Pepe Palomo

142

La incomodidad que causaban sus trazos lo obligó a salir de Chile en 1973 y refugiarse en México, tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet contra Salvador Allende. Su carrera comenzó en los setenta y su trabajo apareció en casi todas las publicaciones de su país. Algunas fueron íšltima Hora, El Siglo, El Pingí¼ino y la Chiva. El Cuarto Reich, su serie más conocida era publicada en Unomásuno, donde ridiculizaba las dictaduras de América Latina. Durante sus primeros años de exilio en México fue ilustrador de una guía de educación primaria para adultos, que tuvo un tiraje de 30 millones de ejemplares. Ha recibido varios premios, entre éstos, “El Yelmo de Mambrino”, otorgado por la UNAM, Conaculta y la Academia Mexicana de la Lengua. Este año recibe “La Catrina”, homenaje a la caricatura que dentro de las actividades del Encuentro internacional de historieta, organiza el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, en el marco de la FIL.

La caricatura
Es una actitud que sirve para evidenciar. Puede haberla musical: Les Luthiers; caricatura en la pintura: El Bosco, o la involuntaria de los políticos. La invasión de la isla de Granada por Estados Unidos, por sentir amenazada su seguridad nacional, es de azote. O la célebre caricatura del asesino serial Henry Kissinger usando la metáfora de Nixon sobre el gobierno de Salvador Allende para explicar por qué promovió su derrocamiento al decir: “No podíamos permitir que América Latina se convirtiera en una red sandwich hecho entre la Cuba de Fidel y el Chile de Allende”.

El exilio
Cuando llegué a México por lo acontecido en nuestro “september eleven”, tuvimos la solidaridad del pueblo mexicano y de las diferentes colonias de refugiados. Recibí una indicación de una amiga. Tenía que ir a una habitación en el quinto piso de un hotel. Nos acomodamos unos 15 chilenos para escuchar a tres doctorados en exilio que recibían a estos aprendices recién llegados desde el cono sur: un español, un alemán y un brasileño –Francisco Juliao–, el líder de las ligas campesinas en el nordeste brasileño. Fue una de las conversaciones más provechosas, más oportunamente necesarias que he tenido. Nos fueron detallando lo que nos iba a pasar como trasterrados, este vivir partido en dos, entre la rebeldía y la resignación, las incomprensiones, las penas y las alegrías con las que tendríamos que batallar en los días por venir.

Libertad de expresión
Puedo hacer mía la definición del gran actor Tim Robbins: “Si no la ejercitamos, se atrofia; si no presionamos constantemente sus límites, se encoge”.

El humor
Me interesa como instrumento del saber. Si te ríes sobre una puntada, un chiste, una ironía acerca de un problema, estás entendiendo el chiste y el problema. Esa es la condición apasionante del humor: está siempre contra lo establecido, removiendo las aguas para que no se estanquen y pudran.

Literatos o políticos
Literatos de verdad hay pocos, y políticos con un punto de vista y una propuesta propia, menos. Evito dibujar a políticos: al hacerlo con los que tienen comportamientos antidemocráticos evidentes, sólo los enalteces. Es un trabajo ingrato.

Lo grato y lo doloroso
Dibujar, pintar, bosquejar es para mí como respirar; me permite vivir. Desde que comencé El Cuarto Reich dije que no me resultaba grato hacerlo, que lo haría hasta que desaparecieran los motivos, si es que alguna vez dábamos en el clavo y nos convertíamos en un país con una economía y un sistema democrático como los de Noruega.

Caricaturas censuradas
Muchas. En las redacciones donde me ha tocado trabajar, en mi país y fuera de él, he tenido la suerte de conversar sobre la responsabilidad de quien distribuye contenidos, de quien emite una opinión. Pero en los medios locales no se estila discutir el punto. Es más fácil y expedito optar por el silencio o el portazo; el camino opuesto al que debe seguir un medio para conseguir la credibilidad

Yo invito la tinta
Espero tener el sino del gran Picasso, que se despidió tirando rayas en su última cama.