lunes, noviembre 2, 2026
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El terror también se escribe en CUCEI

Estudiantes de Química, ingeniería Industrial e ingeniería en Computación ganaron el Concurso de cuentos de terror del CID, una apuesta por la escritura creativa en un centro universitario dedicado a la ciencia y la tecnología

En la biblioteca del CUCEI, entre estantes de manuales de cálculo y tesis de ingeniería, una estudiante de Química imaginó que alguien la observaba mientras leía. Ese cuento, “Tesis 0000”, de Sabrina Patricia Angelina Flores Hernández, obtuvo el primer lugar del Concurso de cuentos de terror organizado por el Centro integral de documentación (CID) del plantel.

El segundo lugar fue para Adrián Barajas Pozos, estudiante de noveno semestre de ingeniería Industrial, con “Lo que provenía del mar”; el tercero, para Santiago Justo Barajas, de noveno semestre de ingeniería en Computación, con “Larvario”.

“Desde el CID buscamos que la biblioteca no sea solamente un lugar de consulta académica, sino un espacio de encuentro con los libros, la imaginación y la expresión”, explicó Paola Janet Trinidad Valderrama, responsable de Fomento a la lectura del CID. La idea era que las y los estudiantes fueran creadores de historias, no sólo lectores.

Eligieron el terror porque “el miedo es una emoción universal, pero cada persona lo experimenta de manera distinta”, dijo. Ese miedo, añadió, no sólo viene de lo sobrenatural, también de situaciones cotidianas que de pronto se vuelven inquietantes.

El jurado evaluó la originalidad, la atmósfera, los personajes, la estructura narrativa y el manejo del suspenso. “Lo importante no es solamente contar algo aterrador, sino encontrar una manera propia y efectiva de narrarlo”, agregó.

Del terror académico al cósmico

Sabrina Flores, de octavo semestre de la licenciatura en Química, se inspiró en lo que llama terror académico y cósmico: el miedo y la duda. Su mayor reto fue darle coherencia a la historia y lograr que provocara algo en quien la escuchara. “Que te imaginaras estar en la biblioteca del CID y sintieras que eres tú el observado”, describió.

Para ella, el reconocimiento tiene un peso especial. “Llevo muchos años leyendo y escribiendo; plasmar mis ideas me parece algo maravilloso y liberador”, compartió.

Adrián Barajas ya escribía antes de la convocatoria. También parte del terror cósmico: criaturas que escapan a la comprensión humana. Con “Lo que provenía del mar” buscó provocar “ese tipo de miedo hacia algo grande, fuera de nuestro control”. Su reto fue condensar una historia más extensa para cumplir con los requisitos.

Santiago Justo eligió un miedo más íntimo. “Larvario” parte de algo con lo que toda persona puede identificarse: rechazar un hábito o malestar en otra persona y terminar adoptándolo. Su mayor reto fue el lienzo en blanco; quería que el lector notara en sí mismo conductas que antes juzgaba en los demás.

Ciencia y literatura, sin separarse

Que los tres ganadores estudien carreras científicas no sorprende a la organizadora. “La ciencia nos ayuda a comprender y explicar el mundo, mientras que la literatura también nos permite explorar cómo lo vivimos, cómo lo sentimos y cómo lo imaginamos”, afirmó Trinidad Valderrama.

El concurso se suma a otras iniciativas del CID, como el club de lectura Tardes de café y el Rincón de poesía, y la intención es darle continuidad.

Los ganadores coinciden en que el primer paso es atreverse. “Muchos no se animan a escribir”, dijo Santiago Justo. “A lo mejor, pensamos que las historias que tenemos en mente no son buenas, pero debemos darnos la oportunidad”, agregó.

Sabrina Flores lo resume en una invitación a los lectores: que plasmen sus ideas, y que sus miedos y un pasado imperfecto no obstaculicen el futuro que les espera.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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