Fábrica de casas sustentables

55

Cuando ocurren desastres naturales como inundaciones, sismos o deslaves, las casas de la zona pueden resultar afectadas o incluso destruidas, lo que deriva en la necesidad de resguardar a los habitantes que puedan resultar damnificados.

Ante esta situación, investigadores que forman parte del Laboratorio Nacional de Vivienda y Comunidades Sustentables (LNVCS) trabajan en el desarrollo de una fábrica móvil que producirá vivienda rural sustentable, una unidad que además de trasladarse a un lugar específico, puede construir fincas en cuestión de horas.

“Se trata de un contenedor de 20 pies de largo, que está habilitado con una línea de producción de bloques de tierra comprimida para generar prefabricados. Está pensado para transportarse vía aérea o en una plataforma (de tráiler). Es una unidad portátil de producción de vivienda social que se instala donde hay un desastre y ahí se despliega”, explica el director del LNVCS, Fernando Córdova Canela.

Este trabajo nace de la colaboración de investigadores de las universidades que integran el LNVCS: la Universidad de Guadalajara (UdeG), Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), Universidad de Ciudad Juárez (UACJ) y Universidad de Sonora (Unison); con el apoyo financiero del Conacyt y las propias Casas de Estudio.

Con este proyecto, coordinado por Córdova Canela —quien es profesor del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño—, se estima que podrían construirse al mes cerca de 50 casas en zonas rurales y perirubanas.

“Estas son como cualquier otra vivienda, con un mínimo de vida útil de 30 y 50 años. Son casas que varían entre 44 y 52 metros cuadrados, como lo marca la regla de operación de la norma de viviendas sustentables en zonas urbanas”, señala el investigador.

Lo que hace peculiares a estas viviendas es que son creadas con elementos constructivos prefabricados, que son desarrollos tecnológicos de las universidades que integran el laboratorio; las casas son relativamente sencillas de construir y baratas, porque utilizan materiales regionales como pétreos, áridos (grava y arena) y ladrillos, que son sencillos de obtener.

Además, estas fincas están diseñadas para tener una transferencia térmica ideal, para que ahorren agua, se disminuya el consumo de energía y demás características del programa EcoCasa, que es un estándar que emana de las series de acciones que se realizan a escala global para crear políticas nacionales de vivienda (mejor conocido como NAMA).

Con ayuda del NAMA se han generado los estándares de sustentabilidad junto a la Comisión Nacional de Vivienda y la Sociedad Hipotecaria Federal.

Focos ahorradores, calentadores solares, dispositivos de ahorro de agua y de energía eléctrica son algunos elementos que formarán parte de estas construcciones rurales.

Producto de un arduo trabajo

En octubre de este año se presentará el prototipo de la unidad móvil en la Universidad Autónoma de Chiapas, pues es en este estado donde se implementarán las máquinas de la línea de producción, mismas con las que ya se han hecho pruebas.

“La unidad es como una gran caja que se despliega y que tiene los dispositivos para organizar una línea de producción, la máquina para hacer los bloques la pondrán en Chiapas; la unidad ya tiene equipo para generar energía eléctrica”, explica Córdova Canela.

La colaboración de las cuatro instituciones educativas que conforman el LNVCS ha sido fundamental, el académico del CUAAD explica que primero se trabajó en un modelo conceptual de producción social de vivienda. Luego se generó un modelo de vivienda digna sustentable resiliente en el municipio de Mascota, Jalisco, como un proyecto ya integrado en el que se hizo una propuesta urbana y arquitectónica de cómo sería la finca. Ahora toca el turno de la creación de la unidad móvil productiva.

“El prototipo lo hace la Universidad de Guadalajara con investigadores de Diseño Industrial, pues esta institución tiene amplias capacidades y competencias en esa área. Acá se hace la parte productiva, ya que podemos desarrollar productos y procesos, entonces ahí tenemos una fortaleza que nos distingue”.

Córdova Canela asegura que una vez que esté lista la unidad portátil de producción de vivienda, se buscará gestionar con los consejos de vivienda estatales para que entre en funcionamiento y puedan producir las viviendas, cuyo costo oscila entre 140 y 150 mil pesos cada una.

Todos salen ganando
Otros beneficios que ofrece este proyecto es que se capacitan a los habitantes de la localidad en el uso de estas tecnologías de vivienda sustentable, quienes se vuelven mano de obra calificada.

Señaló que este proceso semi-industrializado de producción contribuye a que se haga valer el derecho constitucional de tener una lugar digno donde vivir, que también es un derecho de tercera generación que se establece en el Pacto Internacional de Derechos Económicos Culturales y Sociales.

En México, 67 por ciento de la vivienda construida es irregular, es decir, dos terceras partes de estas fincas no tuvieron una planeación y en su desarrollo no hubo alguna supervisión técnica calificada, según la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, 2014. La generación de este proyecto universitario contribuiría a combatir este rezago urbanístico.