viernes, octubre 30, 2026
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Sonajas y generaciones, la tradición que también camina desde CUSur

Cada 23 de octubre es especial para los Sonajeros josefinos, quienes mantienen viva una tradición que ha dado identidad a Ciudad Guzmán

Las fiestas de octubre de Zapotlán el Grande tienen su origen en una antigua promesa de sus habitantes a San José, a quien encomendaron la protección de la población ante los constantes sismos que afectaron a la región durante el siglo XVIII. Con el paso de los años, esta celebración se convirtió también en una de las expresiones culturales más representativas de la población.

Cada 23 de octubre, las principales calles reciben el tradicional recorrido de las imágenes peregrinas, acompañadas por carros alegóricos, cuadrillas de sonajeros y danzantes aztecas, que reúnen a distintas generaciones de zapotlenses.

La celebración comienza antes de que las cuadrillas salgan a las calles. Para José Woityla Guzmán López, estudiante de segundo semestre de la licenciatura en Cultura física y deporte del Centro Universitario del Sur (CUSur), los preparativos inician cuando llega el momento de planchar y dejar lista la vestimenta que portará durante el recorrido.

José pertenece a la cuadrilla de Sonajeros josefinos desde hace diez años, donde comenzó siendo un niño al seguir los pasos de sus padres, quienes también forman parte de la tradición. Aunque conserva pocos recuerdos de aquella primera experiencia, hay uno que permanece en su memoria: haberse quedado dormido en los brazos de su mamá. Hoy, una década después, continúa participando en una celebración que ha acompañado a distintas generaciones de familias zapotlenses.

Ser sonajero representa para José compromiso y devoción, pero también una manera de reconocerse como parte de su comunidad. Considera que esta tradición refleja la unión que caracteriza a Zapotlán el Grande, en especial durante una de las fechas más representativas de sus fiestas patronales.

En la cuadrilla de José, los ensayos inician durante septiembre y concluyen el 12 de octubre; son jornadas de preparación que debe compaginar con sus responsabilidades universitarias, aunque explica que al realizarse regularmente por las noches, no suelen interferir con sus actividades académicas. Sin embargo, pertenecer a una cuadrilla implica más que aprender los pasos y presentarse ante los espectadores.

Los Sonajeros josefinos son una segunda familia para José: una comunidad que permanece unida gracias a una tradición compartida. Entre sus experiencias más significativas recuerda haber participado como sonajero en representación del CBTA, una oportunidad para llevar esta expresión cultural también al ámbito educativo.

De las generaciones mayores ha aprendido una enseñanza que considera fundamental: quien participa en las danzas debe hacerlo por devoción. Es precisamente ese sentido de pertenencia el que espera ver reflejado en los jóvenes que comienzan a integrarse a las cuadrillas.

Para quienes participan, el recorrido también supone enfrentarse a las condiciones climáticas y al desgaste de una jornada extensa. José reconoce que el clima puede convertirse en una de las mayores dificultades, sin embargo, encuentra su recompensa al observar cómo las personas disfrutan del paso de las cuadrillas. Entre los distintos momentos del recorrido, hay uno que guarda un significado particular para él, el paso frente a Catedral, donde los integrantes renuevan su juramento.

Desde su perspectiva, las vestimentas también merecen una mirada especial. Detrás de los colores que los espectadores observan durante el recorrido se encuentra el esfuerzo de quienes dedican parte de su tiempo a mantener viva esta expresión cultural.

La participación de jóvenes universitarios como José permite observar cómo las celebraciones tradicionales continúan encontrando espacio entre las nuevas generaciones. Aunque sus actividades académicas forman parte de su vida cotidiana, cada octubre regresa a una práctica que conoce desde la infancia y que lo vincula tanto con su familia como con la historia de su ciudad.

Entre el movimiento de las calles, los colores de las vestimentas y las generaciones que comparten un mismo recorrido, la celebración continúa construyéndose desde las historias particulares de sus participantes.

Para José, la experiencia que comenzó hace diez años, cuando todavía podía quedarse dormido en los brazos de su madre, es hoy una tradición que sigue recorriendo con sus propios pasos.

Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.

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