Trabajo sin calidad

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Fuera de los indicadores, los resultados del desempleo o de la mala calidad que tienen los trabajos que se ofertan formalmente se aprecian a simple vista, sin necesidad de consultar las tasas de violencia que presenta nuestro país, donde crece la inseguridad e incluso la informalidad, pues las repercusiones se viven directamente, argumenta el especialista de la división de Estudios Jurídicos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), Alfonso Librado García Ortega.

De acuerdo a la Encuesta nacional de ocupación y empleo del INEGI, en el primer trimestre del 2015 el 59.4 por ciento de la población mayor de 15 años es económicamente activa, con una ligera disminución de un punto porcentual con respecto al año anterior. Sin embargo, comenta el investigador de la UdeG, aquí también habría que ver la calidad de los trabajos, pues en la misma encuesta casi el 60 por ciento de la población laboralmente activa se encuentra dentro de la informalidad.

“En cierta manera el parámetro que maneja el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es alto y preocupante y más, pero aquí, aparte de desempleo, se vienen otra serie de factores que nos afectan a todos como sociedad, por ejemplo, crece la inseguridad y eso lo resiente la ciudadanía en general”.

Agrega que “a nuestras autoridades les hace falta fortalecer lo básico, porque cualquier persona que quiera abrir una empresa nueva, que quiera autoemplearse le ponen tantas trabas, entre pagos, trámites, permisos, requisitos, cuestiones fiscales, ahora con la factura electrónica: muchos desertan de sus intentos, entonces ¿la gente qué hace?, pues mejor ese dinero que tiene lo enfoca en otras cuestiones, porque es un recurso que le cuesta y que ahora es difícil invertirlo porque puede convertirse en dinero perdido”.

Hace dos semanas la empresa Servifón, que prestaba servicios de call center a Telcel en varias ciudades del país, entre ellas Guadalajara, se declaró en quiebra por la ruptura en la relación con la empresa de telefonía móvil y dejó a 2 mil 600 desempleados, mil 200 de ellos en Guadalajara y en su mayoría estudiantes.

Hechos como éste, considera García Ortega que son muy preocupantes, y agrega que los mandatarios en sus informes hablan de números de empleos creados, pero nunca hablan de la calidad de éstos: “El punto es que existen las plazas laborales, sí existen esos números y sí hay empleos, pero el problema es que están muy mal pagados, además de que existen empleos que no tienen seguridad social, no tienen la seguridad laboral para estar tranquilo en el recurso que se saca para mantener a una familia, a mucha gente la contratan por dos meses o menos.

“Lo único que yo enmarco es la conciencia que deben de tener los mandatarios ahorita que estamos en fervor político-electoral, así como de las personas que llegan al poder, para que vean a la sociedad y que se apliquen estos mecanismos de reducción de salario y que destinen recursos para la creación de empleos verdaderos, empleos para sectores con cierto grado de marginación, creando relaciones con empresas fuertes o haciendo empresas públicas donde se pueda echar mano de trabajadores”, declaró.