jueves, agosto 13, 2026
jueves 13, agosto, 2026

La huella de Felipe Ehrenberg en Jalisco

Un tórculo que perteneció al artista, exponente del movimiento Fluxus en los años 70, después de un recorrido por el país llegó por azares del destino a Guadalajara, desde donde continúa ahora su camino de descentralización del arte a través del colectivo Rutas plásticas Jalisco

Especial

Las cosas que más nos marcan suelen llegar de manera inesperada. Así fue como el tórculo de Ehrenberg llegó a manos de Manuel Guardado, director del taller Industria

Felipe Ehrenberg (Ciudad de México, 1943 – Morelos, 2017) fue uno de los protagonistas de la disidencia cultural del año 1968. Su arte conceptual, al margen de una formación en espacios académicos, fue una particularidad que buscó mantener como esencia de una expresión que incomodaba, como muchas otras. 

Manuel Guardado cuenta que su primer acercamiento a esta prensa fue en el taller Los Azulejos, que se ubicaba a un costado del Hospicio Cabañas, a donde llegó después de haber realizado un recorrido por varias partes de la república mexicana. 

Durante una temporada, el tórculo estuvo en la UNAM con motivo de los talleres de lo que el propio Ehrenberg llamó “Neográfica”, un movimiento artístico y una técnica fundamental en el desarrollo de la llamada neovanguardia en México y el resto de América Latina. 

Fue en la década de los 70 cuando el artista mexicano se hizo de herramientas para desarrollar su obra; entre ellas, esta prensa de rodillos utilizada para la impresión de grabado y que, por azares del destino, muchos años después llegó al taller Industria en Guadalajara.

¿Pueden las herramientas y obra de un artista reproducir o transferir su aura a las nuevas generaciones de artistas que las utilicen y continúen su legado? Aunque esto suene cuestionable, de lo que no hay duda es que por medio de su legado estas herramientas y su obra pueden inspirar y guiar el camino de las generaciones venideras.

Así, este tórculo representa parte del espíritu y de la postura de Felipe Ehrenberg en cuanto a la descentralización del arte en México, y que en la actualidad ha dado vida a un movimiento local que busca llevar el arte a las regiones de Jalisco.

Felipe Ehrenberg con el tórculo que ahora se encuentra en el Taller Industria. Cortesía

El tórculo de Felipe Ehrenberg: encuentro y destinos

Tras su exilio en Londres, Ehrenberg regresó a México en 1973, donde presentó la exposición Chicles, chocolates y cacahuates en la galería José María Velasco de la Ciudad de México, la cual “logró, desde un espacio institucional, generar un quiebre en los discursos oficiales del arte para insertar otras manifestaciones de carácter experimental”, detalla una publicación especializada en arte de la UNAM.  

En 1971 fundó, junto con Martha Hellion y David Mayor, la editorial Beau geste press, pionera en la edición del libro-objeto, o libro de artista, un concepto que lo concibe como una obra completa en su conjunto. También, se relacionó con diversas figuras del mundo del arte y la cultura pop que formaron el movimiento Fluxus de los años 60 y 70.

Tal vez ese mismo espíritu descentralizador fue lo que provocó que su tórculo llegara al taller Industria en la capital jalisciense. Esta impresora a rodillos, de grandes dimensiones y sólida como la potencia visual de su obra, llegó a la ciudad después de un recorrido errante por el país que hace pensar que, así como el artista se vio en la necesidad de salir de México, también ésta sufrió el mismo destino de viajar para encontrar un nuevo espacio.

Desde el Taller Industria se articula el colectivo Rutas plásticas Jalisco AC, un esfuerzo encabezado por Guardado y Óscar Basulto, quien es su director, y por medio del cual buscan continuar con el legado descentralizador del arte y la cultura de Ehrenberg, al llevar talleres de grabado a las 12 regiones del estado como mecanismo de encuentro, aprendizaje e intercambio social. 

“La gráfica es más lenta. Necesitas ir a un taller, conocer a las personas, hacerte una dupla con el impresor para empezar a trabajar una placa. Creo que justo en las comunidades de Jalisco lo podrán entender más, porque la vida también tiene este ritmo”, reflexiona Guardado sobre esta técnica que obliga a la mente a interpretar el acto de plasmar una imagen en una superficie bajo una lógica de espejo. 

Este tórculo, añadió Manuel, fue el pretexto para fundar el Taller Industria, cuyo objetivo es llevar talleres a las diferentes regiones de Jalisco. “Odiamos la idea de que hay que estar en Guadalajara; muchos artistas quieren estar aquí en la ciudad, pero nosotros, más bien, buscamos explorar los municipios. Es un punto desde el que se puede seguir buscando la descentralización de la cultura, esa es la esencia de Rutas plásticas Jalisco”. 

Tras un recorrido en el que se generaron alrededor de 200 exposiciones de pintura en seis años, Rutas plásticas migró a la técnica del grabado para seguir el espíritu de socialización del arte de artistas como Ehrenberg o Francisco Toledo. Este proceso culminó con el documental Ergo sum (2019), producido por Bárbara Balsategui y Óscar Basulto, que explora la creación artística en distintos pueblos de México.

DERECHOS RESERVADOS - Portada del casete titulado Lo más naco de Los Nakos, realizada por el artista plástico Felipe Ehremberg. Portada del artista plástico, Felipe Ehremberg para una recopilación de los títulos más conocidos del Grupo Los Nakos.

Rutas que traspasaron fronteras y generaciones

Durante 2025, Rutas plásticas llegó a otras latitudes. Ciudades como Barcelona, Madrid, Bilbao y Vitoria Gasteiz, en España, entre otras de Alemania, recibieron a un grupo de artistas de diferentes regiones de Jalisco. En febrero, el colectivo realizó la exposición Faena Picasso, gráfica mexicana, en la galería Paam Project de Barcelona, donde también se llevaron a cabo talleres de grabado. 

Esta exposición incluyó obras de jóvenes grabadores de comunidades como Mezcala, al igual que una residencia con jóvenes artistas en Paam, un programa de alojamiento para artistas en Barcelona. 

Uno de los integrantes más jóvenes de Rutas plásticas es Rodolfo González Moreno, originario de la comunidad coca de Mezcala. Es estudiante de Artes plásticas en el Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño de la Universidad de Guadalajara. Él comenzó su incursión en el grabado a los 14 años, y ahora ha estado impartiendo talleres en diversas partes de la república, como Puebla y Ciudad de México. 

“Mis primeros grabados estuvieron inspirados en la naturaleza de Mezcala, que es muy bella: los animales, los árboles, los atardeceres, entre otras cosas. O también en la familia. La experiencia en Barcelona fue muy bella, me ayudó a tener otra perspectiva y aprender otras cosas diferentes a las del pueblo. Ahora, quiero aprender cosas nuevas y saber qué más puedo hacer a través del grabado y la pintura”, dijo. 

Foto: Cortesía Rutas Plásticas

Ehrenberg, la Neográfica y la descentralización del arte

Considerado por Fernando del Paso, con quien sostuvo una larga amistad, como un «neólogo», Ehrenberg adoptó este mote acuñado por el escritor para describir a alguien que estudiaba, investigaba y realizaba constantemente nuevas cosas en el campo del arte. 

Ser un “neólogo” le permitía, según Del Paso, justificar la naturaleza polifacética y multidisciplinaria que caracterizó su carrera con el fin de incorporar, por ejemplo, imágenes de la cultura popular utilizadas como alfabeto semiótico, “signos que en una obra dicen una cosa, y en otra algo distinto. El neólogo no se preocupa tanto por la tradición, sino por el porvenir”, señaló el artista en una entrevista con motivo de la exposición Manchuria: visión periférica (2007), realizada en Nuevo León para celebrar sus 50 años de carrera. 

Durante una temporada, su prensa de rodillos estuvo en el Museo de Arte Moderno (MUAC) de la UNAM, con motivo de los talleres de Neográfica que ofrecía el mismo Ehrenberg. 

“Yo sólo había visto este tipo y tamaño de tórculos en talleres públicos, o en el Antiguo Colegio Jesuita de Pátzcuaro, Michoacán. Durante un tiempo estuvo en un taller en la colonia Americana. Empecé a acercarme al tórculo para producir en este taller y un día alguien comentó: ‘Este tórculo era de Felipe Ehrenberg, estaba en Toluca’. Esta persona lo identificó por unas calcomanías, hay una que dice, ‘No escupir ni tirar basura’, y al lado otra de la virgen de Guadalupe. Esto es justo el tipo de cosas que hacía Ehrenberg”, relató Guardado. 

Explicó que tras un tiempo se encontró con una entrevista al artista en Youtube en la que se ve detrás el tórculo, y se identifican algunas de estas calcomanías en los mismos lugares. Posteriormente, tras una breve investigación, se enteró de que la herramienta había sido adquirida por Ehrenberg en México a su regreso del exilio.

“Al final de su vida dejó que el tórculo rolara por ahí, y fue como llegó a Tamaulipas. Luego, alguien lo adquirió aquí en Guadalajara”.

Foto: Cortesía Rutas Plásticas

MÁS NOTAS

Post Views: 21