La verdad negada

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Para examinar la verdad se necesita, una vez en la vida, dudar de todas las cosas lo más que se pueda.
Descartes

Una forma cómoda y hasta perezosa de destrabar una diferencia de opinión consiste en sacar a relucir la frase “cada quien tiene su verdad”. Cuando en una disputa se busca saber cuál es el mejor equipo de futbol o la actriz más elegante puede resultar sensato espetar el conocido lugar común; pero que un matemático, un biólogo, un abogado, un sociólogo o un filósofo emitan esa expresión para dirimir diferencias propias de sus disciplinas realmente resulta alarmante. Digo que resulta alarmante porque lo menos que esperamos de un científico o de un filósofo es que las proposiciones que enuncie acerca de su objeto de estudio describan lo que el objeto en cuestión es.

Saber qué es la verdad y si la verdad es posible son cuestiones que han ocupado a la filosofía desde la época presocrática hasta nuestros días. Un criterio ampliamente aceptado de la definición de verdad supondría que lo que yo diga acerca de una cosa, se corresponda con las cualidades del objeto de que hablo. Sobre este particular, el filósofo y matemático polaco Alfred Tarski decía que la proposición “la nieve es blanca” será verdadera si aquello que conocemos como nieve posee las cualidades de la blancura. Pero el problema principal no radica tanto en la definición, sino en encontrar un criterio convincente que nos permita enunciar proposiciones verdaderas o saber si con las limitadas capacidades cognitivas que poseemos como humanos somos capaces de enunciar verdades.

A la reflexión contemporánea sobre la imposibilidad de la verdad se han sumado otras que gozan de una amplia simpatía en ámbitos académicos, a tal grado que se supondría que, dado que no hay un criterio ampliamente aceptado que nos permita enunciar proposiciones verdaderas, entonces la empresa milenaria de buscar verdades tiene que ser abandonada. En este sentido fue memorable la respuesta que el filósofo norteño Mauricio Beuchot expresó en un auditorio de la Universidad de Guadalajara ante la insistencia de algunos participantes de abandonar la pretensión de verdad: “Si cada quien tiene sus verdades, entonces es momento de que todos los alumnos pasen a las oficinas a recoger sus títulos”.

De acuerdo con Susan Haack, de las razones en que se fundan los escépticos contemporáneos destacan las siguientes: a) carecemos de un criterio formal y metodológico de amplia aceptación; b) no existe un único significado de verdad; c) cada individuo o comunidad tiene sus propias verdades; y d) la verdad es un recurso retórico al servicio de intereses egoístas.

No pretendo destrabar en esta entrega la contundencia de las objeciones, pero sí podríamos considerar al menos cuatro contraargumentos: 1) al postular la imposibilidad de la verdad, irremediablemente se pretendería que la proposición “es imposible la verdad” sea verdadera; 2) si no existe un criterio unificado sobre la noción de la verdad, entonces es labor de la ciencia y la filosofía optar o proponer alguna que resulte convincente; 3) si cada individuo o comunidad dice tener sus propias verdades, entonces supondríamos que no poseen verdades sino creencias susceptibles de ser revisadas; y 4) si la verdad es un recurso retórico al servicio de intereses egoístas, entonces lo que se enuncia no son verdades, sino recursos retóricos que, apoyándose en el prestigio de la verdad, aspiran más a persuadir que a alcanzar certezas.

A pesar de las dificultades e inconsistencias que se siguen de la negación de la pretensión de verdad en ciencia y filosofía, en diversos ámbitos de la investigación florece la tendencia a proponer que la verdad, como último derrotero de la ciencia y la filosofía, es imposible. Dejaré, para mi próxima entrega, una reflexión sobre las consecuencias que se siguen cuando la filosofía y la ciencia dejan de ver en la búsqueda de la verdad el objetivo central de su actividad intelectual.  [

* Cuauhtémoc Mayorga Madrigal. Es Profesor Investigador adscrito al Departamento de Filosofía en el CUCSH. Jefe del Departamento de Filosofía. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, de la Asociación Filosófica de México, de la Academia Mexicana de Lógica y del Cuerpo Académico de Lógica, Retórica y Teoría de la Argumentación. Autor del libro Factores etimológicos del desarrollo tecnológico.

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