensión del oficio. “Definitivamente, me permitió ver a la investigación como una herramienta que nos permite conectar la teoría y la práctica, una forma en que podemos hacer cambios reales y tangibles en nuestro alrededor”, puntualizó.
Más allá de los carteles expuestos y las sesiones de evaluación, el encuentro propició un espacio de convivencia donde las conversaciones académicas se entrelazaron con nuevas amistades y proyectos a futuro. El testimonio de estos estudiantes evidencia que la investigación en ciencias de la salud es un puente entre el aula, la sensibilidad humana y la búsqueda de soluciones para la comunidad.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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