La trampa de la islamofobia

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Exacerbar el odio contra los musulmanes es una trampa en la que no debe caer Europa. La creciente islamofobia en el viejo continente sólo fortalece o la ultraderecha occidental o a los extremistas, quienes precisamente buscan dividir, explican especialistas consultados por La gaceta.

Los atentados contra dibujantes y empleados de la revista Charlie Hebdo, detonaron manifestaciones a favor y en contra de la presencia musulmana en diversos países de Europa. Resultó ser la válvula de escape que esperaba la población, golpeada por las severas medidas de austeridad en Europa, el desempleo y la desigualdad social que persiste en el viejo continente, contrariamente a lo que muchos creen.

El académico, de origen francés, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), Nicolas Rey Hulman, explica que el discurso de odio que “mete a todos los musulmanes en un solo costal”, no sólo es simplista, sino que debilita a quienes desde el Islam buscan estados laicos que reconocen la libertad de conciencia y la convivencia pacífica.

“Hay que entender que dentro del propio Islam hay diversas corrientes, y en algunas hay confrontación; están los chiítas, los sunitas, los salafistas, y también otros que quieren un Islam moderno, países como Turquía o Túnez, con figuras que permitieron  que se modernizaran sin pasar por la religión, sino por el laicismo. No podemos dejar a los progresistas dentro del Islam pelear solos contra los extremistas.

Tenemos que apoyarlos, no lo van a lograr ellos solos. Muchos dicen que debe haber una reforma dentro del Islam. Pero el Islam no es uno, son muchos Islam, entonces tenemos que apoyar a la franja progresista y no dejarlos solos”, explica el doctor por la Universidad de La Sorbona, en París.

Añade: “Creo que abonar a la confrontación es lo que buscan los extremistas en armas, es lo que busca la extrema derecha occidental. A final de cuentas les conviene generar división y oponer a la gente entre ellos. No debemos caer en la trampa”.

El investigador del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas, Martín Romero Morett, explica que este tipo de confrontaciones se reflejan en una pérdida de recursos, debido a la paranoia constante en que están los estados, por lo que también apela a la convivencia pacífica.

“Ojalá que en lugar de seguir estigmatizando al mundo musulmán como terroristas, se buscaran áreas de concordia, áreas de diálogo y hubiera un respeto mutuo entre las religiones. Si los musulmanes no se meten con el cristianismo, el catolicismo o el judaísmo, pues que los demás no se metan con sus creencias”.
 
Crece la islamofobia
Luego de los ataques yihadistas a la revista satírica Charlie Hebdo, en varios países de Europa se multiplicaron las protestas. Algunas, de corte xenófobo y racista, contra la presencia musulmana. En Francia, donde ocurrió el atentado, se han dado más de 50 ataques a creyentes de esa religión.
En Europa, la población musulmana creció  del 4.9 por ciento, en 1990, al 6 por ciento en 2010, y se estima que en 2030 sea el 8 por ciento, según un informe del Pew Research Center, que detalla además que en 15 años serán el 26.4 por ciento de la población mundial. El país europeo con más musulmanes es Francia, con 7.5 por ciento.

De acuerdo con el Informe  de Amnistía Internacional, titulado “Elección y prejuicio: discriminación de personas musulmanas en Europa”, esta población se ve afectada “en ámbitos de la vida como la educación y el empleo, pudiendo llegar a tener un impacto negativo en sus vidas a causa del aislamiento, la exclusión y la estigmatización a la que pueden llegar a ser sometidos”. Países como Bélgica o España, prohíben el velo a las mujeres en espacios públicos, y en Suiza hay “restricciones en el establecimiento de lugares de culto islámicos”.

Nicolás Rey explica que el desempleo y la desigualdad son un caldo de cultivo para que un sector de la población se sume a las manifestaciones racistas, xenofóbicas y en este caso antislámicas.
“No creo que la manifestaciones anti Islam sean cien por ciento de adhesión a sus sentimientos xenófobos, pero siempre en pensamiento de crisis la gente más afectada por los problemas sociales y la precariedad, se dejan seducir por estos movimientos”, apunta.

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