
Un intercambio académico es estudiar en otro país, pero también la oportunidad de conocer otra cultura, lenguas, tradiciones y, sobre todo, volverse una persona más segura y madura
Adaptación cultural, crecimiento personal y aprendizaje académico fueron algunos aspectos que marcaron la experiencia internacional de Ana Cristina Hernández Cruz durante su estancia en China.
Con el propósito de conocer nuevas culturas, fortalecer su formación académica y salir de su zona de confort, Ana Cristina, estudiante de la licenciatura en Negocios internacionales del Centro Universitario de Tlajomulco (CUTlajomulco) de la Universidad de Guadalajara, realizó un intercambio académico en Beijing, China, ciudad donde permaneció durante aproximadamente cuatro meses.
La estudiante explicó que una de sus principales motivaciones para participar en esta experiencia internacional fue crecer personal y profesionalmente, además de perfeccionar su inglés y aprender un nuevo idioma.
“Siempre había querido conocer otra cultura y vivir algo completamente diferente”, compartió.
Ana Cristina relató que su llegada a China estuvo llena de emociones encontradas, pues aunque se sentía inquieta por comenzar esta nueva etapa, también enfrentó nervios e incertidumbre debido a las diferencias culturales y al idioma.
“Todo era nuevo para mí, el idioma, la comida, las personas y la forma de vivir”, señaló.
En sus primeras semanas, uno de los principales retos fue adaptarse a las diferencias culturales y a la barrera del idioma, puesto que actividades cotidianas como pedir comida o trasladarse por la ciudad representaron desafíos constantes. A pesar de ello, destacó que poco a poco logró adaptarse gracias a la convivencia con estudiantes y personas locales, quienes la ayudaron a integrarse y a comprender mejor la cultura china.

Algo que llamó especialmente su atención fue el nivel de seguridad, el desarrollo tecnológico y el dinamismo de las ciudades. “Todo era muy diferente a lo que conocía, y eso hacía que cada día fuera interesante”, comentó.
Asimismo, explicó que la convivencia multicultural fue una de las experiencias más enriquecedoras de su intercambio, ya que tuvo la oportunidad de conocer a personas de diferentes países y crear amistades, no obstante las dificultades de comunicación. “Muchas veces no hablábamos el mismo idioma perfectamente, pero encontrábamos maneras de comunicarnos y crear conexiones muy bonitas”, expresó.
En el ámbito académico, Ana Cristina señaló que encontró importantes diferencias entre el sistema educativo chino y el mexicano, principalmente en la disciplina y la dinámica de las clases. Además de fortalecer su inglés, también comenzó a aprender chino desde cero, experiencia que describió como un reto emocionante que le permitió desarrollar habilidades como independencia, adaptación, comunicación y confianza en sí misma.
Una de las experiencias que más recuerda fue la oportunidad de viajar y conocer distintas tradiciones culturales, especialmente durante el Festival del medio otoño, celebración que describió como una de sus favoritas debido al ambiente de las calles decoradas con luces y colores. “Además, las personas eran muy amables y regalaban pastelitos de luna que estaban muy ricos”, recordó.
En cuanto a la gastronomía, mencionó que sus platillos favoritos fueron los baozi y los dumplings, alimentos tradicionales que se convirtieron en parte importante de su experiencia en China.
Tras concluir el intercambio, la estudiante aseguró que esta experiencia transformó su manera de ver el mundo y la ayudó a convertirse en una persona más madura y segura de sí misma. “Aprendí a valorar muchas cosas de mi país, pero también a entender que existen diferentes maneras de vivir y pensar. Definitivamente, es una experiencia que te cambia la vida”, afirmó.
Finalmente, Ana Cristina invitó a otros estudiantes a que se atrevan a vivir una experiencia internacional y a aprovechar las oportunidades académicas que les permitan crecer personal y profesionalmente.
“El consejo que le daría a alguien que quiere hacer un intercambio es que no tenga miedo. Al principio, es difícil, pero vale totalmente la pena salir de la zona de confort y disfrutar cada momento”, concluyó.
Experiencias como la de Ana Cristina reflejan la importancia de los programas de movilidad estudiantil como una herramienta para fortalecer la formación académica, ampliar la visión cultural de los jóvenes y prepararlos para enfrentar los retos de un mundo cada vez más globalizado.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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