“Los festivales son una pantalla maravillosa para exponer el cine”, afirmó Elena Vilardell, quien durante casi tres décadas ha sido una figura clave en el fortalecimiento de la colaboración entre las cinematografías de la región, desde su labor al frente del Programa Ibermedia.

Durante la master class titulada: El Cine Iberoamericano se hace en conjunto, realizada en el marco de la edición 41 del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, que tiene como sede el Conjunto Santander de Artes Escénicas, destacó el papel de estos espacios como vitrinas fundamentales para la exhibición del cine de la región, aunque reconoció una paradoja persistente.

“Evidentemente el problema está y yo no lo acabo de entender, en por qué las salas de los festivales están llenas de gente y luego cuando se exhibe la película va muy poca gente, no lo sé por qué”, señaló.

La conversación, moderada por Nacho Catoggio, coordinador general de la Conferencia de Autoridades Audiovisuales y Cinematográficas de Iberoamérica, fue un recorrido por los 28 años del Programa Ibermedia, iniciativa que ha articulado la coproducción cinematográfica entre países iberoamericanos, un esfuerzo colectivo que inició con siete países fundadores y ahora cuenta con 21, con más de mil proyectos impulsados y una inversión acumulada de alrededor de 140 millones de dólares.

Vilardell enfatizó que el impacto del programa va más allá de lo económico, al incidir directamente en la profesionalización del sector, ya que han aprendido todos, y recordó que al inicio muchos creadores no contaban con herramientas básicas para estructurar sus proyectos.

Compartió que uno de los puntos más críticos fue la distribución del cine iberoamericano, al que calificó de un problema grave y uno de los principales retos para lograr que las películas lleguen a más públicos.

Resaltó la importancia de la colaboración entre países que tienen una cinematografía conformada, que funciona, como el caso de México, Brasil o España con países que básicamente están empezando a hacer cine.

“Justamente juntarlos con países como Panamá, Honduras, Nicaragua propicia que estos aprendan y sepan las necesidades que tienen que cubrir”, expresó.

En la parte más personal, habló sobre el cierre de su ciclo en el programa, el cual, dijo, ha sido su vida tras casi tres décadas y aunque reconoció que será difícil despedirse, aseguró hacerlo en el momento adecuado.

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