En un artículo sobre ataques de cocodrilo de río, el investigador del CUCosta, Fabio Germán Cupul Magaña, indica que el avance del cerco urbano ha provocado que algunos hábitats naturales para los cocodrilos se vean reducidos o impactados.
“Lo que incrementa las posibilidades de que las personas y los reptiles entren en contacto y se generen situaciones de conflicto o ataques”, plantea el estudio.
El especialista Ojeda Adame, quien también encabeza el proyecto de divulgación en redes sociales “Camarada cocodrilo”, explicó que cuando los cocodrilos rompen sus redes de pescadores, matan ganado o provocan heridas o muertes de personas se desatan represalias contra ellos.
“Casi siempre van a matar a los cocodrilos como una forma de intentar controlar el problema; es lo que sabemos”.
De acuerdo con los datos compilados por el biólogo Paulino Ponce Campos desde 1990 hasta la actualidad, en México se han verificado 469 incidentes de ataque o daño directo a humanos.
“Un ataque o daño directo es cuando el cocodrilo mordió a una persona, es decir, cuando le entró un colmillo y le salió sangre, o le hizo un rozón y hay sangre; para mí, eso ya es un caso. Siempre y cuando no sea provocado”, explicó Ponce Campos, también director de la asociación civil Bosque tropical.
En ese universo de estudio, en México hay un promedio aproximado de 12.7 mordeduras por año. Quintana Roo reporta 82 casos, Jalisco 66 y Oaxaca 65. En la región de la Bahía de Banderas se reportan 41 incidentes en más de tres décadas.
Del total de registros, se contabilizan 61 fallecimientos en este periodo que representan una persona fallecida cada dos años, a nivel nacional.
“Se han registrado 15 ataques en el mar en los últimos diez años en México, porque las poblaciones se están recuperando, eso es una realidad”, puntualizó Ponce Campos.
Y con cada fallecimiento de una persona se transforma la convivencia con la especie.
“Cuando muere una persona, la situación se pone tensa y matan animales en México, también en Latinoamérica y en Asia. Es algo triste”, expresó el experto en cocodrilos.