Willy Zavala

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Vive en el barrio de Medrano y se ha vuelto un músico indispensable de los locales de jazz en Guadalajara. El reconocido pianista Willy Zavala, que se ha ido forjando una carrera sólida en el género de la síncopa en el país, y que ha tocado en México y en Estados Unidos al lado de músicos como Antonio Sánchez, Carlitos del Puerto, Jimmy Branly, Sandro Albert…, ofrecerá un concierto con el gran baterista francés Damien Scmitt, la noche del 19 de febrero en la Alianza Francesa.

Origen
Cuando yo tenía dos años mi tío me ponía a escuchar a Bach, y aunque estaba chico sentía que había algo chingón. Entendí después que era un órgano lo que escuchaba, y como en casa de mis abuelos tenían uno, empecé a picarle y a tener la curiosidad del instrumento de teclado. Tomé clases de órgano un tiempo, pero luego en la escuela de música me centré en el piano. Mis pininos en el jazz fueron alrededor de 1997 en una banda llamada Manglar. Había terminado la carrera de música en la UdeG, estaba enfocado a ello, pero cuando escuché a gente como Chick Corea o Pat Metheny o John Patitucci, pensé: esto es lo mío, y agarré mi camino. Luego me fui a tocar al bar Copenhague, pero no era conocido en el ámbito del jazz hasta que interpreté fuera de la ciudad, con músicos que también eran nuevos en escena o con los de generaciones más grandes.

La nave del olvido
Cuando toco no pienso en nada de fuera, estoy conectado totalmente con la música, no siento nada específico, sólo es una unión entre música y ser humano. Al componer lo hago  desde lo teórico o lo sentimental. Hay cosas que te inspiran, que maduras, que sufres, pero no son lo que siento al tocar. No existe para mí el amor, la tristeza, la felicidad, sólo la música, y afuera está todo lo demás. Ante el instrumento no hay nada más. Es algo intelectual y espiritual.

Equilibrio espontáneo
Cuando estaba chavo buscaba la perfección y me valía lo demás. Pero te das cuenta de que no es todo, la onda es más bien crear música al tocar y componer, sin dejar de tener cierto nivel musical para lograrlo. Hay quienes sólo se basan en el feeling y no les da lo que quieren, o los que se basan en el virtuosismo suena frío, debe ser combinado, equilibrado. Al componer para mí lo importante es cuando una idea llega de repente, no sé cómo, pero llega espontáneamente y trato de desarrollarla inmediatamente. Cero rutinas.

El rigor
El jazz no sólo es improvisar, debe haber una formación musical. Y aunque hay todavía muchos tradicionalistas o puristas, el músico de jazz cada vez es más versátil para tocar en los diferentes subgéneros. El jazz ha sido relegado mucho tiempo por la música formal, pero ya no hay tantos tabúes; todavía existen conservadores, pero ahora se tiene mucha diversidad y cierta unidad. Ya hay músicos de clásico que tocan muy bien jazz y viceversa, pero normalmente al jazzista le cuesta menos trabajo tocar clásico que al revés; muchos músicos clásicos no tienen oído, y los otros todos lo tienen.

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