Las y los jóvenes utilizan con mayor frecuencia plataformas de AI, ChatGPT y Gemini principalmente, para realizar consultas sobre sus problemáticas. Foto: Iván Lara

El tipo de interacciones entre seres humanos y tecnología que planteó el director Spike Jonze en la película Her (2013) parecen cada vez menos alejadas de la realidad. Lo que no pudo anticipar el cineasta fueron los efectos que estas relaciones podrían ocasionar en la salud mental y el bienestar de las personas.

Las juventudes están supliendo la terapia psicológica por consultas momentáneas a herramientas de inteligencia artificial. Esto está ocasionando afectaciones en la salud mental de las y los jóvenes, alertaron especialistas del Centro Universitario de Los Altos (CUAltos).

Este es uno de los principales hallazgos en el estudio titulado “Impacto de los usos de la IA generativa en el bienestar subjetivo, malestar psicológico y apoyo social de estudiantes de pregrado”, realizado por investigadores de la Maestría en Intervenciones Psicológicas para una Salud Integral del CUAltos.

El coordinador de este programa, Juan Carlos Plasencia de la Torre, señaló que han identificado que las y los jóvenes utilizan con mayor frecuencia plataformas de AI, ChatGPT y Gemini principalmente, para realizar consultas sobre sus problemáticas, situaciones adversas, emociones y dudas.

La película «Her» anticipó cómo pudieran ser las relaciones entre humanos y tecnología. Foto: Internet

Esta práctica, destacan los especialistas, tiene implicaciones directas en la salud mental en un plano más general, ya que representa una respuesta que alivia o contiene momentáneamente las situaciones, pero genera un efecto de acumulación que suele derivar en recaídas o crisis emocionales cada vez más intensas.

“El problema viene cuando no hay un seguimiento. Yo siempre digo que la IA proporciona respuestas inmediatas que son como un curita emocional, pero que ese curita emocional no va a perdurar, no va a sanar la problemática emocional de raíz, porque no hay seguimiento individual del paciente”, señaló el académico.

Detalló que, si bien se reconoce que la IA es una herramienta que tiene varios usos positivos en distintos ámbitos, tratar de suplir con esa un proceso terapéutico profesional, brindado por un ser humano, es un riesgo para la salud mental.

“Tal vez reciben respuestas contundentes por parte de esta tecnología que pudiera también dar un profesional de la salud, pero ¿cuál es el riesgo del que estamos hablando? La inteligencia artificial da una respuesta certera para calmar de manera momentánea, pero no está haciendo una lectura corporal ni emocional de la persona, y esto es muy importante dentro de un proceso de acompañamiento. Te va a dar, hasta cierto punto, lo que tú quieres, pero no hay un razonamiento cien por ciento de todo lo que sí se observa en terapia”, apuntó Plasencia de la Torre.

Además, agregó, “no hay quien pueda dar un seguimiento o mediar la situación que está detonando el problema de raíz. El único que está capacitado para hacer esto es justamente un ser humano que sea un profesional de la salud”.

Foto: Iván Lara

¿Por qué y para qué las y los jóvenes prefieren la AI?

Estudios robustos en minería de datos realizados por la Universidad de Harvard han identificado que las y los jóvenes utilizan las herramientas de inteligencia artificial con seis fines, principalmente.

Soporte personal y profesional, aprendizaje y educación, creación y edición de contenido, asistencia técnica y resolución de problemas, creatividad y ocio, investigación, así como análisis y toma de decisiones. Fueron estas categorías las que guiaron el estudio que se aplica en la investigación que se desarrolla en el CUAltos.

Según Héctor Limón Fernández, también profesor de la maestría, algo que les llamó la atención en los resultados es que “parece ser que es cada vez más común que las y los jóvenes tienden a sustituir el contacto humano o el soporte de los profesionales, como los psicólogos, para poder resolver asuntos importantes para su vida. Seguramente hay algo previo que hace que el estudiante prefiera el contacto con la máquina al contacto cara a cara con una persona”.

Aseguró que, si bien en ningún momento declaran expresamente establecer una relación de amistad o parentesco con la tecnología, “sí la llegan a usar para temas de amistad y compañerismo, y esto representa un tipo de vínculo que entablan a través de sus interacciones”, agregó.

Esto también puede tener repercusiones en la capacidad de estas generaciones para establecer nuevos vínculos, así como a abrirse de manera honesta hacia los profesionales de la psicología o en relaciones interpersonales, de amistad o hasta sentimentales.

“Me preocupa que las relaciones humanas estén bajando de calidad. Que ya no puedan profundizar una relación de amistad, o de enamoramiento, que exista menos compromiso, que exista más temor a profundizar, y que el autoconocimiento ya no se busque a través de las experiencias en la vida cotidiana, sino que se busque cada vez más encerrado en sí mismo”, detalló Limón Fernández.

Otro aspecto que han encontrado es que profesores y profesoras de bachillerato y secundaria han identificado que se plantean juegos de rol en donde la inteligencia artificial funge como su pareja, y aclararon que, si bien no se hace explícitamente, sí se puede observar este mecanismo.

Otro aspecto que reportan es que han identificado que los alumnos de secundaria y bachillerato utilizan la inteligencia artificial para consultar cómo hacer amigos, o cómo ganar dinero.

Investigadores de CUAltos. Fotografía: Marco Moisés Gómez Alcaraz

Alfabetización crítica para el uso de la tecnología

El estudio ha logrado identificar también dos aspectos relevantes en términos de aprendizaje del uso de la AI. Por un lado, detectó que, cuanto más alto es el nivel de alfabetización tecnológica de las personas, mayor es el nivel en la precisión verbal y conceptual que compone la solicitud que se le hace a la herramienta, conocida en el ámbito de la comunicación y la tecnología como prompt.

Esto provoca que aumente la efectividad del alivio momentáneo, ya que la herramienta interpreta con mejores herramientas los conceptos y constructos que el usuario plantea, lo que deriva en una mayor precisión en sus respuestas.

Por otro lado, señala el especialista que esta capacidad en planteamiento de la consulta, incrementa el daño en la percepción subjetiva del bienestar personal y emocional.

Otros factores que influyen son el nivel educativo, la edad, el estilo de crianza (contexto sociocultural y familiar), así como la frecuencia y diferentes usos de la tecnología.

“Definitivamente, sabemos que ya hoy en día la mayor parte de la población conoce o hace uso de estas tecnologías, pero la pregunta es cómo la utilizan y, sobre todo, qué seguimiento le dan a esas respuestas que la IA les da”, reconoció el coordinador del posgrado.

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