Diálogo. Siempre me han llamado mucho la atención las personas, las historias y el cómo la vida es trastocada por situaciones sociopolíticas del entorno donde vivimos. A la par, siempre me han gustado mucho las expresiones artísticas, porque creo que tienen un alcance muy profundo con el ser humano. Para mí el cine tiene muchas vertientes: distraernos, hacernos reír, pero también tiene ese potencial de abrir diálogos y empatizar con situaciones que nos duelen. Desaparición. El corto trata sobre dos mejores amigas adolescentes que están transitando hacia la madurez. Sin embargo, su relación comienza a abrirse hacia otras personas y una de ellas empieza a sentir celos e inseguridad, y esto hace una grieta. A la par hay un peligro inminente que las acecha, el cual es parte de nuestra realidad: la desaparición forzada de personas. Sacudir. Mi interés es poder evidenciar y hacer resonar esta situación tan terrible que está pasando en nuestro país y en nuestro estado, siendo Jalisco el número uno en personas desaparecidas. Espero también que se pueda empatizar con el dolor; quizás tenemos la fortuna de que no nos esté ocurriendo a nosotros, pero para nada somos inmunes. Corazón. A mí me interesaba mucho que todo el equipo, actores y actrices, tuviéramos un acercamiento muy auténtico y respetuoso a este tema. Un amigo justo estaba trabajando con madres buscadoras del colectivo FUNDEJ y me acerqué, tuvimos algunas pláticas y eso le dio un potencial al corazón de cada uno. Rabia. Ha sido un proceso bastante complejo, doloroso y de rabia. Como mexicana puedo entender cuando las personas dicen: “es que ya estoy harta”, “¿por qué todo tiene que ser sobre violencia o sobre narcotráfico?”. Sí, lo vemos cada día, sin embargo, creo que es importante que se siga hablando de eso porque seguimos metidos en este agujero negro.