lunes, agosto 31, 2026
lunes 31, agosto, 2026

“Hongosto”, el mes favorito para los fungi

Aunque la aparición de estos organismos depende de la humedad, temperatura y lluvias, muchos hongos eligen este periodo para crecer y sorprender a quien los observa

Hay algo que cambia en el CUCBA cuando llega el temporal de lluvias. El suelo se humedece, el verde comienza a hacerse más evidente y, casi de un día para otro, aparecen pequeños habitantes que durante buena parte del año pasan desapercibidos: los hongos. Agosto podría ser, sin problema, su mes. Y lo podríamos llamar, “Hongosto”.

Pero los hongos no tienen una cita exclusiva con este mes. En nuestra región, su presencia puede comenzar a hacerse más evidente desde julio y extenderse durante parte de septiembre, dependiendo de las condiciones que presente cada temporada. La humedad, la temperatura y la cantidad de lluvia influyen en el momento en que podemos encontrarlos produciendo los cuerpos fructíferos que vemos a simple vista.

Y esto no ocurre de la misma manera en todos los lugares. El periodo en que podemos observar hongos depende de las condiciones ambientales de cada región. Mientras que aquí el temporal de lluvias favorece que sean más visibles durante estos meses, en otros sitios pueden encontrarse hongos prácticamente durante todo el año.

Después de varios días de lluvia es común encontrarlos entre el pasto, cerca de los árboles, sobre la materia orgánica, o incluso en lugares donde antes parecía no haber nada. Algunos son pequeños y apenas sobresalen del suelo; otros llaman la atención por sus formas, colores o tamaños. Basta caminar un poco por el CUCBA después de una lluvia para comenzar a encontrarlos.

Pero, ¿de dónde salen?

La idea de que los hongos aparecen de la nada después de la lluvia es común, aunque en realidad lo que vemos es solamente una parte de ellos. La mayor parte de un hongo se encuentra oculta en el suelo, entre la materia orgánica o asociada con las raíces de las plantas. Allí puede permanecer durante largos periodos, mientras las condiciones no son las adecuadas para producir las estructuras que podemos observar a simple vista.

Cuando llegan las lluvias, cambia el ambiente

La humedad aumenta y el suelo permanece mojado durante más tiempo. Estas condiciones, junto con una temperatura adecuada y la disponibilidad de materia orgánica, pueden favorecer que algunos hongos produzcan sus cuerpos fructíferos, que son las estructuras que reconocemos como “el hongo”. Es entonces cuando el suelo parece cobrar vida.

Por eso, después de una lluvia podemos encontrarnos con hongos que parecieran haber aparecido de un día para otro. Sin embargo, no es que hayan surgido de la nada: el organismo ya estaba allí. Lo que cambia es que las condiciones ambientales permiten que una parte de él se desarrolle y se haga visible.

Y aunque muchas veces nuestra primera reacción es pensar en ellos como algo que hay que quitar del camino, los hongos cumplen funciones fundamentales en los ecosistemas. En un lugar como el CUCBA, por ejemplo, donde encontramos vegetación, árboles, suelo y una gran cantidad de materia orgánica, forman parte de una red de relaciones que ocurre constantemente aunque no siempre podamos verla.

Muchos hongos participan en la descomposición de hojas, ramas y otros restos orgánicos. Gracias a este proceso, la materia vuelve poco a poco al suelo y los nutrientes pueden incorporarse de nuevo al ecosistema.

Otros establecen relaciones con las raíces de las plantas. Estas asociaciones pueden beneficiar tanto al hongo como a la planta y forman parte de la enorme diversidad de interacciones que ocurren debajo de nuestros pies.

Así que la próxima vez que caminemos por el CUCBA después de una tarde de lluvia y encontremos un pequeño hongo entre el pasto, quizá valga la pena detenernos unos segundos antes de pasarlo por alto. Lo que vemos es apenas una pequeña parte de un organismo que puede haber estado ahí mucho antes de que nosotros pudiéramos notarlo.

Agosto nos recuerda que la lluvia no sólo hace crecer el pasto o reverdecer los árboles. También despierta una parte del suelo que durante meses permaneció prácticamente invisible. Tal vez por eso agosto merece llamarse “Hongosto”: porque durante esta temporada, los hongos dejan de ser habitantes ocultos y se convierten, por unos días, en los protagonistas del suelo.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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