Foto:Marcos Moisés Gómez Alcaraz

En esta edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) el debate sobre la tecnología aplicada al arte tomó un papel protagónico en el panel “¿Quién es el autor en la era de la inteligencia artificial?”, en el que Carlos Gutiérrez Medrano, director de la película animada Día de Muertos, con la moderación de David Martos, ofreció una visión profunda sobre cómo esta herramienta no sustituye a la creatividad, sino que redefine profundamente los procesos, los oficios y la ética de la creación audiovisual.

Gutiérrez Medrano enfatizó que la industria está transitando de una IA puramente reactiva a modelos que parecen tomar decisiones propias. No obstante, defendió la importancia fundamental del concepto “human-in-the-loop”, donde el ojo humano supervisa cada cambio técnico y creativo. Un ejemplo práctico presentado fue el uso de IA para modificar elementos en posproducción, como cambiar una botella para publicidad mediante “product placement inteligente”, donde el director supervisa y aprueba cada inserción como una decisión creativa.

En sectores como la animación y el cine de terror, la IA ya permite diseñar criaturas complejas con coherencia física y narrativa mediante herramientas como Midjourney Stable diffusion; sin embargo, advirtió que para evitar problemas legales y proteger la propiedad intelectual, es vital saber “comunicarse” con la IA mediante especificaciones técnicas claras, y mantener una bitácora detallada de todo el proceso.

El panelista recalcó la importancia de no utilizar términos protegidos como marcas registradas en los prompts, a fin de asegurar que la autoría permanezca en manos del creador humano.

La IA fragmenta y redistribuye la autoría entre quien concibe la idea inicial, quien supervisa la curaduría y quien entrena el sistema con datos. Si bien esto reduce de manera significativa los costos cinematográficos y permite que cualquier persona con conocimientos técnicos pueda asumirse como director, Gutiérrez Medrano señaló que las máquinas aún no son capaces de generar emociones genuinas. La autenticidad de una obra sigue dependiendo de la sensibilidad del humano detrás de la herramienta y de su capacidad para alimentar al sistema sin los sesgos inherentes de la tecnología.

El panel también exploró el potencial de la IA para la restauración de películas cuyos derechos han expirado, permitiendo mantener el patrimonio fílmico vivo. Ante la pregunta del público sobre la inclusión de nuevas categorías en el festival, se sugirió que el FICG podría integrar cortos realizados con IA en futuras ediciones, adaptándose a los mercados cambiantes.

Finalmente, se mencionó que en la industria mexicana, la IA podría ayudar a eliminar intermediarios en la exhibición, ofreciendo una nueva perspectiva ante los retos de apoyo y espacio que enfrenta el cine nacional.

La manera en la que se podría resumir este panel es con una frase que el propio Gutiérrez Medrano presentó en una de sus diapositivas para cerrar su charla, “La inteligencia artificial no sustituye automáticamente a la creatividad humana, pero sí redefine profundamente los procesos, los oficios, la autoría, la legislación y la ética de la creación audiovisual”.

TEXTO: Seiler García | Gaceta UdeG

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