Diagnóstico del cáncer de mama

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El cáncer de mama (CaMa) es la neoplasia maligna más frecuente en la mujer y el tumor que mayor número de muertes femeninas produce en nuestro país, provocando el 18.2 por ciento de los fallecimientos por cáncer en la mujer, primera causa de mortalidad en mujeres entre 40 y 55 años. Una de cada 10 mujeres sufrirá este mal a lo largo de su vida.
Todas las personas tienen la posibilidad de llegar a sufrir CaMa. Por el momento no se conoce la causa ni es posible predecir quiénes lo tendrán o no, pero existen factores de riesgo, que si bien no lo provocan, sí predisponen o facilitan su desarrollo. Éstos son los no modificables, que no pueden cambiarse o evitarse, pero su conocimiento ayuda a mantener una mejor vigilancia. Los modificables son los que las personas pueden cambiar y están relacionados con los estilos de vida saludable.
Es importante señalar que muchas de las mujeres que presentan CaMa, no tienen factores de riesgo identificables, lo que obliga a considerar aún más importantes las acciones de detección oportuna.
Los factores de riesgo no modificables son: edad (mayor riesgo a más edad); sexo (las mujeres tienen más riesgo), heredar genes BRCA1 y BRCA2; antecedentes familiares de cáncer de mama u ovario en la madre, hermanas, hijas, abuelas, tías o primas (mayor cuando lo tuvieron antes de la menopausia); estímulo estrogénico y vida reproductiva: primera menstruación (regla) antes de los 11 años; menopausia (última regla) después de los 52 años; no tener hijos; nacimiento del primer hijo después de los 30 años; antecedentes personales de patología benigna de mama o de cáncer de mama y el cáncer de endometrio.
Los factores de riesgo modificables son: vida sedentaria, sobrepeso y obesidad, dieta rica en grasas de animales, consumo excesivo de alcohol, tabaquismo, recibir terapia hormonal por más de cinco años para el tratamiento de la menopausia sin adecuado control médico. Se está estudiando la relación del CaMa con contaminantes ambientales.
Aun cuando su incidencia está en aumento, sobre todo en los países desarrollados, la tasa de mortalidad ha disminuido en los últimos años, lo que se atribuye a los programas de detección oportuna y a los avances en el tratamiento. Así el CaMa tendrá un esquema de tratamiento y pronóstico (esperanza de curación y de sobrevivir) distintos, en función de los factores de riesgo que la persona tenga, el tipo de cáncer y la etapa de desarrollo en la que se diagnostique el tumor.
La sobrevida a cinco años es en etapa I, con tumor menor de 2 centímetros, del 95 por ciento; en etapa II, con tumor de 2 a 5 centímetros del 82 al 75 por ciento; en etapa III, con tumor de 5 centímetros del 66 al 46 por ciento y en la etapa IV, con tumor de cualquier tamaño, pero que afecta al tórax (costillas y músculos) y a la piel, la sobrevida es menor al 16 por ciento.
En países desarrollados el CaMa se detecta oportunamente. Por citar un ejemplo: en Estados Unidos el 60 por ciento de los casos se detecta en etapa I, mientras que en México alrededor del 80 por ciento de los casos es diagnosticado en etapas II y III.
Para la detección oportuna son importantes tres acciones: la autoexploración, el examen clínico y la mamografía y/o ultrasonido.
Los tumores en su etapa I sólo pueden ser detectados por mamografía y/o ultrasonido; los tumores en etapas II, III y IV, además de con mamografía y/o ultrasonido, logran ser descubiertos en la exploración clínica y mediante la autoexploración.
La autoexploración debe ser practicada desde la adolescencia, para que las mujeres reconozcan sus mamas y a partir de los 20 años cada mes, para detectar posibles anormalidades originadas por problemas benignos o por CaMa. Actualmente apenas el 20 por ciento de las mujeres se lo practica, cuando debería ser un hábito. El examen clínico debe ser practicado por personal médico una vez al año desde los 25 años de edad. La mamografía y/o ultrasonido (tipos de radiografía de mamas) deben realizarse cada uno o dos años desde los 35 años cuando exista indicación médica, considerando la existencia de factores de riesgo o en todas las mujeres a partir de los 40 años. El ultrasonido es recomendable para mujeres menores de 35 años, con síntomas o factores de riesgo o como complemento diagnóstico a la mamografía.
Es importante considerar que el 90 por ciento de los CaMa pueden ser plenamente curados siempre y cuando sean detectados a tiempo.
Todos debemos ser parte de la lucha para evitar esta enfermedad.