miércoles, septiembre 9, 2026
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Glenn y el legado musical tras su paso por el CUCSur

Con perseverancia, trabajo duro y el apoyo de docentes, este estudiante aprendió a abrir un camino para él y para otros alumnos con ceguera

Cortesía: Glenn Darío Franco

En casa de Glenn Darío Franco López, estudiante de octavo semestre de la licenciatura en Artes en el CUCSur, siempre hubo música. Su padre tenía un pequeño estudio de grabación, por lo que, desde niño, Glenn escuchaba entrar y salir voces y personas que llegaban a hacer música. Entre esos sonidos comenzó su historia con la guitarra, que años después lo llevaría a elegir su camino en la universidad.

Glenn llegó a la carrera un año después de su inauguración. Tenía entonces una pregunta, que la licenciatura tampoco había tenido que responder antes, ¿cómo hacer que un estudiante ciego pueda aprender música en un programa que todavía estaba construyendo sus propias formas de enseñar? La respuesta no estaba escrita. Tuvieron que encontrarla juntos.

Hoy, a sus 28 años y a dos materias de terminar la licenciatura, Glenn no sólo se prepara para convertirse en músico, también deja aquí una experiencia que puede hacer más sencillo el camino para quien llegue después. “Si llega a pasar otra persona por esta carrera en mis condiciones, ya le dejé libre el camino”, cuenta con mucho orgullo.

Para él, convertirse en músico no es cuestión de un talento que aparece de manera espontánea. Durante el proceso de admisión, la carrera todavía no tenía experiencia con un estudiante ciego. Glenn tuvo que viajar a Guadalajara para presentar sus exámenes y, en una prueba de geometría, se encontró con figuras que no podía observar. Entonces apareció la plastilina.

“Un encargado agarraba plastilina, cortaba pedazos y decía: ‘Mira, es que se tiene aquí esto, mide tanto, está aquí’. Y curiosamente me sorprendí de que sí recordaba cómo hacer las operaciones”.

No era que Glenn no pudiera resolver el ejercicio, sino que había que encontrar otra manera de presentarlo. Esa idea continuó durante la carrera con el doctor Hirepan Solorio, quien comenzó a desarrollar una forma de estudiar la guitarra a partir de diferentes elementos de la partitura: notas, armonía, digitaciones, ritmo y solfeo, además de recursos auditivos y tecnológicos. “Recuerdo una de las primeras frases del maestro Hirepan: ‘para tocar la guitarra no se necesita ver’. Desde ese día hemos generado un proceso pedagógico”.

El aprendizaje, sin embargo, no ocurrió solamente de un lado. El propio profesor se lo ha dicho: “Yo no sé si yo le enseño más a Glenn o él a mí”, relata el estudiante.

Su llegada obligó a buscar soluciones para una situación que antes no se había presentado; pero esas soluciones dejaron de ser únicamente para él: algunas pueden convertirse en herramientas para otros estudiantes ciegos o con baja visión que quieran estudiar música. Ahí comenzó a cambiar el sentido de su presencia en la carrera. Glenn no solamente estaba aprendiendo a estudiar música, la carrera también estaba aprendiendo a enseñársela.

Algunas piezas le han tomado meses y otras, hasta un año de trabajo. Esa disciplina lo ha llevado de las aulas a distintos escenarios. En junio participó en un festival internacional de guitarra en Colima, donde presentó, junto con el doctor Hirepan, parte del trabajo que han desarrollado y donde posteriormente interpretó tres piezas. Ahí recibió el reconocimiento de otros músicos. 

No estaba solamente mostrando que una persona ciega podía estudiar una carrera de música, sino que estaba haciendo música. Y quizá esa diferencia también explica por qué Glenn no quiere que su historia se reduzca a su discapacidad.

A lo largo de su formación ha tenido que enfrentarse a ideas preconcebidas sobre las personas ciegas: “Hay gente que cree que tú, por el hecho de ser ciego, tienes ciertas actitudes innatas. Que eres ciego y tienes que tener una memoria de elefante; a veces no es la mejor de mis cualidades”.

Para él, cada persona tiene capacidades, necesidades y formas de aprender distintas. No se trata de asumir qué puede hacer alguien por el hecho de no ver, sino de conocer al individuo y encontrar las herramientas que necesita.

A Glenn le quedan dos materias para terminar la licenciatura. Después vendrán la graduación, la música y nuevos escenarios. Pero su paso por el CUCSur dejará algo que no aparecerá en su título. “Que tú hayas nacido o te haya pasado algo que te haya hecho perder la capacidad de ver, no significa que vas a dejar que el mundo te aplaste. Tú puedes levantarte y decir, ‘pues voy para adelante y a ver qué funciona y qué no funciona’”.

Eso hizo Glenn, probó, preguntó, adaptó y siguió adelante. Pero no quiere que quien venga después tenga que comenzar desde el mismo punto. Tal vez ahí está el verdadero legado de Glenn.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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