Paralímpicos: los juegos de los sobrevivientes

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Son luchadores incansables, muchas veces héroes anónimos y personas para las cuales el día a día representa una meta por la cantidad de obstáculos que hay que librar en un país donde la comunidad con capacidades diferentes pareciera no tener cabida.
Pero ahí están levantando la mano, demostrando su capacidad y entrega, poniendo en alto el nombre de México y pidiendo a gritos un trato igualitario, porque ellos no son diferentes.
Son los deportistas paralímpicos que, como ya es una costumbre, se llenan de gloria cada cuatro años en los Juegos Paralímpicos, esta vez con sede en Beijing, China.
Alejados de los reflectores y con una cobertura prácticamente nula por parte de los medios de comunicación, comparado con el despliegue informativo para los juegos convencionales, deportistas de 148 países participaron en 20 disciplinas y demostraron al mundo su entrega, coraje y pasión por la vida, más allá de las limitantes de su cuerpo.
Una vez más, los atletas mexicanos se llenaron de victoria, a pesar de que los apoyos para este sector son mínimos, tanto económicamente como en infraestructura no sólo para entrenamientos, sino también para trasladarse en la ciudad.
Los números son claros. Mientras en los Juegos Olímpicos México ha obtenido 54 medallas desde su primera participación en 1924, los atletas paralímpicos han logrado en 10 ediciones un total de 252 preseas.
Para estos medallistas las recompensas por parte de las autoridades son menores y hasta el trato que reciben es diferente en ocasiones, pero para ellos la mayor recompensa es el sabor a victoria después de la meta alcanzada. Una sensación que no tiene precio.

Cuestión de sobrevivencia
Cada cuatro años el planteamiento es el mismo: ¿Por qué los atletas convencionales no obtienen los mismos resultados que los paralímpicos?, si son ellos quienes más apoyo reciben.
La respuesta, a decir del psicólogo del deporte Gustavo Nuño Miramontes, obedece a varios factores. Uno de ellos: la sobrevivencia.
”Ese es el primer factor, independientemente de que se involucren en la actividad física deportiva, para desarrollarse tienen que trabajar mucho en sus situaciones cotidianas de la vida. Sus condiciones de vida tienen un plus con la práctica deportiva, ya que con ella tienen un mayor reconocimiento, además de que obtienen un beneficio económico, aunque esto sea momentáneo”.
Explicó que a pesar de que dichos juegos son una organización joven, antes de que se llevara a cabo ese proyecto México se había distinguido por desarrollar una actividad simplemente por promoción de la salud con esos grupos vulnerables.
Nuño Miramontes señaló que el panorama para este sector y en general para el deporte no es muy halagador, y aunque vendrán años de apoyos importantes, eso será pasajero; luego de los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de Guadalajara en el 2011, los problemas del deporte podrían recrudecerse.
“Se va a crear una fantasía con los juegos del 2011, yo creo que son una cortina de humo. Sí habrá apoyo, pero lo triste vendrá después, como muestra tenemos México 68: hubo inversión a corto plazo hasta la fecha de los juegos y después quedó una deuda tremenda. Los Panamericanos no serán la excepción, van a desarrollar sus instalaciones, pero no va a pasar nada en realidad. Además el estado estará en quiebra y eso repercutirá en la educación y el deporte”.

Mentes brillantes
Para el titular del Departamento de clínicas de la salud mental, José de Jesús Gutiérrez Rodríguez, existen una serie de factores que afectan a los deportistas convencionales de alto rendimiento.
“Uno es la mala organización de estructuras administrativo deportivas y otro la cuestión de factores subjetivos en los atletas, un claro ejemplo es el caso de los futbolistas mexicanos, que a pesar de contar con una infraestructura fuerte, buenos salarios y sistemas de entrenamiento, han perdido varias veces en series de penales, ahí se puede deducir que no fue la diferencias de tallas físicas ni el entrenamiento, sino la cuestión subjetiva de personalidad, de inseguridad, que hace que al final fallen en la ejecución”.
Explicó que en nuestro país existe una cultura muy poco favorable para las personas con capacidades diferentes, ya que desde hace muchos años hay rezagos, tienen salarios bajos y es muy complicado para ellos integrarse al campo laboral.
“El que algunos de ellos sobresalgan en el deporte se puede interpretar como el fenómeno de la risilencia, que se define como una serie de habilidades de la persona para salir adelante a pesar de las adversidades, que más que desmotivarlos los fortalecen para salir adelante y buscan la manera de salir adelante a base de mucha voluntad y hacer un esfuerzo extraordinario y esas cuestiones las aterriza en el ámbito deportivo con resultados extraordinario”.
Gutiérrez Rodríguez indicó que estos atletas mentalmente son más fuertes además de mucha voluntad, debido a que están concientes de que no pueden fallar porque son escasas las oportunidades que tienen.
En lo referente a la cobertura y el interés que generan los Juegos Paralímpicos, donde existe una gran diferencia, explicó que a estos últimos no se les da la importancia debida por el hecho de que no son redituables económicamente.
“El deporte está comercializado y eso asegura una mayor rentabilidad económica, en cambio en los paralímpicos todavía existe una cultura de poca aceptación y esto se nota en los apoyos, que son menores para los medallistas ganadores. Ahí se refleja esa cultura de discriminación entre un deportistas sin y con discapacidad”.
Aunado a esto, no todos los deportistas paralímpicos son apoyados de la misma manera: existe preferencia por los de alto rendimiento, y los que entrenan sólo por salud no cuentan con ningún apoyo, lo que habla de la falta de promoción porque no reditúa en cuestiones económicas.
“Es importante que los deportistas mexicanos logren medallas, pero me parece más importante que como política pública se pudiera impulsar programas y acciones dirigidos a las mayora de la población, donde se promueva la actividad física y el deporte”.

Cuestión de género
A lo largo de la historia del deporte mexicano, la mujer ha desempeñado un papel importante en diversas justas donde ha logrado destacar y obtener diversos triunfos.
En los pasados Juegos Olímpicos se obtuvieron dos medallas por parte de las mujeres y una por la rama varonil, mientras que en la justa paralímpica 13 de las 20 preseas fueron obtenidas por mujeres, lo que habla del papel de la mujer en el deporte.
“Esto tiene una respuesta histórica, ya que en los últimos años hemos visto que no sólo en el deporte paralímpico, sino en el convencional las que han sacado la cara por el país son la mujeres. Desde las primeras participaciones ahí estaban ellas, hay que recordar que la primera mujer en encender la llama olímpica fue Enriqueta Basilio en 1968. Desde hace tiempo las mujeres vienen despuntando en el ámbito deportivo y en nuestro país desde hace años han dado la pauta no solo en el deporte sino en la cultura y la ciencia, explicó Gustavo Nuño Miramontes.

Historia de los Juegos Paralímpicos
Las primeras olimpiadas para personas con capacidades diferentes se celebraron en 1960 en Roma. Participaron 400 atletas de 23 países.
El récord en 400, 800, 1500 y 5000 metros en silla de ruedas lo obtuvo la atleta Louise Souvage.
Su antecedente fue en 1952, en Mandeville, Gran Bretaña, donde 130 atletas de dos países excombatientes de la segunda Guerra Mundial con daños en la médula espinal iniciaron estos enfrentamientos deportivos.
En 1989 se formó el Comité Paralímpico Internacional. Su emblema tiene tres colores: verde, rojo y azul, que simbolizan la mente, el cuerpo y el espíritu. México participa en esta justa desde 1972.