lunes, agosto 31, 2026
lunes 31, agosto, 2026

“Tradwifes”, ¿estética o peligro para los derechos de las mujeres?

Este movimiento nacido en Estados Unidos, que promueve en redes la figura de la “esposa tradicional”, detrás de requerimientos a primera vista descabellados, como retirar el sufragio femenino, esconde ideologías conservadoras y machistas que buscan excluir al feminismo y revertir conquistas en materia de género y equidad alcanzadas después de largas luchas

Especial

Mujeres con peinados y vestuario que hacen alusión a los años 50 preparan comidas elaboradas –pasta hecha desde cero, pasteles de tres pisos, lasaña con salsa casera–, mientras en sus brazos cargan a sus hijos. Todo esto con luz tenue, con filtros digitales sobre la piel, mostrando cocinas perfectas; vidas que, a simple vista, parecen de ensueño: esto es lo que representa ser una tradwife (esposa tradicional).

Estas estéticas han invadido redes sociales como Tik Tok e Instagram mediante el formato reel, llegando a jóvenes mujeres que, confundidas con el panorama político actual, caen en esa propaganda sobre la “mujer tradicional”, la “esposa perfecta”, que dedica su vida al cuidado y a las diversas labores domésticas. 

Esmeralda Correa Cortez, investigadora del departamento de Políticas públicas del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) y especialista en estudios sobre juventud y cultura, explica que este fenómeno tiene por lo menos diez años dentro del espectro social; sin embargo, con la digitalización y la polarización de las corrientes políticas de derecha e izquierda, se ha visto la implementación de una extensa propaganda en los últimos años, empujada también por el machismo creciente en redes sociales

“A la par que se gestaba un grupo de mujeres que ideológicamente quería convencer a otras de que quedarse en casa era lo correcto, también surgía un grupo de hombres que, obviamente desde el machismo y el patriarcado, comenzaron a excluir a las mujeres feministas. Empieza a haber incluso violencia en redes sociales hacia todas aquellas que se dicen feministas y comienzan a ensalzar a las mujeres que son más tradicionales”, mencionó la investigadora.

Foto: Ilustrativas creadas con IA

¿Las mujeres tradicionales no votan?

Mientras todo esto transcurre y traspasa a la mente de cientos de jóvenes mujeres mediante redes sociales, en Estados Unidos figuras públicas como Erika Kirk, viuda del activista de derecha Charlie Kirk, organizan congresos para apoyar una moción que ha dado mucho de qué hablar: el fin del sufragio para las mujeres

Kirk y otras demócratas estadounidenses propusieron en la Cumbre de liderazgo femenino (Women’s leadership summit 2026), celebrada en junio en San Antonio, Texas, modificar el voto femenino por el “voto por jefe de familia”, el cual, según explicaron, sería ejercido por un hombre; si no es un esposo, sería un padre, si no es un padre, un hermano, eliminando así la emancipación política femenina. 

Pero, ¿qué relación existe entre mujeres vestidas de colores pastel, promoviendo matrimonios tradicionales y vidas perfectas, con la idea de que las mujeres cedamos nuestro derecho al voto? Al parecer, mucho más de lo que pensamos. 

María del Rosario Ramírez Morales, investigadora del departamento de Sociología del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) y especialista en género, explicó: “El fenómeno de las tradwifes conecta con varias corrientes. Por un lado, el nacionalismo conservador y los movimientos natalistas preocupados por la caída de las tasas de natalidad en países del norte global (principalmente, en este caso, con una marca de raza y clase); también está la machosfera –o manósfera–, el antifeminismo digital, y sectores de la derecha alternativa que ven en la restauración de roles de género tradicionales una vía para reconstruir un orden social”. 

En otras palabras, no es un fenómeno aislado, ya que coincide con el ascenso de liderazgos de derecha a nivel global, con el retroceso de derechos reproductivos en Estados Unidos y con una crisis más amplia de precarización laboral y de cuidados que hace atractivo un discurso que promete ‘descansar’ doble o triple jornada para centrarse solo en el trabajo reproductivo y de cuidados”, añadió Ramírez Morales

A pesar de esto, el panorama en nuestro país parece más esperanzador. Aunque algunas diputadas del Partido Acción Nacional (PAN) han mostrado estar en favor de las propuestas sugeridas por Kirk, Ramírez Morales dijo que existe una probabilidad muy baja de que esto pueda escalonar hasta una reforma electoral. Sin embargo, los problemas que atraen este tipo de olas de conservadurismo ya están afectando a muchas mujeres alrededor del mundo. 

Una eliminación formal y explícita del sufragio femenino es altamente improbable en el corto plazo, puesto que implicaría una reforma constitucional, un consenso político inexistente hoy en día, y un costo político y de legitimidad internacional enorme. Sin embargo, es muy preocupante que haya personajes que lo consideren como una posibilidad, comentó la investigadora del CUCSH. 

“Lo que me alerta es lo que estas ideas tienen detrás y que podemos ver desde ya en cosas como recortes a políticas de paridad, desmantelamiento de institutos de las mujeres, retrocesos en derechos reproductivos y en protocolos contra la violencia de género; o el ascenso de discursos que deslegitiman la participación política de las mujeres y, en general, el retroceso o al menos el cuestionamiento de derechos que ya se pensaban ganados”.

Foto: Ilustrativas creadas con IA

Dependencia económica: el lado oscuro del matrimonio tradicional

Andrea Chung es una mujer ingeniera de 31 años, casada desde hace un año y medio. Ella compartió la importancia de mantener una independencia financiera aún cuando se construye una vida en pareja: “Conozco demasiados casos donde la mujer quisiera separarse de su pareja, pero al no tener una independencia económica, tardan mucho más, o nunca se separan por el tema de esta dependencia. Aún si tu pareja puede ofrecerte un mantenimiento, veo importante que cada mujer tenga sus propios ingresos y ahorros para tener una tranquilidad y estabilidad financiera”, declaró. 

El estilo de vida que proponen las impulsoras de tradwifes en cambio expondría a las mujeres a varios tipos de violencias.

La autonomía económica de las mujeres definitivamente es la puerta para escapar de la violencia. Si un movimiento de esposas tradicionales sigue avanzando y tenemos más mujeres que empiezan a quedarse en casa, pues también vamos a tener más mujeres atrapadas en matrimonios con infidelidades que tienen que perdonar porque no tienen alternativa; con matrimonios que golpean, que hacen violencia psicológica y violencia física”, mencionó Correa Cortez. 

A la restricción y control deliberado de los recursos económicos de una mujer se le conoce como violencia económica. Datos del Inegi, obtenidos en el año 2021, señalaron que al menos un 24 por ciento de las mujeres han sido víctimas de esta violencia por parte de su pareja o tutores

Hay estrategias que se pueden implementar para que las mujeres puedan conservar esta autonomía, aún viviendo en pareja. La vida matriomonial de Andrea, por ejemplo, funciona administrando todo de manera equitativa, teniendo cada quien una cuenta de banco y de ahorros, y compartiendo metas, como viajar y gastos fijos de la vivienda, logrando también un equilibrio óptimo para su pareja heterosexual, lejos de la idea de “hombre proveedor”.

“Dentro de mi matrimonio lo que nos funciona es aportar para los gastos comunes proporcionalmente a lo que ganamos. Lo cual no es fijo. Si en un momento yo estoy ganando más, por ejemplo, yo pagaría más renta. Pero si dentro de unos meses ese sueldo cambia, los porcentajes también lo hacen”, explicó Chung. 

Foto: Ilustrativas creadas con IA

Combatir, informarse y seguir educando

Para ambas investigadoras, el crecimiento de la estética tradwife y de la propaganda también se vincula con el hartazgo del sector de la clase baja, a quien se le vende la falsa idea de que el trabajo del hogar es “menos pesado” o más “reconfortante” que el trabajo asalariado. 

“Autoras del feminismo decolonial y de la economía del cuidado ofrecen otra clave. Por ejemplo, el llamado a ‘volver al hogar’ reaparece cíclicamente cuando el capitalismo necesita descargar el trabajo de cuidados en lo doméstico no remunerado. Vale también incorporar la pregunta de clase y raza sobre el ideal tradwife (mujer blanca, clase media, con un solo ingreso posible), que es materialmente inalcanzable para la mayoría de las mujeres en nuestros contextos, lo cual en sí mismo es parte de la crítica feminista a hacer”, mencionó Ramírez Morales. 

Correa Cortez agregó: “Este movimiento también ha tenido eco en estas clases sociales por el cansancio, porque dicen, ‘Bueno, pues es que no salí ganando, ahora soy profesionista, ahora salgo a trabajar, pero sigo lavando, planchando, cuidando los niños, atendiendo la casa, al marido, a mi madre’. Entonces, claro que también ha tenido eco por esa desigualdad social que sigue persistiendo”. 

Comprender todo esto acerca del movimiento, de dónde proviene y qué es lo que quiere generar, es el primer paso para poder combatir la desinformación, eliminar las polarizaciones y comprender que todo lo que nos rodea también es político, por lo tanto, nos atañe y concierne. 

“Tenemos que echarle el ojo al algoritmo, a nuestro feed, y preguntarnos por nuestros propios contenidos y por lo que consumimos. Podemos producir contenido feminista, hablar de derechos, socializar las luchas, sumarnos a colectivas y formarnos más, no sólo en términos estrictamente académicos, sino entre nosotras, entendiendo que hacer política feminista es, en principio, el acto de juntarnos, explicó Ramírez Morales. 

“También está el fortalecer redes de cuidado colectivo y políticas públicas, porque buena parte del atractivo de las tradwifes es una respuesta (regresiva) a un problema genuino, que es la sobrecarga de cuidados no resuelta por el Estado ni por el mercado, agregó. 

Dado el panorama actual y las necesidades que tenemos como mujeres, sólo queda seguir luchando y recordar aquella frase de la filósofa Simone de Beauvoir: “No olviden jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debemos permanecer vigilantes toda nuestra vida”.

MÁS NOTAS

Post Views: 375