Música clásica hecha en casa

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En Spotify, Apple Music, iTunes y Google Play Music ya se puede escuchar y comprar el álbum Músicos con resonancia, que reúne temas de estudiantes y egresados del Departamento de Música del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) y que fue creado por Rodrigo Martínez Gutiérrez, egresado de la maestría en Gestión y Desarrollo Cultural.

Los jóvenes artistas tapatíos hicieron su parte al crear las canciones de música clásica que buscan cautivar con ligereza a un gran número de oídos, y Rodrigo se encargó de hacer una convocatoria, selección y grabación en estudios profesionales.

“Decidimos grabar un disco que funciona como difusor, que llegara a personas que no escuchan música clásica, pero de una manera fácil y accesible, por eso decidimos difundirlo en plataformas digitales”.

La intención, además de dar a conocer el talento que hay en la Universidad, es generar alternativas a los modelos de producción de la música clásica en Jalisco, ya que en la entidad tan sólo 5.7 por ciento de la población consume este género musical y la ópera, según la Encuesta Nacional de Hábitos, Prácticas y Consumo Culturales de la Secretaría de Cultura del gobierno federal.

Rodrigo asegura que con las etiquetas adecuadas se puede lograr que esta música llegue a más oídos por medio de internet.

“La Universidad tiene carreras enfocadas en música clásica y tiene egresados interesados en desenvolverse en este ámbito, como en las orquestas, coros, ensambles, etcétera. Este álbum en Spotify, de manera orgánica, sin haber pagado publicidad, tuvo reproducciones en Francia, España y en algunos otros países de Europa y Sudamérica”.

Canciones de universitarios

Músicos con resonancia está compuesto por cinco canciones originales que son interpretadas por diez músicos del CUAAD, entre ellos Ensamble Supercluster. Los compositores de las obras son Abraham Calva, Javier Macías y Kenji Kishi.

“Son temas con estilos distintos y muy digeribles, hay uno que es un poco más pop, otro con piano y saxofón que suena más jazz. A mucha gente que no suele escuchar música clásica le interesará”, compartió el gestor cultural.

La creación del álbum costó cero pesos; tanto el arte gráfico, como la grabación y producción fueron hechos a partir de alianzas e intercambios laborales entre Rodrigo Martínez y quienes proporcionaron el servicio. Así fue como se logró que el disco se grabara en tres sitios: el estudio de la Academia Sampler, en el estudio de la banda Telefunka y en un salón de la Escuela de Música.

El joven dice que tiene la intención de seguir grabando, junto con su equipo de trabajo técnico, obras originales de nuevos talentos, con el fin de vincularlos con otros sectores de la sociedad.

Asegura que para quien guste comprarlo en alguno de los sitios web, el precio es muy accesible, y que los ingresos van directo a los creadores y músicos de la obras.

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