lunes, noviembre 2, 2026
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De una idea a una creación monumental: las mentes que dan vida a una catrina de siete metros en Chapala

Lo que comenzó como una propuesta sostenible hoy toma forma gracias al talento, la creatividad y el trabajo colaborativo de estudiantes del CUChapala

Algunas creaciones no siempre comienzan con planos perfectos, ni con la certeza de saber cómo llegar al resultado final; a veces, todo empieza con una idea, una propuesta que parece lejana y con un grupo de personas dispuestas a imaginar que algo extraordinario es posible.

En el Centro Universitario de Chapala (CUChapala) esa idea comenzó a tomar forma con un proyecto sostenible que, poco a poco, ha dejado de ser únicamente una propuesta para convertirse en una creación que reúne talento, conocimiento e imaginación: una catrina animatrónica de siete metros de altura.

Detrás de su estructura hay mucho más que materiales, mecanismos y dimensiones monumentales; hay estudiantes que ponen en práctica lo aprendido en las aulas, que comparten conocimientos y que descubren cómo sus distintas disciplinas pueden complementarse para construir algo que difícilmente podrían lograr por separado.

Entre ellos se encuentra Alexis Ponce Ruelas, estudiante de ingeniería en Animación y tecnologías creativas, quien forma parte del equipo que trabaja en este proyecto. Su participación representa el encuentro entre la formación académica y la posibilidad de llevar las ideas más allá del papel, hacia una experiencia tangible que exige creatividad, colaboración y capacidad para resolver problemas.

Una propuesta sostenible fue el punto de partida; hoy, el proyecto avanza hacia una figura que busca integrar tecnología, movimiento y expresión artística. La catrina está planeada para convertirse en un animatrónico capaz de mover partes de su rostro y sus manos. Cada avance supone transformar una idea en una solución concreta, conectar distintas áreas de conocimiento y encontrar respuestas en conjunto.

En ese proceso, el aprendizaje no ocurre únicamente dentro de un salón; también surge al compartir perspectivas, probar posibilidades y trabajar frente a los retos que aparecen cuando una idea comienza a materializarse.

Pero la imaginación del equipo no termina en la figura física; también proyectan desarrollar un videojuego relacionado con la catrina, una posibilidad que abriría otra vía para explorar su universo mediante la animación y las tecnologías creativas. Así, el proyecto puede trascender su presencia en un espacio público y convertirse en una experiencia que conecte el mundo físico con el digital. La iniciativa muestra cómo una misma idea puede transformarse y encontrar nuevas formas de expresión cuando distintas disciplinas se encuentran y se alimentan entre sí.

La catrina también nos recuerda algo esencial sobre la creación: las ideas necesitan personas que se atrevan a compartirlas, cuestionarlas y trabajar para hacerlas realidad. Lo que comenzó como una propuesta sostenible hoy se perfila como una obra colectiva que lleva consigo horas de trabajo, decisiones y la creatividad de quienes participan en ella. Su dimensión podrá medirse en metros, pero su verdadero alcance está en la capacidad de reunir talentos distintos alrededor de un propósito común.

Más allá de su vínculo con el Día de muertos, esta iniciativa habla de lo que puede suceder cuando el conocimiento universitario encuentra un espacio para convertirse en creación; habla de estudiantes que no solo aprenden una disciplina, sino que descubren lo que pueden construir junto a otros; de una idea que crece gracias a muchas manos y de un proyecto que demuestra que la innovación también nace de la colaboración.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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