martes, junio 2, 2026
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La nostalgia de los últimos días en la universidad

Tras años de estudios, desvelos, esfuerzos, entrega y duras pruebas, estudiantes a punto de egresar se despiden de su vida estudiantil con satisfacción y alegría

Fotos:Cortesía

El final de semestre es un momento tenso para las y los estudiantes, quienes entre la presión de las entregas finales y los exámenes, anhelan la llegada de la temporada vacacional para descansar y regresar con energía el siguiente ciclo escolar.

Pero entre ese grupo de alumnado también se encuentran los futuros egresados, quienes viven el momento un poco más lento, con un sabor agridulce, melancólico y nostálgico entre las últimas risas con compañeros, las últimas calificaciones, caminar entre los pasillos que durante su estancia académica les vieron reír, llorar, estresarse, abrazarse y vivir con intensidad la universidad. Es una época en la que el anhelo y la ilusión se combinan con la incertidumbre y los recuerdos de cuatro o cinco años cursados.

En el Centro Universitario de la Ciénega (CUCiénega), las y los alumnos viven estos sentires desde las distintas circunstancias por las que pasaron: desde mudarte a una ciudad desconocida, convertirte en foráneo y experimentar la autonomía; hasta trabajar para solventar los estudios y lograr tener una licenciatura, crear una nueva red de apoyo y aprender tanto dentro como fuera del aula.

Tal es el caso de Pamela Martínez Ruiz, estudiante de octavo semestre y futura egresada de la licenciatura en Periodismo, quien recuerda que esta carrera no fue su primera opción, sino que optó por ella debido a que había un cupo disponible. Sin embargo, encontró en ella un lugar para explorar su creatividad y habilidades.

Desde Vista Hermosa de Negrete, Michoacán, Pamela se mudó a Ocotlán, Jalisco; sola, en una nueva ciudad, encontró diversos retos, como el extrañar a su familia. “Me emocionaba, pero me daba nervios vivir sola. Poco a poco me fui acostumbrando, pues te vas encontrando compañeros que pasan la misma situación y entre nosotros nos hacíamos compañía”, expresa.

Recuerda que vivir estos últimos días de clases genera paz, puesto que los pendientes escolares se van resolviendo. “Mi miedo es no encontrar algo que se adapte a mí, o que en ninguna oferta laboral tenga las habilidades que esperan de mí. Me genera mucha emoción trabajar para lo que estudié, ejercer”, comenta Pamela.

Moisés Isaac Negrete Barajas es estudiante y futuro egresado de la licenciatura en Psicología. Él optó por esta carrera al vivir una situación difícil, la pérdida trágica de un amigo. Esto lo llevó a cuestionarse y querer entender al ser humano.

Desde Chapala, Jalisco, Moisés también tuvo que vivir como foráneo en la ciudad ocotlense, enfrentando el reto de aprender a cocinar, ser independiente, trabajar para mantener su estadía y extrañar a su familia. “Me genera mucha nostalgia, mucha incertidumbre, es una mezcla de ambas, pero no solamente eso, le agregaría una tercera emoción, positiva de hecho, que es ilusión”, dice Moisés emocionado por culminar esta etapa y especializarse en la psicología social.

Extrañará el edificio O, dice, en el que tomaba sus clases y desde donde podía ver en el horizonte los atardeceres, salir con sus amigos y conocer amistades de intercambio de otros países.

Desde Atotonilco el Alto, Jalisco, Karla Elizabeth Cruz Lozano llegó a Ocotlán para convertirse en una adulta independiente y estudiar la licenciatura en Químico farmacobiólogo, ya que su sueño fue descubrir a qué se debía una enfermedad extraña y hereditaria que tenía su familia (meta que cumplió y logró ayudar a su familia).

“La verdad, al inicio fue como un shock irme a vivir sola, pero era algo que quería intentar. Mi ranchito no estaba tan lejos, así que volvía cada fin de semana, gracias a mis papás que siempre tuve su apoyo no me faltó nada. Es una experiencia que hace que también te vuelvas más independiente y madura”, cuenta.

A cuatro años de esa experiencia, aquella Karla con incertidumbre de vivir lejos de su entorno cotidiano ahora tiene otros sentires, parecidos, pero en circunstancias distintas: culminar su licenciatura. “Siento confusión, miedo, tristeza de ya no ver a la gente que le tuve mucho cariño, de ya no ser foránea en ese cuartito que me acompañó en estos cuatro años y medio de mi vida; con llantos, desveladas, reuniones, pero también tranquilidad y alegría de que se están logrando mis sueños y que cada vez estoy alcanzando cada meta que me propongo”.

Ahora surge la incógnita, después de este largo camino, con los conocimientos que ahora guardan y vivencias que les acompañan, ¿qué cambiarían?, ¿qué se aconsejarían a su yo que, con miedos e ilusiones, entró a la universidad?

Pamela se aconsejaría acercarse más a sus maestras y maestros, platicar con ellos para que le aconsejen y descubrir de manera más rápida lo que le guste y su campo de desenvolvimiento.

Mientras que Moisés se felicitaría, y se diría que todo ese dolor y sacrificio de noches de desvelo han valido la pena.

Y Karla se diría que en la universidad encontrará buenas amistades, que aquella materia que se le dificulta también le ayudará a cumplir sus sueños, sin “echarse para atrás”; pero, sobre todo, que disfrute cada momento, porque todo eso se quedará con ella siempre.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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