
Recién egresado de la licenciatura en Psicología del CUAltos, este joven combina sus habilidades de investigación con su pasión por la escritura
Para Julio César Barba Gómez escribir siempre estuvo presente, aunque durante mucho tiempo no imaginó el destino que la vida le tenía preparado. Fue durante su paso por el Centro Universitario de los Altos (CUAltos) cuando aquel interés comenzó a tomar forma y la lectura se convirtió en un hábito, la investigación en una herramienta y la escritura en una manera de compartir aquello que había aprendido.
Hoy, recién egresado de la licenciatura en Psicología, Julio Barba cuenta con dos libros titulados Sociedad en abstinencia y, el más reciente, que fue publicado por la Editorial de la Universidad de Guadalajara, Bajo un árbol en julio. A estos proyectos se suman otros trabajos que podrían ver la luz próximamente. Su historia, sin embargo, no comenzó con un libro publicado, comenzó adentrándose en la literatura y la investigación.
Desde antes de ingresar a la universidad, el interés de Julio por escribir ya estaba presente. Fue durante su formación universitaria cuando comenzó a acercarse de manera más profunda a la lectura. Comenta que llegó a leer más de un libro por semana, una práctica que le permitió ampliar su vocabulario, conocer distintos estilos literarios y acercarse a autores e historias que terminaron alimentando su propia escritura.
Pero su formación como psicólogo también tuvo un papel fundamental. La licenciatura lo acercó a la investigación y, con ella, a la necesidad de comunicar aquello que se descubre. La redacción y articulación de artículos científicos, la consulta de bibliografía especializada y la búsqueda de información más allá de las aulas fueron herramientas que posteriormente trasladó a sus propios proyectos.
“Siempre buscar conocimiento en la biblioteca o en bases de datos especializadas en diferentes temas”, explica al hablar de una de las enseñanzas que más influyeron en su formación. Esa combinación entre lectura, investigación y divulgación terminó convirtiéndose en una forma de crear.
El primero de sus libros, Sociedad en abstinencia, nace de una problemática que Julio conoció de cerca. Las dinámicas sociales alrededor de las personas que atraviesan una adicción. La obra inicia desde una crítica a la manera en que la sociedad puede responder frente a quienes viven estas situaciones, particularmente desde la exclusión.
Su segundo libro, Bajo un árbol en julio, toma un camino diferente. Se trata de una novela que plantea una crítica a la realidad mexicana y que, desde la ficción, propone una interpretación particular sobre uno de los problemas que atraviesa al país. Lo que Julio denomina un “problema de honestidad estructural”.
Estos dos libros podrán ser diferentes, pero Julio los une con una misma intención, utiliza la escritura para plantearle al lector preguntas sobre la realidad que lo rodea día con día
El camino hacia la publicación tampoco fue inmediato. Durante la licenciatura, Julio recibió motivación para compartir y publicar los trabajos que desarrollaba. La posibilidad de convertir sus proyectos en publicaciones, sin embargo, inicialmente parecía lejana. “Todo lo que hagan lo pueden publicar, todo lo pueden compartir”, recuerda que les decían durante la carrera.
Al principio, confiesa, no estaba completamente convencido de que aquello pudiera convertirse en una realidad. “La verdad no me la creía”, reconoce. Pero su percepción cambió cuando comenzó a conocer las posibilidades que existían dentro de la propia universidad.
Entre los apoyos que identifica como fundamentales se encuentran las becas de investigación, que además de representar un ingreso económico le permitieron continuar dedicándose a sus estudios, así como el acompañamiento de profesores y profesionales durante su formación.
A esto se sumó el trabajo realizado en distintas materias de metodología de la investigación y la influencia de profesores como Juan Francisco Caldera, Oscar Ulises, Juan Carlos Plasencia y Héctor Limón, a quienes reconoce como parte importante de su proceso. Fue entonces cuando la idea de publicar dejó de parecer algo distante y comenzó a convertirse en una posibilidad concreta.
Escribir, corregir y recibir críticas formaron parte del proceso. Sin embargo, para Julio hubo un momento particularmente desafiante: encontrar quién confiara en su trabajo lo suficiente como para publicarlo. “Lo más difícil fue encontrar quién lo publicara”, explica.
Las primeras personas que leyeron sus proyectos también dejaron una huella importante. Recibir retroalimentación y descubrir cómo otras personas interpretaban aquello que había escrito fue, para él, una de las partes más enriquecedoras del proceso creativo.
Ver finalmente su trabajo convertido en un libro publicado por la Editorial de la UdeG representó algo más que tener un ejemplar impreso entre las manos. “Significa mucho trabajo, significa mucho prestigio, significa mucho valor”, señala. También significa la materialización de un proyecto que durante algún momento parecía difícil de alcanzar.
Este contenido es resultado del Programa Corresponsal Gaceta UdeG que tiene como objetivo potenciar la cobertura de las actividades de la Red Universitaria, con la participación del alumnado de esta Casa de Estudio como principal promotor de La gaceta de la Universidad de Guadalajara.
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