
Alumnos del CUChapala encontraron una forma de crear una herramienta para acercar el respeto por el medioambiente a la vida cotidiana
Para Sergio López, Carolyne Díaz y Niereme Núñez, estudiantes del Centro Universitario de Chapala (CUChapala), BlueFlora representa más que un proyecto académico, es el resultado de reunir sus conocimientos, intereses y una preocupación compartida por el medio ambiente.
Sergio López cursa el cuarto semestre de Ingeniería en desarrollo de software y tiene formación previa en Ingeniería en mecatrónica. Su interés por la electrónica, la automatización y la búsqueda de soluciones a problemas complejos encontró en BlueFlora un espacio para ponerse al servicio del medio ambiente.
Carolyne Díaz, estudiante de cuarto semestre de Ingeniería en animación y tecnologías creativas, aporta al proyecto desde el arte digital, el diseño y la narrativa visual y Niereme Núñez, de cuarto semestre de Ingeniería en desarrollo de software, lleva al equipo su pasión por las matemáticas, una inquietud que lo acompaña desde niño.
El origen de BlueFlora está en un problema que suele quedar fuera de la conversación después de una reforestación, ¿qué ocurre con los árboles una vez que son plantados?
El equipo observó que muchos de ellos terminaban quedándose en el olvido por falta de seguimiento. A partir de esa preocupación comenzó BlueFlora, inicialmente concebido como una aplicación para el monitoreo de árboles; sin embargo, conforme avanzó el desarrollo, la idea comenzó a transformarse y hoy busca convertirse en una plataforma más dinámica, intuitiva y accesible que permita que toda persona pueda monitorear desde su celular una planta o un árbol, incluso desde el patio de su casa.
La diversidad de sus carreras también se refleja en la manera en que cada integrante participa en BlueFlora. Para Sergio, el proyecto representa la posibilidad de poner sus conocimientos de hardware, electrónica y programación al servicio del medio ambiente. Él trabaja en la selección, integración y calibración de los nodos de sensores ambientales, así como en el procesamiento de datos en tiempo real.
El trabajo de Carolyne consiste en transformar la información técnica y los datos en elementos visuales que puedan ser comprendidos por cualquier persona. “Me encargo de traducir la parte técnica y los datos en cosas visuales que todos puedan entender, usando el arte para conectar con la gente y hacer que el mensaje ambiental les llegue”.
Para Niereme, formar parte del proyecto representa una manera de contribuir al cuidado del planeta: “Crear una herramienta que sirva a la mayoría de las personas a ser más conscientes con la naturaleza, es también una forma de paz”.
El desarrollo de BlueFlora no ha sido un camino lineal. La propia idea tuvo que cambiar conforme el equipo avanzaba. Cuando Niereme se incorporó al proyecto, incluso cuestionaba su rumbo inicial, pues consideraba que se acercaba más a una campaña de reforestación que a un desafío de ingeniería. Con el tiempo, el proyecto comenzó a tomar una dirección diferente y esa percepción también cambió.
La transformación del proyecto los llevó hasta la Feria estatal de ciencias e ingeniería de Jalisco, donde presentaron su concepto, la problemática que buscaban atender y su prototipo inicial. Allí encontraron proyectos que consideraban innovadores y no esperaban que su nombre fuera anunciado como ganador. La espera estuvo acompañada de nervios y cautela. Hasta que llegó el anuncio.
Obtener el primer lugar representó una sorpresa y una emoción enorme para los tres, además de convertirse en una confirmación de que el camino que habían elegido podía llevarlos más lejos. El reconocimiento también les dio la oportunidad de representar a Jalisco y al CUChapala.
Para el equipo, sin embargo, el reconocimiento no representa el punto final. “El premio nos demostró que vamos por buen camino, pero también nos dio el impulso para ir por más”.
El proyecto continúa en proceso de desarrollo y renovación, con el objetivo de llegar a más personas y hacer que la herramienta sea cada vez más sencilla y accesible. BlueFlora todavía tiene camino por recorrer. Este proyecto, que comenzó pensando en cómo dar seguimiento a árboles después de una reforestación, hoy busca ampliar su alcance y acercar el cuidado de las plantas y los árboles a la vida cotidiana.
Quizá una parte de su historia también esté contenida en su nombre. Blue Flora nació en el entorno de Chapala, el lugar donde los tres estudiantes se conocieron y donde comenzó el proyecto. Para ellos, representa sus raíces y el punto de partida de una idea que continúa creciendo.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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