Atletas robados

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Guillermo Rigondeaux, two-time bantamweight Olympic champion, stands with his son Guillermo next to his trophies as his wife Farah Colina (rear) puts up a Cuban flag at their home in Havana August 8, 2007. Rigondeaux and amateur welterweight world champion Erislandy Lara, who was captain of the Cuban boxing team, disappeared during the Pan-American games in Rio de Janeiro but were later arrested by Brazilian police and deported back to Cuba over the weekend. REUTERS/Enrique De La Osa (CUBA)

A medida que avanza la tecnología y se vive en un mundo más globalizado, el área deportiva no queda exenta de diversos problemas, los cuales se traducen en el plano internacional en un ofrecimiento por parte de los atletas para representar en eventos internacionales al mejor postor, mientras que en el plano local se vive una lucha encarnizada denominada pirataje deportivo, que afecta a todos los niveles por igual.
Estos dos fenómenos son el pan de todos los días en el mundo deportivo, y los actores tienen que enfrentar día con día sus consecuencias.
Para el docente y entrenador de la Universidad de Guadalajara, Gustavo Nuño Miramontes, debemos hablar de este problema en dos planos: el internacional, en el que se vive la migración de deportistas promovida por ellos mismos y motivados por el miedo al fracaso.
“Lo que significa que el país no cuenta con muchas condiciones de desarrollo y tienen que emigrar. Los beneficiados son los países de primer mundo, con desarrollo en muchos aspectos. Los atletas se van a otros países en busca de la fama y de beneficios económicos”.
Explica que la piratería es una lucha de carácter político-ideológico. Un ejemplo es el caso Cuba-Estados Unidos, en el que estos últimos van y seducen a los deportistas. “Esto lo vemos en cada evento internacional. Andan tras de ellos, por cuestión de talentos. Con dinero baila el perro. Y, por el fenómeno del marketing político que orilla a hablar de cuestiones de traiciones. Es otra expresión que viene entre la migración y el fenómeno de la piratería”.
Posteriormente, viene lo que se vive al interior de las naciones, desde el plano federal, hasta el más sencillo de los equipos. En ese fenómeno, históricamente se ha presentado la piratería, y no es más que seducir a los atletas de equipos para que emigren a otro país.
“El futbol está totalmente reglamentado en todos los sentidos, y esa es otra historia. La otra situación son los deportes olímpicos, en los que no hay ese fenómeno de normatividad y legalidad, y todo se basa en buenas intenciones. Llegan con el atleta, le ofrecen una camiseta, se cambia de equipo, mientras los entrenadores gastan recursos en formar atletas para que lleguen otros y se los lleven”.
Nuño Miramontes expresó que, aunado a eso, existe la piratería institucionalizada, que es en la que, gracias a todo ese soporte institucional del Estado, han llegado a comprar, corromper o seducir a los atletas noveles e incluso se dan luchas entre los estados por tener a los mismos atletas y que participen por ellos,lo que se convierte en un fenómeno de “selva deportiva”. Esto, sin olvidar que en el ámbito de la iniciativa privada se da este fenómeno de manera más salvaje.
“Existe un mínimo de formatos legales, de normatividad, para cuidar ese fenómeno de la piratería. El problema no es de normatividad, sino de ética, moral y valores en el deporte. ¿De qué sirve que haya un mínimo de normatividad, si no se respeta? Es una cuestión de replantear toda la estructura del deporte. En el nivel del deporte universitario, las instituciones públicas se quejan de las privadas, porque les piratean a los atletas, pero hace falta que implementen estrategias para revertir el problema”.
El especialista expresó que las propuestas en torno a esta problemática sería replantear todo el esquema del deporte en México, empezando por instituciones, además de que debe existir un acuerdo macronacional entre los actores principales, para replantearlo.
“Otra opción es olvidar lo externo y ubicarnos en lo interno. La UdeG tiene capacidad de crear un proyecto de deporte. Al momento de replantear el esquema deportivo, debe entrar en el ámbito de escala de valores, como la democracia, tolerancia, crítica con responsabilidad, entre otros aspectos. Debe verse como un proyecto sencillo a largo plazo”.

La visión externa
Para el especialista de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, Tulio Guterman, existe un proceso innegable, de aparición de atletas en países subdesarrollados que son tan buenos como los de países desarrollados, aunque, a consecuencia de la globalización, se genera un fenómeno poco deseable para las naciones en vías de crecimiento, que se ven afectadas, ya que las grandes potencias compran atletas que les generan medallas.
“En la actualidad le sucede a los cubanos y países africanos. Los países centrales contratan atletas por mucho dinero, mismos que terminan no compitiendo para la nación que los formó o en que nacieron, sino para la que más dinero puso, y eso es un gran desafío, ya que en ocasiones se gastan millones de dólares en montar laboratorios, formar recursos y, de repente, un deportistas puede ser tentado a competir a favor de otro país”.
El también director de la revista electrónica efdeporte.com, explicó que otro problema complejo es que existe una tendencia de los organismos internacionales manejados por los países centrales a apoyar este tipo de políticas de piratería, sobre todo porque eso hace el negocio en el deporte. Un tema grave es que muchas veces estas políticas son temas de discusión propia de los países en desarrollo, por los recursos que se utilizan, y que a veces los dirigentes nacionales apoyan.
“El mismo Comité Olímpico Internacional es una organización que opera por fuera de los países. Utiliza recursos nacionales, pero no depende de las naciones. Es un momento interesante para construir organizaciones o grupos que empiecen a pensar esto, y formar no sólo atletas de calidad, que existen en nuestros países. Padecemos una carencia de buenos dirigentes, y ese es otro territorio que también tenemos que replantear, porque de nada sirve utilizar las tecnologías, invertir más recursos, si a la larga las políticas deportivas que se aplican son contrarias a los intereses del pueblo”.
Guterman precisó que hay un discurso en el sentido de que Cuba está en decadencia, que cada vez gana menos medallas en los eventos internacionales, pero no se analiza el problema de fondo.
“Si se sumaran las preseas que obtiene, más las medallas que ganan los cubanos nacidos y formados en esa nación que representan a otros países, más los atletas que ganan medallas entrenados y formados por entrenadores cubanos, conseguiría ganarle el doble de lo que obtiene habitualmente, pero los reglamentos de los organismos internacionales operan para negarle a Cuba esas medallas”.
Explicó que ese problema solamente se puede operar a nivel de organismos deportivos internacionales, y preguntarse qué políticas están votando los supuestos representantes deportivos de los países en esos organismos que operan con estructuras ocultas.
“Los atletas deben elegir a sus dirigentes. Creo que son políticas que debemos empezar a pensar, porque son problemáticas que afectan al país. El deporte opera como parte de la patria y plantea desafíos a todos los que trabajamos con interés para que llegue a toda la gente y para que los triunfos legítimos sean también nuestros”.