
El centro universitario apuesta por programas reducidos y flexibles que puedan adapatrse a las exigencias de los y las estudiante que trabajan
El Centro Universitario de Guadalajara (CUGDL) se ha posicionado como un campus disruptivo dentro de la Universidad de Guadalajara, fundamentado en un modelo híbrido que busca la profesionalización de estudiantes mientras estos se mantienen activos en el mercado laboral.
A diferencia de los centros tradicionales, el CUGDL apuesta por programas intensivos de tres años de duración. Esta estructura administrativa y pedagógica busca integrar el aprendizaje del aula con la práctica profesional inmediata, enfrentando al mismo tiempo el reto de la alta exigencia académica.
Desde la perspectiva institucional, el modelo radica en la capacidad para adaptarse a las agendas tanto alumnos como directivos.
Carlos Eugenio Lomas Moreno, coordinador de la licenciatura en Ciberseguridad, destaca que en su programa el índice de deserción vinculado directamente al trabajo es de aproximadamente apenas el 2 por ciento. Menciona que entre el 40 por ciento y 50 por ciento de los estudiantes en su carrera ya laboran.
«Aquí vamos a ver la opción de cómo sí pueden terminar», afirmó Moreno, subrayando que la coordinación puede ajustar horarios de manera personalizada para que las clases no interfieran con las jornadas laborales.
El CUGDL funciona como un puente hacia el empleo formal a través de socios formativos y la planeación de ferias de empleo diseñadas para conectar a los alumnos con empresas del sector tecnológico y comercial.
Marifer Salas, coordinadora de la licenciatura en Creatividad digital, dice que aproximadamente el 30 por ciento de los estudiantes de su carrera ya trabajan en áreas como agencias de marketing, creación de contenido o como freelancers.
Destaca que el trabajo es una extensión del aula, permitiendo que los alumnos desarrollen un portafolio profesional más competitivo. Por ello el campus organiza espacios como coloquios, bootcamps y concursos internacionales cada semestre para que los estudiantes visibilicen sus proyectos ante empresarios y académicos. Asimismo, recalca que el programa en CUGDL tiene una «carga reducida» de días presenciales en comparación con otros centros, lo que debería facilitar la autogestión del tiempo para proyectos profesionales.

Para los estudiantes, cursar este modelo híbrido implica una reconfiguración de sus vidas. Jennifer Mariscal, alumna de Creatividad digital, quien trabaja 25 horas semanales, relata que el atractivo inicial fue la flexibilidad de asistir pocos días a la semana, aunque al tercer semestre, aumentaron los días de asistir presencialmente. Jennifer dice que este esfuerzo es un sacrificio, pero valora la viabilidad del campus para quienes buscan este equilibrio. Recomienda entrar al CUGDL afirmando que «si ya lo estoy haciendo yo, creo que otra gente también podría», siempre y cuando el aspirante sea «hábil para sus tiempos y la organización de tareas».
En una situación similar se encuentra Brandon Adriel Sánchez Martínez, quien labora 30 horas semanales. Brandon explica que la flexibilidad de la coordinación le ha permitido ajustar su carga académica para no desertar, aunque admite que el ritmo es extenuante. «Llego de estudiar y ya me está dando sueño a la 1:00 PM, pero tengo que ir al trabajo», comenta.
Por su parte, Miguel Agustín Soto Sánchez, quien dedica tiempo completo a estudiar, observa este fenómeno con admiración hacia sus compañeros, calificándolos de «resilientes» por su capacidad de negociar plazos y resolver problemas en un entorno de alta demanda académica donde las jornadas de estudio suelen extenderse hasta la madrugada.
Carlos Moreno y Marifer Salas coinciden en que la brevedad de las carreras comprime el contenido, lo que genera una percepción de carga pesada en los semestres intermedios. El compromiso institucional es refinar estos procesos y ampliar los apoyos, como becas internas, para que el factor económico no impida aprovechar la excelencia académica del campus. El modelo híbrido del CUGDL se mantiene como un sistema en constante ajuste, donde la flexibilidad administrativa intenta compensar la presión de condensar una formación profesional en un periodo de tiempo reducido.
Para Marifer Salas, el modelo híbrido del CUGDL no solo es viable, sino que representa una oportunidad para que los estudiantes fortalezcan su perfil profesional. Concluye que sí es posible compaginar ambas actividades y motiva a los alumnos a que «se animen a buscar un trabajo que esté relacionado y que tenga flexibilidad», asegurando que de esta manera tanto la carrera como el empleo se pueden potenciar entre sí.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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