miércoles, mayo 27, 2026
miércoles 27, mayo, 2026

PIAM, un lazo intergeneracional

El taller de tejido con adultos mayores es un espacio comunitario que fomenta un intercambio generacional, donde los estudiantes pueden encontrar calma y desarrollar habilidades para su futuro profesional

En el tejido cada punto depende del anterior. En el programa, cada generación sostiene a la otra. En el Centro Universitario de Tlaquepaque (CUTlaquepaque) el Programa integral para el adulto mayor (PIAM) no es nada más un taller de tejido, es el lugar donde los jóvenes universitarios descubren, algunos por primera vez, el peso real de la responsabilidad social; y donde, en ocasiones, también encuentran algo inesperado, a sí mismos.

Hilos que sanan el alma

Omar Figueroa, estudiante de la licenciatura en Turismo y prestador de servicio social en el área de Difusión del CUTlaquepaque, llegó al taller del PIAM con una cámara en la mano y la misión de documentar la sesión. Era la primera vez que asistía al programa. Al principio, esperaba algo más formal o vistoso y lo que encontró fue, sin embargo, algo que no esperaba, un recuerdo.

Tras una sesión de activación física en silla donde los rostros de los asistentes se iluminaban con una alegría genuina, llegó el momento del taller intergeneracional de costura y tejido con estambre. Fue ahí donde algo cambió para Omar.

“Ese sentimiento fue tan bonito, porque me hizo recordar a mi madre”, comparte Omar, quien atraviesa un proceso de duelo tras perderla hace menos de un año. “Los comentarios y respuestas que hacían las asistentes eran casi los mismos que mi mamá… Si ella estuviera aquí, lo más seguro es que hubiera estado haciendo su taller de costura, platicando con las señoras y aprendiendo algo nuevo. Eso me hizo recordarla”.

El agradecimiento de las participantes hacia los estudiantes resonó profundamente en el joven, quien, a pesar de estar detrás de la cámara, se sintió parte del grupo. “Me agradecieron en todo momento mientras las grababa. Eso me hizo sentir incluido, y se sintió muy bonito”.

La universidad que sale al mundo

El PIAM se reúne de manera periódica e invita a estudiantes de distintas licenciaturas e ingenierías a participar en sesiones con adultos mayores de la comunidad, no como voluntarios que reparten recursos, sino como futuros profesionistas que aprenden a ver necesidades reales. La distinción es deliberada y cuidadosamente cultivada.

Para la doctora Marissa Michel Madera, coordinadora del programa, el sentido de la educación superior va mucho más allá de los planes de estudio. “La idea de por qué estudiamos, la idea de la universidad, es justamente mejorar la vida de los seres humanos, la convivencia entre la comunidad, la mejora de la vida humana”, afirma.

Desde esa premisa, la coordinadora es clara en lo que se busca en los estudiantes: “La idea es que no sientan que vienen a colocar alimentos o mobiliario, sino que se sensibilicen y tomen conciencia de su responsabilidad social”.

Un aprendizaje situado en la calma

Sacar a los estudiantes del aula los enfrenta al concepto que rige la metodología, el aprendizaje situado. Ver el mundo real con ojos profesionales y socialmente sensibles. “No son sólo teoría, no son sólo conceptos, sino necesidades reales que van a estar potencializadas en el futuro”, explica Michel Madera.

Actividades como el tejido logran, además, que las jerarquías se inviertan, pues son las adultas mayores quienes poseen el saber histórico y quienes enseñan a los más jóvenes. Un intercambio que beneficia a ambas partes.

La coordinadora habla también de un beneficio colateral que pocas veces aparece en los objetivos pedagógicos formales, aprender a estar en calma. En una generación universitaria permanentemente conectada y sobreestimulada, el ritmo pausado del tejido tiene algo que enseñar.

“Estar en la calma de estar creando algo y aprender a alejarte de tantos estímulos es algo que tendremos que fomentar mucho para el manejo del estrés y la conciencia de uno mismo”, reflexiona.

Devolverle algo a la comunidad

El PIAM, en definitiva, no funciona en una sola dirección. Los adultos mayores reciben compañía y actividad; los estudiantes reciben algo que no aparece en ningún programa académico, la experiencia de ser necesarios, de ser reconocidos y, a veces, como en el caso de Omar, la oportunidad de reencontrar a alguien que ya no está.

Más allá del crecimiento profesional y los lazos afectivos, el programa cumple con una deuda de gratitud comunitaria. “La universidad llegó sin pedir permiso, como invadiendo a los vecinos. Siento que al hacer estas actividades es un agradecimiento por permitirnos estar aquí”, admite Omar.

Al término de la jornada, mientras las señoras se despedían cariñosamente del joven de la cámara, la semilla de la empatía ya había germinado en él. Al preguntarle cómo se visualiza en el futuro, Omar no duda: “Sí me gustaría, en algún futuro, estar en ese lugar y que los mismos alumnos o maestros me incluyan en las actividades”.

Al final, como bien dijo anteriormente la doctora Michel Madera: “La idea de la universidad es mejorar la vida de los seres humanos, la convivencia entre la comunidad, la mejora de la vida humana”. En el CUTlaquepaque ese propósito se está tejiendo un sábado a la vez.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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