Hay energía eterna por superconducción

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Si pudieran existir superconductores a temperatura ambiente, la crisis mundial de energía estaría resuelta”, afirma X.H. Chen del Laboratorio Nacional Hefei para Física en Microescala de la Universidad de Ciencia y Tecnología en Anhui, China.
Investigadores de la Universidad Johns Hopkins y colegas suyos en China han logrado importantes avances en el área de los recién descubiertos superconductores basados en hierro.
¿Y qué es un superconductor? Es un material que transporta corriente eléctrica sin fricción alguna. Como todos hemos constatado, los equipos eléctricos, aun las nuevas y maravillosas MacBook, se calientan, a veces tanto que sus sistemas de seguridad las apagan. Ocurre así porque los circuitos eléctricos generan calor al oponer resistencia al paso de la electricidad. Hasta llamamos “resistencia” a un alambre enrollado que se calienta al rojo blanco y usamos como hornilla eléctrica.
Pero en un material superconductor la corriente eléctrica puede fluir por siempre en un circuito eléctrico sin volverlo a conectar, sin enchufarlo a la corriente ni gastar la carga de una pila. Usted enciende su compu, entra con eso electricidad, la desconecta de la fuente… y la electricidad allí sigue girando por los siglos de los siglos. Ahora no digamos una lap top, sino una fábrica, un alto horno para producir acero, y ocurre lo mismo: el horno, una vez cargados sus circuitos eléctricos, jamás vuelve a consumir electricidad, nomás la recircula.
¿Y qué esperamos? Hay un detalle: hasta recientemente, el proceso nada más podía mantenerse a temperaturas cercanas al cero absoluto, y eso es difícil de alcanzar, inmensamente caro y… consume mucha energía. Con los años han venido apareciendo materiales que logran superconductividad cada vez más por encima del cero absoluto. Lo que llamamos calor es el movimiento de las moléculas. A mayor movimiento, mayor calor. En el cero absoluto, 0 K (cero en escala de Kelvin) o -273 en escala centígrada, cesa todo movimiento de los átomos. Lo más frío que conocemos, los remanentes del Big Bang, están a unos 3 K. Son las malas noticias.
La buena es que un equipo conducido por Chia-Ling Chien, de la Universidad Johns Hopkins, publica en el último número de Naturesus hallazgos con una nueva familia de superconductores basados en hierro que mantienen sus maravillosas características muy por encima del cero absoluto.
“Nos parece que los nuevos superconductores basados en hierro destapan una nueva física, contienen nuevos misterios y pueden iniciarnos en la carrera por la superconductividad a temperatura ambiente”, dice Chien (el otro citado era Chen… y hay dos Chen): uf, los chinos y sus novedades en la transcripción fonética de sus nombres. Chien se refiere a que los resultados del equipo no logran explicarse dentro de una teoría existente.
Ya empleamos superconductores en los MRI de los hospitales, en los trenes de alta velocidad por suspensión magnética (que vemos en el cine, porque aquí ya ni trenes hay) y en centrales de telefonía móvil. Pero exigen muy caro equipo de superenfriamiento.
En el equipo también se encuentran Tingyong Chen y Zlatko Tesanovic, ambos en Johns Hopkins, así como X.H. Chen y R.H. Liu del arriba citado Laboratorio Nacional Hefei de China.
Contacto:Lde@jhu.edu.
La superconductividad está asociada con una extraña característica de los electrones, el llamado “spin” o “giro”, que no es un giro sino un número porque el electrón no es un microbolita. Y esto nos lleva a otro asunto: el spin, como la posición y la velocidad, son rasgos que no existen en las partículas subatómicas… mientras no haya una observación. No son variables ocultas, desconocidas porque no se han medido. No, no: son inexistentes mientras no ocurra una observación.
Esta afirmación de la física cuántica hizo desesperar a uno de sus padres fundadores, Einstein: “A medida que el éxito de la teoría cuántica aumenta, más tonta parece”, dijo; pero quedó plenamente confirmada en 1982 con los experimentos de Alain Aspect en París y centenares posteriores.
Bien, pues otra noticia señala que en la conferencia celebrada por la European Science Foundation “Europa se unió para amarrar la física cuántica”. Sus científicos han alcanzado varios logros que los acercan a la soñada meta de aplicar las extrañas propiedades de la mecánica cuántica al mundo cotidiano, sobre todo en el terreno de la óptica cuántica, que trata de la interacción entre la luz y la materia en los niveles subatómicos. Estas tecnologías moldearán el siglo XXI que comienza, dice Jí¶rg Schmiedmayer, quien presidió la conferencia europea.
Así que mientras nuestros políticos urden nuevos pretextos para retrasar las urgentes inversiones en Pemex, el mundo avanza a tal velocidad que pronto el petróleo sólo servirá para ponerlo de lavativa a los diputados como pago a su profunda estupidez. [
Contacto:
Hans Chrisoph Ní¤gerl, Christoph.Naegerl@uibk.ac.at.