jueves, octubre 1, 2026
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Conectar, aprender y estar “presente”

Ante los efectos que el uso intensivo de teléfonos celulares y redes sociales tiene en la atención, el aprendizaje, la convivencia y la salud emocional de las y los adolescentes, Prepas UdeG implementa una estrategia integral que busca recuperar las aulas y espacios dentro de los planteles para aprender, convivir y relacionarse cara a cara

Especial

Un aula desconectada digitalmente es lo que se puede apreciar en un salón de la Preparatoria 15. Al ingresar a éste, todos y todas, incluyendo a la docente Margarita Hernández Ortiz, directora del Sistema de Educación Media Superior (SEMS), depositaron su teléfono celular en una caja de madera provista de distintos compartimentos; esto, con la intención de que no haya distracciones al momento de iniciar la clase.

“Me da un poco de ansiedad pensar que mi celular está lejos de mí, pero así me distraigo menos y termino mis actividades más pronto”, comenta Noel, uno de los alumnos. 

Afuera, en el patio, para cuando terminen las clases e inicie el receso están disponibles pelotas y aros “ula ula” de múltiples colores, balones de futbol, juegos de mesa, dardos, tenis y mesas de ping pong. Estas son las herramientas y actividades que las y los alumnos podrán practicar durante las llamadas “pausas activas”, el momento de activación incluido en el programa Presente.

Un ecosistema integrado por investigadores, profesores, académicos, padres de familia y directivos ha creado Presente, una propuesta pensada para resolver los problemas de la desconexión social y el hiperconsumo de redes sociales de las y los jóvenes, comenta Hernández Ortiz.

“Lo que hicimos fue estudiar, ver qué es lo que estaba pasando. Efectivamente, hay necesidad de reducir el consumo de los dispositivos inteligentes; pero no sólo eso, necesitamos también resolver otro tipo de problemas y actitudes, y generar actividades que nos permitan poder hacer esa autorregulación”, explica. 

“Lo que estamos haciendo es empezar con un piloto que trabaja con los chavos en diferentes niveles y dimensiones. Una parte muy importante de Presente, mucho más que si guardamos o no guardamos el celular, es la pausa activa. Queremos jugar, queremos convivir, queremos estar juntos”, dice Hernández Ortiz.

Fotografía: Adriana González

Pausas activas, un respiro entre clases

Este lunes de septiembre, el patio del plantel se convierte en un lugar de convivencia y alegría donde las y los jóvenes pueden pasar momentos de goce y disfrute con compañeros y amigos, ya sea pintando, escuchando música o platicando, sin que el celular sea un distractor, sin que las pantallas sean un motivo de ansiedad o de desconexión de lo que les rodea. 

Damián Ortega, alumno de quinto semestre, dice sentirse relajado durante las “pausas activas”, que se implementan, por el momento, una vez por semana. “Se siente cómodo socializar más de lo que ya uno lo hace, te relajas de estar al pendiente tanto de una pantalla. Al platicar te vas distrayendo mucho más de las clases o de los pendientes del día. Fuera de las clases, incluso, estoy pensando en retomar muchas actividades que dejé de hacer por estar en el celular: leer, patinar o hacer deporte; siento ganas de volverlo a hacer ahora que sé que puedo dejar las pantallas”, cuenta entusiasmado. 

La Preparatoria 15 cuenta con más de 20 actividades para realizar durante la hora asignada a la “pausa activa”: “Antes invitamos a los chicos a dejar su celular en el salón, en unas cajitas que hicimos precisamente para su resguardo. Se desconectan durante una hora y regresan contentos al aula, muy positivos y con menos estrés”, menciona la directora del plantel, Jazmín Robles.

“Incluso, se sienten cómodos de que no haya celulares grabando lo que están haciendo, porque a veces eso les da un poco de miedo, y que pueden realizar cualquier tipo de actividad sin ninguna vergüenza”, añade. 

Desde hace más de tres semanas, el programa piloto impacta por lo pronto a 163 mil alumnos pertenecientes al SEMS; sin embargo, el objetivo es poder implementarlo gradualmente en las 176 escuelas preparatorias distribuidas por todo el estado de Jalisco, y beneficiar a más de 190 mil estudiantes. 

“El SEMS es el sistema de educación media superior más grande de todo el país. Entonces, estamos convencidos de que el impacto será muy significativo en la adolescencia del estado. No estamos en contra de la tecnología, estamos en contra de que las empresas tecnológicas utilicen a los chicos, y los enfermen. Necesitamos ponernos detrás de nuestros chicos para que ellos puedan hacer estos cambios que son necesarios y aprender a sobrellevar este mundo digital y el mundo real de mejor manera”, agrega Hernández Ortiz. 

Fotografía: Gustavo Alfonzo

Las regiones también están presentes

Los cantos de los gallos y la fresca brisa del valle recorren esta fresca mañana la atmósfera de la Preparatoria de San Martín Hidalgo. Al llegar a su respectivos salones, las y los alumnos forman filas para depositar su teléfono celular en contenedores de plástico, supervisados por los profesores. Esta medida ha sido parte de las actividades normales de la preparatoria desde hace poco más de un año, comenta el director del plantel, Reynaldo Michel Durán.

“La iniciativa nació a partir de que identificamos, hace año y medio, que nuestros alumnos tenían problemas para concentrarse en sus clases, por lo que decidimos comenzar a regular el uso del celular en los 50 minutos de la clase. Esto fue tomado con mucho agrado y con una alta expectativa por los padres de familia, abonando nuestro granito de arena a la parentalidad digital”, mencionó. 

Ahora, desde que el programa Presente inició también en este plantel como piloto, más de 750 alumnos pueden disfrutar de “pausas activas” donde implementan diversos juegos de mesa, talleres de artesanías y pintura, retas de futbol y voleibol, además de otras opciones que impulsan las habilidades cognitivas de las y los jóvenes, tales como talleres de lectura, granja de producción de huevo, y música. 

Mientras realiza un colorido grafiti en la pared, Valeria Montaño, alumna de primer semestre, cuenta su experiencia durante las pausas, las cuales le han ayudado a sentirse más conectada con sus compañeros y compañeras: “Siento que me relajo más, como que no tengo que estar al pendiente de la hora o de una notificación o algo. Es muy bueno, porque te puedes concentrar en muchas otras cosas, hay muchas actividades, puedes convivir, socializar, ver a quién más le gusta hacer algo que tú también disfrutas”. 

Para las y los alumnos, Presente también ha modificado la manera en que utilizan los dispositivos tecnológicos fuera del plantel: “En la secundaria sí era más dependiente del teléfono, pero empecé a implementar otras actividades en mi rutina y ahora, con la ‘pausa activa’, ya fue disminuyendo bastante mi consumo, puedo invertir mi tiempo en otras cosas y me siento mucho mejor”, comenta el alumno de tercer semestre, Brian Ramírez. 

Conexión con el aprendizaje

Sin teléfonos celulares, las y los estudiantes se sumergen de lleno en la información que les es proporcionada por sus profesores en cada clase. Sin el apoyo de Google o de inteligencias artificiales, los alumnos tienen la oportunidad de razonar y cuestionar lo aprendido, favoreciendo el canal de aprendizaje. 

Briseida Solano, profesora de la preparatoria, menciona: “Utilizaban mucha IA para preguntas de razonamiento personal, y queríamos entonces buscar una estrategia para evitarlo; estuvimos retirando un poco los celulares, y la interacción ya es mucha y platican un poco más entre ellos”.

Mientras tanto, en la Preparatoria 15, las y los profesores han notado cambios en la manera de relacionarse, además de apreciar más concentración y disposición por parte de los alumnos durante el horario de clases.

“Los veo mucho más participativos; inclusive, al explicar un tema levantan la mano, tienen dudas y hay que resolverlas. Además, es bueno verlos más tranquilos, sin tanta ansiedad de scroll”, comenta el profesor y coordinador académico, Juan Pizano Lomelí. 

Fotografía: Adriana González

Más felicidad y menos estrés

Por ahora no se ha apreciado resistencia por parte de las y los alumnos a estas actividades, por el contrario, juegan, se divierten y conviven; todo esto sin forzar una interacción, simplemente haciendo a un lado la ansiedad que puede provocar el dispositivo móvil. 

Durante la “pausa activa” en la prepa 15, Renata, de tercer semestre, junto con algunas de sus amigas dibuja feliz una “mandala”, figura que, según los expertos, ayuda a reducir el estrés y la ansiedad. 

“Estos espacios nos sirven para conectar y estar juntas. Es raro estar sin el teléfono, la verdad, pero al final se entiende que es algo para nuestro beneficio. Nos sirve mucho para estar concentrados. A mí me pasa que me cuesta mucho trabajo poner atención o mantener la atención mucho tiempo en algo, ya me acostumbré a tener muchos estímulos a mi alrededor y espero, poco a poco, mejorar mi concentración”, explica la alumna. 

Mientras tanto Andrea, estudiante de primer semestre, dice sentirse aliviada por estos momentos de desconexión que le hacen olvidar la preocupación por estar pendiente de las notificaciones en su teléfono celular. 

“En esta pausa me he sentido muy bien, o sea, tomas un break a la hora de estar trabajando, convives más con tus amigos y conoces otro tipo de actividades en vez de estar texteando en el celular. Me gusta mucho jugar juegos de mesa con mis amigos o hacer retos y competencias en las otras actividades. Yo soy un poco tímida, pero gracias a estas actividades hoy pude conocer a tres personas nuevas”, mencionó. 

Fotografía: Adriana González

Padres de familia, a favor de estar presentes

En la Preparatoria 15, padres de familia, profesores y directivos han mantenido una estrecha comunicación con el fin de informar sobre las actividades que realizan los alumnos con el inicio de Presente, además de dejarles claro que la comunicación con las y los menores no se verá comprometida en ningún momento. 

“Los papás están felices porque de alguna manera ellos intentaban hacer una restricción del celular y les costaba más trabajo. Ahora, dicen que se sienten respaldados por la escuela. Están contentos con esta dinámica y tenemos mucha comunicación con ellos. Los teléfonos quedan abiertos por si hay alguna emergencia puedan comunicarse, y hay que aclarar que si algún chico tiene alguna emergencia, se le presta el celular de forma inmediata para que pueda realizar su llamada”, explica la directora de la prepa.

Alfredo Lule Ramírez, padre de la estudiante de tercer semestre María Guadalupe, comenta sentirse aliviado con la implementación de este programa, puesto que, según cuenta, su hija pasaba más de cinco horas frente a las pantallas, además de que había apreciado en ella una desconexión importante con su entorno, sus compañeros de clase y familia, y un miedo a la socialización y la confrontación, mismos que, según explica, no eran tan comunes antes de la era digital. 

“Yo pienso que es un buen proyecto a seguir y no nada más por esta escuela, sino por las redes que tiene la Universidad de Guadalajara, e incluso a nivel nacional sería excelente. Mi hija me platicó la semana pasada que tuvieron una actividad, una hora sin celular y se la pasó genial. Me parece excelente lo que se está haciendo con este proyecto”, dijo.

Por ahora, el programa Presente continuará con su periodo piloto, el cual propone una hora de actividad sin celulares una vez por seman; sin embargo, esto es únicamente el inicio, puesto que, según las necesidades de cada plantel, se planea ampliar estas actividades a más días por semana, favoreciendo así la interacción entre las y los alumnos, el ejercicio cognitivo y físico y fomentar entornos sin conexión digital. 

“Esperamos generar esa conciencia en los chicos de que es importante dejar los celulares, retomar nuestras vidas, porque de alguna manera el celular se apropió de las vidas de muchas personas; que aprendan a conectar, que aprendan a escuchar y a ver lo que ocurre alrededor, en la sociedad y con su misma comunidad, con su entorno. Queremos personas más felices, más presentes y más desconectadas del celular, pero más conectadas entre sí”, concluye Robles. 

Fotografía: Adriana González

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