Con la conferencia “Teoría crítica de la confianza política”, el filósofo alemán Rainer Forst inauguró la Cátedra Fray Antonio Alcalde de la Universidad de Guadalajara (UdeG), en el Paraninfo Enrique Díaz de León, la tarde de este lunes.
Previo a esta presentación, la Rectora General de la UdeG, Karla Planter Pérez expresó que la creación de esta cátedra dará más vigor a la vida cultural y científica de Jalisco y contribuirá a la esperanza en la construcción de una sociedad más humana y más democrática, más justa y más libre.
“Esta será una cátedra en toda la letra, es decir, académica y científica, además de multidisciplinaria. Pero tendrá un rasgo adicional otorgado por el ejemplo de Fray Antonio Alcalde que le da su peculiaridad entre las cátedras de nuestra institución”, comentó.
Agregó que la visión de la cátedra es posicionarse como un espacio de referencia nacional e internacional para dar a conocer experiencias humanas relevantes de integración de la teoría y la praxis, la inteligencia y la acción en torno a valores que contribuyan a la creación de sociedades más solidarias en favor de la humanidad doliente para utilizar la elocuente fórmula de Fray Antonio Alcalde.
El Vicerrector Ejecutivo de la UdeG, Héctor Raúl Solís Gadea dijo que en cierto modo, Rainer Forst, y su visión del mundo, sus preocupaciones y sus abordajes conceptuales básicos son producto de lo que podríamos considerar como uno de los periodos más fértiles en la historia intelectual contemporánea.
La confianza, un recurso en crisis
Rainer Forst centró su ponencia en el concepto de confianza política, la cual definió como un recurso esencial para las sociedades democráticas y solidarias, pero advirtió que actualmente existe una crisis global en este ámbito.
“No es sorprender que emociones como la confianza han recibido una atención cada vez mayor por la crisis que tenemos en los regímenes democráticos. Esta crisis se manifiesta en la disminución de la confianza tanto interpersonal como en las instituciones, especialmente en contextos marcados por la diversidad cultural y el conflicto social”, comentó.
El filósofo definió la confianza como una actitud práctica basada en la expectativa de que otros actuarán de manera competente y favorable a nuestros intereses, aun sin tener certeza o control sobre sus acciones.
“Si confiamos en otros, no podemos saber realmente lo que van a hacer ni podemos controlarlo; ese es precisamente el punto de la confianza. Esta relación implica siempre un riesgo, ya que la confianza es una inversión en un futuro incierto”, comentó.
Forst enfatizó que la clave para que la confianza sea valiosa radica en su justificación. En este sentido, distinguió entre una justificación parcial, que solo beneficia a ciertos grupos, y una justificación total, que puede sostenerse ante cualquier persona.
“La confianza es valiosa si es justificable. Esta debe basarse en razones compartibles y en el respeto mutuo entre individuos como agentes libres e iguales”, dijo.
El académico concluyó que la confianza no puede entenderse de forma aislada, sino que depende de otros valores fundamentales como la justicia, la igualdad y la democracia, ya que no es la confianza en sí lo que determina su valor, sino los principios que la sostienen”, indicó.
En este sentido, hizo un llamado a desarrollar una teoría crítica de la confianza que permita distinguir entre sus formas legítimas y aquellas que pueden derivar en prácticas excluyentes o antidemocráticas.









