Un crucero encallado

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La firma del Acuerdo Comercial Contra la Falsificación (ACTA), por parte de México, no sólo intensifica el debate entre usuarios de la red sobre el derecho a la información y la privacidad, también representa una nueva llamada de atención para los involucrados en la producción de alguna obra intelectual o artística. ACTA busca combatir la falsificación y piratería de productos, incluyendo su distribución masiva por medios digitales. Aunque el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) informó que esta decisión tendrá que ser ratificada o desechada por el Senado de la República, resulta oportuno señalar la obligación que tienen los creativos respecto al conocimiento en materia de derechos de autor y, particularmente, sobre el funcionamiento de las diversas industrias relacionadas.
Los creativos –generalmente por ignorancia total o falta de instrucción suficiente para defender sus derechos– necesitan recurrir a instrumentos que faciliten la comprensión de un sistema que, desde hace unos años, está en constante transformación. Hablando específicamente de la industria de la música, uno de los sectores que más ha sufrido cambios en la producción, distribución y consumo, resultan vitales las investigaciones que profundicen en el ejercicio actual de este proceso.
Como una muestra significativa y de calidad –son pocas las publicaciones en español dedicadas al tema– La nueva era de la industria musical. Una mirada desde Latinoamérica, investigación de ílvaro Abitia Cuevas, director de la Universidad Libre de Música, editada por la Universidad de Guadalajara, constituye un camino hacia ese crucero de lujo encallado en el mar Caribe –como el mismo autor define simbólicamente a la industria musical–, que permite desglosar cada uno de los componentes que la conforman y su funcionamiento.
Abitia Cuevas efectúa un análisis y proporciona información sobre propiedad intelectual, economía creativa, sociedades de gestión colectiva y producción artística. Desde la experiencia personal y la investigación, el también autor y compositor plantea posibles caminos para el desarrollo estructural de la industria en Latinoamérica.
Abitia Cuevas dice que la era digital y el internet han puesto en tela de juicio casi todos los conceptos y aplicaciones prácticas del derecho de autor “tradicional”. Indica: “No hay duda de que los autores tienen derecho a decidir por sus obras y, si así lo buscan, a vivir de ellas”. Continúa: “Tampoco hay duda de que todos deberíamos tener derecho a la información, el conocimiento y las expresiones artísticas, pero un equilibrio entre estos derechos fundamentales no es fácil de lograr”. Completa esta idea advirtiendo que polarizar opciones sólo confronta, sin dejar espacio para la investigación y el acuerdo en beneficio de la creación y la evolución del conocimiento.
Sobre el desarrollo estructural de la industria, explica: “Ese limbo entre el antes y después es una oportunidad fundamental para el surgimiento de una industria independiente latinoamericana moderna y consecuente con los nuevos retos de un mundo cada vez más pequeño y vertiginoso, una industria independiente capaz de competir con el monstruo multinacional que comienza a recuperarse de las heridas causadas por la miope soberbia de gran parte de los que conformaron sus filiales en América Latina”.
La investigación del director de la Universidad Libre de Música recurre al trabajo de especialistas como Keith Negus y Frédéric Martel. El primero es autor de Los géneros musicales y la cultura de las multinacionales. El segundo es el escritor de Cultura mainstream. Cómo nacen los fenómenos de masas.
En una segmentación cronológica de la industria musical, Abitia Cuevas muestra el avance de este sector, que de diferentes maneras siempre ha estado condicionado por la tecnología. De la primera grabación de una onda sonora, realizada por el francés León Scott de Mar-tinville, hasta la apertura de iTunes en México.
Un capítulo importante en La nueva era de la industria musical. Una mirada desde Latinoamérica, es el referente a “Contratos en la industria musical”. Aquí se incluyen y explican términos como cesión de derechos, licencia, regalía, representante o mánager, editor musical y productor ejecutivo o discográfico. En síntesis, constituye un capítulo básico para quien verdaderamente desea conocer las funciones de cada uno de estos componentes.
El autor reflexiona: “Nuestra poderosa capacidad creativa va más allá de buenas canciones, discos trascendentes e increíbles conciertos; corren tiempos en donde se vuelve necesario el reconocimiento de una nueva era para la industria musical, tiempos en donde sin prejuicios, complejos, banderas ideológicas o políticas, logremos entender que dialogar, compartir, negociar e intercambiar, puede ser también un arte que cobre sentido en una industria creativa latinoamericana desarrollada por nosotros mismos”.

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