
Un recorrido por el río Caliente representó una oportunidad para conocer de cerca las problemáticas que enfrenta la naturaleza
En el marco del Día mundial del turismo, celebrado el 27 de septiembre, estudiantes de la licenciatura en Turismo del Centro Universitario de Tlaquepaque (CUTlaquepaque) realizaron una visita académica al río Caliente, dentro del Bosque La Primavera, como parte de la materia de Desarrollo sustentable.
Era la primera salida que hacían como grupo y lo que les esperaba al final del camino era una clase distinta a todas las anteriores.
La jornada inició con un recorrido de hiking entre árboles, con el aroma a pino acompañando cada paso. Para algunos, como Omar Figueroa, fue su estreno: “Nunca había hecho algo como el hiking, pero siempre había tenido ganas de hacerlo, me sirvió para darme cuenta de que no tengo tan mala condición física”.
Ya en el bosque, uno de los pulmones más grandes del Área Metropolitana de Guadalajara, el paisaje llamó la atención del grupo por lo que le faltaba. Las hojas de los árboles lucían opacas, cubiertas por la tierra acumulada. “Me impresionó cómo lucía el lugar, de cierta manera como apagado, porque se notaba la falta de lluvia con los recientes cambios en las temporales de lluvia”, relató Krystal Padilla.
Después el camino se volvió río adentro. Entre tramos que obligaban a caminar descalzos y mantener el equilibrio sobre el agua, avanzaron hasta unas cascadas donde la temperatura del agua cambió el ánimo de todos. “Cuando estábamos dentro del río, llegamos a unas cascadas donde pudimos ver cómo salía humo de lo caliente que estaba el agua que bajaba por ahí, eso me impresionó mucho”, dijo Jocelyn Flores.
Alejandra Rosas recordó: “Me pareció lindo encontrar varias especies como ardillas, pescados y perros, sentía que de cierta manera su presencia en el lugar, la manera en la que nos miraban o incluso los ruidos que llegaban a hacer, nos recordaba que estábamos en su hogar y que debíamos cuidarlo«.
A pesar de que era un día entre semana y la jornada laboral aún no terminaba, el río estaba lleno de vida humana: familias, parejas y grupos de amigos disfrutaban del descanso. Para Omar esa escena resume la idea del turismo que aprendieron a mirar: “Es agradable vivir el turismo apreciando la flora y fauna del lugar, disfrutando de sus comodidades con amigos, pasándola bien, sin dañar el lugar al ser conscientes del daño que podemos llegar a ocasionar como visitantes sin darnos cuenta”.
No todo fue paisaje. Los estudiantes también vieron de cerca el problema que enfrentan estas áreas naturales, como tuberías que arrojan desechos al río. Para la doctora Dulce Esmeralda García Ruiz, docente de la materia, esa imagen es parte de la lección: «Es alarmante, pero también un llamado de conciencia y solidaridad por nuestro mundo”.
Los alumnos coincidieron en que la contaminación era evidente. “En el río vimos los estragos de la incidencia humana, había agua de distinto color, y eso sólo podía significar contaminación”, relató Krystal. Alejandra coincidió con su compañera y sumó otra señal de alerta: “Pudimos ver espuma de la que emanaba un fuerte olor”.
La doctora García Ruiz explicó que el objetivo de la salida fue: “Busco que los estudiantes comprendan que el turismo sustentable no se limita a visitar espacios naturales, sino que implica conocer, valorar y asumir responsabilidad sobre el territorio”. Al experimentar un lugar como el río Caliente, pueden reconocer la relación entre naturaleza, comunidad, paisaje y actividad turística, así como identificar oportunidades y riesgos de su aprovechamiento, añadió.
Su apuesta es que los alumnos se conviertan en agentes de cambio, primero en su hogar y su entorno estudiantil, y después en su labor profesional. “Podemos trabajar en lo que más nos guste, pero si además incluye el equilibrio entre lo social, ecológico y ambiental podemos lograr un mundo mejor del que nos toca vivir”, señaló.
Para la docente, estas experiencias son clave en la formación de los futuros licenciados en Turismo porque conectan la teoría con la realidad del territorio. “Les ayuda a desarrollar una mirada más sensible y crítica sobre los recursos que gestionarán profesionalmente”, explicó, y recordó que el turismo genera impactos ambientales, sociales, económicos y culturales que deben considerarse al tomar decisiones.
También advirtió que las prácticas sustentables no son obligatorias y dependen de la suma de voluntades. De ahí su pregunta al grupo, “¿cómo tomar medidas si no conocemos el problema que acontece en estas áreas?”. Su deseo es que los estudiantes asuman esta responsabilidad. “La idea es reconectar para conectar con lo verdaderamente importante, la empatía y el respeto se viven día a día”, concluyó.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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