Tras su exilio en Londres, Ehrenberg regresó a México en 1973, donde presentó la exposición Chicles, chocolates y cacahuates en la galería José María Velasco de la Ciudad de México, la cual “logró, desde un espacio institucional, generar un quiebre en los discursos oficiales del arte para insertar otras manifestaciones de carácter experimental”, detalla una publicación especializada en arte de la UNAM.
En 1971 fundó, junto con Martha Hellion y David Mayor, la editorial Beau geste press, pionera en la edición del libro-objeto, o libro de artista, un concepto que lo concibe como una obra completa en su conjunto. También, se relacionó con diversas figuras del mundo del arte y la cultura pop que formaron el movimiento Fluxus de los años 60 y 70.
Tal vez ese mismo espíritu descentralizador fue lo que provocó que su tórculo llegara al taller Industria en la capital jalisciense. Esta impresora a rodillos, de grandes dimensiones y sólida como la potencia visual de su obra, llegó a la ciudad después de un recorrido errante por el país que hace pensar que, así como el artista se vio en la necesidad de salir de México, también ésta sufrió el mismo destino de viajar para encontrar un nuevo espacio.
Desde el Taller Industria se articula el colectivo Rutas plásticas Jalisco AC, un esfuerzo encabezado por Guardado y Óscar Basulto, quien es su director, y por medio del cual buscan continuar con el legado descentralizador del arte y la cultura de Ehrenberg, al llevar talleres de grabado a las 12 regiones del estado como mecanismo de encuentro, aprendizaje e intercambio social.
“La gráfica es más lenta. Necesitas ir a un taller, conocer a las personas, hacerte una dupla con el impresor para empezar a trabajar una placa. Creo que justo en las comunidades de Jalisco lo podrán entender más, porque la vida también tiene este ritmo”, reflexiona Guardado sobre esta técnica que obliga a la mente a interpretar el acto de plasmar una imagen en una superficie bajo una lógica de espejo.
Este tórculo, añadió Manuel, fue el pretexto para fundar el Taller Industria, cuyo objetivo es llevar talleres a las diferentes regiones de Jalisco. “Odiamos la idea de que hay que estar en Guadalajara; muchos artistas quieren estar aquí en la ciudad, pero nosotros, más bien, buscamos explorar los municipios. Es un punto desde el que se puede seguir buscando la descentralización de la cultura, esa es la esencia de Rutas plásticas Jalisco”.
Tras un recorrido en el que se generaron alrededor de 200 exposiciones de pintura en seis años, Rutas plásticas migró a la técnica del grabado para seguir el espíritu de socialización del arte de artistas como Ehrenberg o Francisco Toledo. Este proceso culminó con el documental Ergo sum (2019), producido por Bárbara Balsategui y Óscar Basulto, que explora la creación artística en distintos pueblos de México.