Mi hermana la mosca

877
GinŽs Morata en la Conferencia Magistral de Clausura: "Genes y evoluci—n" dentro del Simposio Interenacional de Medicina Gen—mica y Enfermedades Degenerativas, en el marco de la 23 Feria Internacional del Libro de Guadalajara. 03 de Diciembre 2009, Guadalajara, MŽxico. Cortes’a FIL Guadalajara/Marcela de Niz

George Langelaan, en su obra La mosca, narra el momento en el que un científico se convierte repentinamente en mosca cuando en uno de sus experimentos entra en una cámara molecular, junto con uno de estos insectos sin que él se percate.
Frida Kahlo plasmó en una de sus pinturas a dos de estos insectos, y el escritor de origen guatemalteco, Augusto Monterroso, aseveró que sólo podía escribir sobre el amor, la muerte y las moscas. También el español Juan José Díaz recientemente escribió la biografía de la mosca, así como 15 artículos relacionados sobre estos insectos.
Para el científico de origen español, Ginés Morata, este fenómeno es “el elogio de la mosca en la ciencia y en el arte”.
Al impartir una conferencia el jueves 3 de diciembre, en el marco del Simposio de medicina genómica, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Ginés Morata señaló que a través del análisis de la arquitectura genética de estos insectos es posible conocer la genética de los humanos. “Un gran descubrimiento de la biología molecular al final del siglo XX fue el altísimo grado de parecido genético entre la especie humana y muchas otras especies, como las moscas, lo cual permite trabajar con estos organismos como modelos para estudios de la enfermedad humana o de la propia biología humana”.
El científico, ganador del Premio Príncipe de Asturias en 2007, aceptó que en ocasiones es difícil convencer a las personas de que trabajar con moscas puede ser útil para la ciencia. Afirmó que la genética básica de las moscas es igual a la de los humanos.
“Esto es una gran demostración de la evolución. Estamos organizados de la misma forma. Apareció un sistema genético hace 540 millones de años y fue el que creó este mecanismo de diversidad morfológica. Todos los animales que hemos venido después, estamos construidos con el mismo patrón”.
Estudiar a estos insectos puede ayudar a encontrar nuevos medicamentos contra enfermedades neurodegenerativas, como diabetes o alzheimer e incluso contra el cáncer.
“Una solución inmediata es difícil, pero sí constituye una fuente de información importante para los médicos y los estudiosos de la biología humana, para entender la generalidad del fenómeno. Esto permite buscar vías de estudio de nuevos fármacos o nuevas sustancias que interfieran con la enfermedad, puesto que uno puede fácilmente producir muchísimas moscas con cáncer, por ejemplo, y en ellas tratar toda una serie de sustancias o procesos para mitigar la enfermedad. Si funciona podríamos pensar en utilizarlos en humanos”.
Después de más de un siglo de investigación en la genética de la mosca, se ha podido identificar su estructura biológica y hacer modificaciones a la misma. “Nosotros, que no tenemos alas de mosca, poseemos un gen que si se lo ponemos al insecto es capaz de reemplazar sus alas. Esto indica hasta qué punto estamos construidos de la misma forma”.
Morata comentó que los estudiosos de la evolución han afirmado que existen muchas formas diferentes, de por ejemplo, “hacer ojos”. “En ese caso el mismo gen que programa el ojo en las moscas, también programa los ojos de las personas y los de los ratones. Estamos hablando de sistemas completamente homólogos y comparables. Todos los científicos concluyen lo mismo: los genes que forman parte del cuerpo de la mosca son los mismos, parecidos o idénticos, a los que constituyen algunas partes de los humanos y de las ratas. Estamos organizados de la misma forma”.

Proyecto genoma humano
El proyecto genoma humano ha inaugurado una nueva era en la investigación biológica. Su importancia para el futuro es inminente, comentó Ginés Morata. Agregó que una cuestión interesante fue comparar las secuencias significativas de los humanos con las moscas y los gusanos, para conocer hasta qué punto nos parecíamos más o menos.
“Respecto a las secuencias significativas, sorprendentemente los humanos tenemos el 50 por ciento de identidad con los gusanos y 60 por ciento de identidad con las moscas. Esto es una saludable recordatoria de nuestros orígenes biológicos. Que tenemos el mismo origen que los gusanos y que la mosca y que otros insectos. Pero, además, podemos analizar el modelo de una mosca para estudiar la enfermedad humana. Pronto muchos procesos normales o patológicos en humanos podrán ser estudiados en moscas”.
El destacado investigador Ginés Morata ha recibido reconocimientos como el premio de la Academia de las Ciencias (exactas, físicas y naturales), así como diversos premios de investigación y el título de doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá.
Durante su visita a Guadalajara, Ginés Morata fue calificado por María José Toro, vicerrectora de la Universidad de Alcalá, como “un científico de verdad” y como “el que plantea siempre las preguntas adecuadas que hay que responder”.