Hablar en boca de otros

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En un principio, la industria cinematográfica estaba hecha de fragmentos. Importaba de otras disciplinas elementos que adoptaba, ajustaba, descartaba o conservaba, experimentando con todos ellos su propia consolidación. Entonces, el cine carecía de una unidad identificable, era una encrucijada donde se encontraban las particulares faunas de la fotografía, el teatro, la tecnología, la pintura, la literatura y el espectáculo callejero, pero aún faltaba una dimensión que iba a replantear la existencia del cine hasta sus más profundas raíces: el sonido. A partir de la década de los 30 el gremio radiofónico se enlazó con el celuloide en una relación tan intensa que terminó por instaurar una nueva era del séptimo arte —e incluso puede decirse que la propició—, además de absorber y acomodar las técnicas y experiencia de un gremio que vivía ya su era dorada.
La inclusión de la banda sonora supuso grandes problemas en la distribución de las cintas entre un país y otro: la barrera del idioma se levantó entre Hollywood y los espectadores. El cine sonoro no sólo modificó el mainstream desvaneciendo a algunas divas mudas como Gloria Swanson y Clara Bow y encumbrando a las más adaptables, como Greta Garbo y Dolores del Río, sino que propició la aparición de fenómenos tales como la Época de Oro del cine mexicano, que no puede explicarse sino por el hambre de un público mayormente analfabeto cuya afición por el cine era ya irreversible. Es en este momento, también, que las grandes productoras hacen nacer un nuevo recurso que les permitiera mantener su posición en el mercado del celuloide: el doblaje.
El doblaje consiste en sustituir las voces originales de una obra audiovisual con otra voz sobrepuesta en un idioma diferente. Es un recurso muy importante, pues permite llegar a mucha gente que de otro modo no podría acceder a este material pues no habla otro idioma como inglés o francés, dijo Víctor Ugarte, actor de doblaje que ha prestado su voz a personajes como Shinji Ikari de Neon Genesis Evangelion, Linguini de Ratatouille, y Harry Potter, a partir de la tercera película de la saga.
“No se trata solamente de una traducción, hay que interpretar, poner un poco de su cosecha para acercarse al público usando nuestra forma de hablar, aunque no sea el estándar. Esto depende del cliente, hay algunos que te piden que digas las cosas exactamente como están en el script, todo muy estándar; pero hay otros como Cartoon Networks que sí te permiten jugar con el lenguaje, meter palabritas medio extrañas y localismos”, dice Víctor Ugarte, quien el sábado 26 de julio impartirá una conferencia en Expokimera, que se realizará en Mansión Magnolia (Madero 636).
En México, el doblaje se ha caracterizado por aportar un valor agregado a la obra original, como en el caso de la serie animada de Hanna-Barbera Don gato y su pandilla (Top Cat, por su título en inglés) que procuraba retratar con sus personajes los distintos arquetipos del newyorker, intención que fue traducida por Jorge Arvizu en un sentido más local y efectivo a través de la característica voz chillona de Benito Bodoque y el acento yucateco de Cucho. En Estados Unidos la serie tuvo escaso éxito y apenas alcanzó un total de 30 episodios transmitidos entre septiembre de 1961 y abril de 1962.
El doblaje mexicano ha creado buena fama desde hace décadas y es por eso que se exporta a toda América Latina. “Países como Colombia, Chile y Venezuela ya están familiarizados con nuestra forma de hablar, con nuestros localismos y nuestros chistes”, explicó Víctor Ugarte. En el caso de productos de entretenimiento, muchas veces es mejor no estandarizar, pues queda la posibilidad de enriquecer la obra.
Hay voces que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida como público mediático, que se vuelven emblemáticas a un grado tal que los actores de doblaje se convierten en celebridades, como en el caso de las voces originales en español de Los Simpsons: Humberto Vélez (Homero), Claudia Mota (Bart), Patricia Acevedo (Lisa), Nancy Mc Kenzie (Marge) y Gabriel Chávez (Señor Burns), quienes recibieron todo el apoyo de los fans cuando en febrero de 2005 se pusieron en huelga, y el consiguiente desconsuelo al encontrar un nuevo reparto de voces en la decimosexta temporada del programa.
Existe también el caso contrario, en que una celebridad toma papeles de doblaje para añadir encanto mercantil y publicitario a una película. Los ejemplos son incontables: Cameron Diaz intepreta a la princesa Fiona de Shrek, Tom Hanks es Woody en Toy Story, e incluso Johnny Deep y Kate Winslet colaboraron juntos en la narración del documental IMAX Deep sea. En habla hispana, Eugenio Derbez está por doblar la voz del antagonista de Hellboy II, además de su ya conocido papel como Burro en Shrek. Tampoco podemos olvidar a Consuelo Duval en la voz de Holly Hunter en Los increíbles ni a Omar Chaparro en Kung Fu Panda. Este fenómeno ha desplazado a muchos profesionales especializados en la actuación de doblaje, en aras de una campaña mercadológica tan efectiva que es ya cotidiano elegir una película sólo por el actor que presta su voz.
En opinión de Ugarte, esto no afectaría de ningún modo al gremio del doblaje si se mantuviera la calidad. “El problema es que muchas veces no entienden la personalidad de su papel porque están más preocupados en la sincronía. Lo más importante en un doblaje es la actuación, si transmites la emoción de tu personaje la gente ni siquiera se va a dar cuenta de que quedaste largo o no estás bien sincronizado. Por eso nos preparamos siempre primero como actores, sólo que el doblaje es muy absorbente y queda poco tiempo para otros proyectos.”