Raewyn Connell

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Las relaciones de género en el sur global, cargadas principalmente hacia el poder del hombre, son consideradas por la reconocida socióloga australiana Raewyn Connell, como una consecuencia de los procesos de colonización por parte de países del norte en regiones como África, Latinoamérica y Australia.

La académica de la Universidad de Sidney ha invertido décadas en la investigación de éste y otros temas sociales, lo que la ha llevado a ser distinguida por su labor científica. Es considerada pionera en áreas de estudio como la construcción social de las masculinidades.

Raewyn Connell estuvo la semana pasada en la Universidad de Guadalajara para participar en el proyecto denominado “Transversalización de la perspectiva de género en la Universidad de Guadalajara”, organizado por el Centro de Estudios de Género del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

Impartió el seminario “El desarrollo global de perspectivas del sur sobre género y el método en los estudios sobre masculinidades”, así como la conferencia magistral “Descolonizar el género: el sur global, el orden mundial y la teoría de género para el siglo XXI”, impartida el pasado miércoles en el auditorio Salvador Allende, del CUCSH.

Connell es integrante de la Academia de Ciencias Sociales de Australia. Recibió el premio de la Asociación Americana de Sociología por sus contribuciones a los estudios sobre sexo y género.

En su investigación sobre la construcción de masculinidad se encuentra inmiscuido el tema de la violencia. ¿Podría abundar en qué situaciones vemos este tipo de masculinidad?
En el ámbito internacional casi todas las sociedades han sido impactadas, ya sea por una colonización que hayan sufrido, un gobierno violento, imperialismo, así como por conflictos poscoloniales. Por eso hay mucha desigualdad que produce actos violentos. Tienen que ver con los procesos de modernización, la necesidad de un orden globalizado, la necesidad de petróleo. Seguimos en una especie de violencia colonial. Como ejemplo está Irak o casos como el narcotráfico. Hay fuerzas en el mundo actual que están creando ambientes propicios para la masculinidad violenta.

¿Qué otros factores influyen en la construcción de la masculinidad violenta?
En mi propia sociedad, por ejemplo, se respeta mucho a hombres futbolistas, que participan en deportes violentos. Lo físico se considera algo valioso. Se respeta a los hombres soldados, que participan en combate. Por eso hay muchos niños que crecen pensando que son más importantes que las niñas y que en cualquier conflicto van a responder con violencia, lo que es aceptable y se premia. Esos niños se convierten en hombres dispuestos a ser violentos, porque pueden.

¿Es posible que una sociedad pueda revertir esa construcción?
Sí. Las escuelas australianas, por ejemplo, se han vuelto menos violentas. Cuando yo era joven, era común que los niños se agarraran a golpes en el salón, y el contexto lo propiciaba. A veces los maestros mismos eran los que golpeaban a los alumnos. Así los niños aprendían. Las escuelas tuvieron que buscar otras maneras, en las que los niños encontraran mayor satisfacción sin recurrir a la violencia, haciendo énfasis en la música, el trabajo creativo y ese tipo de cosas. La escuela se volvió un lugar seguro. Sin embargo, no puedes cambiar a una sociedad solamente con las actitudes. Se trata de cambiar actitudes y creencias, junto con los cambios en las relaciones económicas y de los sistemas políticos. Esto convierte la situación en una tarea gigantesca.

En su trabajo habla de nuevas masculinidades, ¿a cuáles se refiere?
En todos aquellos lugares donde se ha efectuado investigación acerca de la masculinidad, se ha encontrado que no existe un solo patrón de masculinidad. Existen varios patrones, diferentes formas de vivir la vida.
Puede ser a través de su trabajo, su autoridad, su vida emocional, su vida sexual, así como el lenguaje y la imagen que los hombres utilizan.
A veces sucede que la hegemonía masculina en algún momento y tiempo determinado resulta provenir de una masculinidad violenta. Entonces, a partir de ahí se puede tener una cantidad elevada de violencia en esa sociedad.
También hay formas de masculinidad más pacíficas, las cuales proporcionan más respeto. Hablo de masculinidades que permitan al hombre comportarse de manera más pacífica, que en situaciones de conflicto o dificultad siempre buscará formas de lidiar o de resolver una situación. Ese tipo de masculinidad.