El poeta y los príncipes

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Libertad bajo palabra, palabra en libertad. Poesía y poeta fueron recordados en el coloquio internacional dedicado a Octavio Paz los días 6 y 7 de julio por el Colegio de Jalisco, lugar al que asistieron fieles seguidores de la obra del Nobel mexicano. Además de analistas y escritores como Fernando del Paso, director de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, de la Universidad de Guadalajara, también figuraron personajes que han seguido la vida y obra del poeta, entre ellos Jorge Esquinca, Jesús Silva Herzog Márquez, Christopher Domínguez Michael, Alberto Ruy Sánchez, Fabiene Bradu, Guillermo de la Peña.
Alberto Ruy Sánchez, director de la revista Artes de México, explica: “El poeta que llega a la India había hecho todo un camino para convertirse en completamente receptible. Octavio me contó que de ahí surgió esa necesidad de publicar La llama doble, porque se había enomarado y después hablar sobre esto. Además, decía que había pasado varias noches de insomnio cuando empezó a fluir el texto, de la misma manera que su reflexión sobre el amor”.
El director de Artes de México comentó diversas anécdotas y recuerdos de Paz, entre éstas, que solía dormir poco, pero que se mantenía atento a los acontecimientos políticos y sociales del país, por lo que México siempre fue un tema de interés para el poeta; entre otras actividades se preocupó por realizar el conjunto de los prólogos de sus obras, mismo que fue publicado recientemente en un libro aparte por el Fondo de Cultura Económica.
En el coloquio destacaron algunas anécdotas que el público asistente cuestionó sobre el posicionamiento político del autor de ¿íguila o sol?, a lo que Ruy Sánchez aseveró: “Fernando Benítez había organizó en 1970 una especie de apoyo de los intelectuales al presidente Luis Echeverría. Incluía a Octavio Paz y a Carlos Fuentes a favor del presidente, quien parecía ser lo contrario de Díaz Ordaz, a quien se le adjudicaba la matanza de Tlatelolco”. En esa época se hablaba de política en todas las facultades, y un día, en una manifestación frente a la normal donde mataron a varias personas, “Octavio Paz dijo: ‘Retiro el apoyo que he dado a Echeverría’.
Esa misma actitud siguieron otros intelectuales que en 1970 creyeron habría mayor apertura con Echeverría.
“Si tú sigues en vivo sus manifestaciones, te puedes dar cuenta que él se atrevía a apoyar lo que creía que estaba bien y se atrevía a decir me equivoqué, y esto está mal”.
El poeta murió al final del sexenio del presidente Ernesto Zedillo, y sus amigos aseguran que se encontraba preocupado por el tema de la gobernabilidad, por lo que criticaba al gobierno, porque siempre fue un poeta que deseaba que la gente reflexionara.
“Comienzo y recomienzo. Y no avanzo. Cuando llego a las letras fatales, la pluma retrocede: una prohibición implacable me cierra el paso. Ayer, investido de plenos poderes, escribía con fluidez sobre cualquier hoja disponible: un trozo de cielo, un muro (impávido ante el sol y mis ojos), un prado, otro cuerpo. Todo servía: la escritura del viento, la de los pájaros, el agua, la piedra. ¡Adolescencia, tierra arada por una idea fija, cuerpo tatuado de imágenes, cicatrices resplandecientes! El otoño pastoreaba grandes ríos, acumulaba esplendores en los picos, esculpía plenitudes en el Valle de México, frases inmortales grabadas por la luz en puros bloques de asombro. Hoy lucho a solas con una palabra. La que me pertenece, a la que pertenezco: ¿cara o cruz, águila o sol?” ( Octavio Paz, ¿íguila o sol?, 1951).

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