Dosificar la energía de los equipos creativos y los recursos para la producción son algunas condiciones que pueden ayudar a que la posproducción de una película sea más eficiente, aporte mayores elementos artísticos y presente menos detalles que comprometan su culminación.
Estas condiciones forman parte de los consejos que planteó el productor de cine Ariel Gordon durante la clase magistral “Deconstruyendo la película”, como parte de la 41 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), en la que abordó diversos detalles que implica la posproducción de un filme y la edición previa al término de una película.
Gordon, fundador y diseñador del estudio de posproducción Cinema máquina, consideró que una de las mejores estrategias que ha implementado es el ahorro de recursos, lo que conlleva la redirección de esfuerzos hacia áreas más indispensables.
Refirió que no se trata de quitar recursos a un área para destinarla a otra, sino que las y los especialistas del cine deben de apostar por orientar los recursos económicos y humanos hacia detalles que aporten a las narrativas de los largo y cortometrajes.
“Vivo peleando con las cuentas de transporte, siento que mucho se va en gasolina y transporte, y es algo que no se ve en pantalla; y luego no hay dinero para otros procesos que al final sí se van a ver y que forman parte de tu narrativa”, manifestó Gordon.
El postproductor añadió que trabajar desde la edición en el guión escrito representa una oportunidad para ahorrar recursos, puesto que es posible eliminar escenas antes de que éstas se realicen si no aportan significativamente a la narrativa de las películas.
Consideró que quienes hacen cine deben de reflexionar sobre las películas que buscan hacer y mejorar las narrativas para contar esas historias con detalles y momentos que no siempre requieren de una llamativa producción o con elementos visuales que impliquen un gasto en el presupuesto de los filmes.
“Es más barato borrar líneas de un guión que acabar filmando una escena que no funciona. Finalmente, creo que la edición nos enseña a ser contundentes y el reto es difícil porque, por un lado, vamos a navegar con emociones para estar calibrando emotivamente para ver si la película funciona, pero por otro es tener un ojo crítico para decir esto sí, o esto no”, enfatizó Gordon.
En cuanto a la corrección de color en la posproducción, se limita a mejorar lo que ya existe, por lo que, si se requieren de más escenas, momentos específicos o encuadres particulares, se debe de plantear desde la pre-producción para optimizar los recursos que serán destinados a la edición posterior.
“Todo es importante, porque al final lo complejo es que cada parte de la cadena le da valor a la otra parte; por eso, es promover esta idea de una estrategia de optimizar y dosificar los recursos para que todo tenga peso suficiente y llegue al otro lado, para que este viaje de la película llegue a la meta”, aseveró.
Por otra parte, en cuestión de sonido, recomendó a otros cineastas repensar el uso de elementos sonoros como las canciones, y agregó que el uso de éstas, en ocasiones, se centra en escenas, como los créditos, donde su narrativa puede ser limitada o no es apreciada en su totalidad por los espectadores.
Afirmó que el ahorro en estos recursos no debe limitarse a las cuestiones técnicas, sino que también debe de ponerse atención en los equipos creativos, ya que la producción y la calidad de ésta depende del talento humano que puede desgastarse con largas jornadas o malas planeaciones en el rodaje.









