sábado, mayo 16, 2026
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El casting como una selección natural: Manuel Teil

La figura del director de casting se conmemora cada 15 de mayo, pero solamente a partir del año pasado ha comenzado a ser reconocida por la Academia de Hollywood. Hablamos de este arte con el barcelonés, quien ha trabajado en películas de Alejandro González Iñárritu y Arturo Ripstein

Entrevista

El cine y su esencia guardan una fuerte relación con quienes interpretan a un personaje. La introspección, el compromiso, la empatía y la capacidad de comprender a “ese otro”, son habilidades blandas fundamentales para que un actor logre transmitir de mejor manera todo el potencial del personaje que el guionista y el director buscan plasmar en el producto final. En esto, el director de casting cubre un papel fundamental.

Fuerte de una experiencia de varios años en este campo, a Manuel Teil no le interesan los nombres rimbombantes, le importa más, dice, que las actrices y actores cuenten con las habilidades necesarias para poder dar vida al personaje de manera más fiel. De hecho, le gusta más el reto de trabajar con perfiles poco conocidos.

“Y cuando encuentro un director que piensa lo mismo que yo, es fantástico. Es muy estimulante cuando un director prescinde de las imposiciones comerciales”, afirma con firmeza el catalán. 

Por fortuna o por justicia, la labor y el reconocimiento del director de casting ha tomado fuerza a nivel nacional como internacional, dice Teil (Barcelona, 1957), quien ha dirigido el casting de obras reconocidas en el cine internacional como la trilogía de Alejandro González Iñárritu: Amores perros (2000), 21 gramos (2003) y Babel (2006), así como en varias obras del cineasta Arturo Ripstein (Ciudad de México, 1943), entre las que destaca La calle de la amargura (2014).

Con más de 35 años de residencia en México, Manuel Teil ha sido miembro de la Academia de Hollywood desde 2016, calificando la dirección de casting. Esta rama del cine comenzó a reconocerse con la estatuilla desde el año pasado, cuando fue acreedora al Oscar la estadounidense Cassandra Kulukundis (Estados Unidos, 1971) por su trabajo en Una batalla tras otra (2025).

Al preguntarle por qué considera que su trayectoria ha sido reconocida por la Academía, Teil reflexiona: “Creo que he sido nombrado como académico por mi trabajo serio, y no por ser frívolo. Hollywood no es la meca del cine, Hollywood es la meca del cine americano, pero hay más cines, hay otros países, hay otras mecas”.

Foto: Cortesía

¿Cuáles son tus criterios para seleccionar al elenco y pensar en un posible actor para una película?

Independientemente de que sean famosos o no. A mí eso no me interesa. Se ha comprobado constantemente que una película, por más actores famosos que tenga, no quiere decir que vaya a ser un éxito en taquilla. Ese es mi criterio principal. Es un proceso selectivo. Como todo en la vida, es una selección natural.

¿Cuáles serían los actores que más te han gustado en alguna de sus películas?

Gustavo Sánchez Parra (“Jarocho” en Amores perros). Es estupendo para el cine. En teatro queda un poco gris, pero en cine destruye la pantalla. Cuando lo vi con esa cara que tiene…, cuando en realidad él es un chico muy bueno en persona.

¿Qué tanto dista la esencia de una persona a lo que puede llegar a convertirse dentro del personaje?

Hay un actor que decía que lo lamentaba, pero que para estar cerca de un personaje, tu psique tiene que estar muy cerca de ese personaje. Y creo que tiene mucha razón. Claro que uno se asusta cuando tiene que interpretar a un asesino ¿no? Por ejemplo Norman Bates, en Psicosis. Pero la elección de Alfred Hitchcock con Anthony Perkins fue perfecta. Porque vemos ese rostro tan angelical, tan encantador, tan entrañable. Y de repente se convierte en un feroz asesino.

¿Cuál es la película en la que has quedado más satisfecho con el elenco completo?

Desde luego Amores perros. No te puedo decir que es la única. Cuando fuimos a ver la película a la premier, fue un shock. Estaba impresionado con la película que había filmado Alejandro y ver que había quedado estupenda. Podría mencionar otras. Seguro todas las que he trabajado con Arturo Ripstein.

¿Entonces se podría decir que eres un asiduo observador del comportamiento humano, una especie de sociólogo curador?

(Risas…). Me parece estupendo que lo llames “curador”. Pero sí. Creo que para hacer un trabajo bien hecho, un trabajo meticuloso, uno tiene que desarrollar esa capacidad de observación. Pero para cualquier trabajo u oficio.

Si bien se produce cine en Iberoamérica, ¿por qué no termina de cuajar la industria?

Yo creo que el cine latinoamericano está haciendo cosas interesantes. Pero todavía es un cine que está creciendo y que necesita madurar, y evidentemente recibir los correspondientes apoyos económicos. Es un cine todavía joven, que quiere decir muchas cosas, que a veces las dice con demasiado metraje y sin esa capacidad de selección. Entiendo que tengan esa necesidad imperiosa por mostrar a una sociedad en otros ámbitos y contextos, pero hay que ser más precisos.

En el caso de países como Argentina, el cine que se hace es en buena medida consumido por el público nacional. ¿El cine mexicano tiene que dejar de ser un cine localista?

Al público siempre le ha gustado el buen cine. Pero aquí estamos demasiado influenciados por un cine comercial norteamericano, ¡matizo, un cine comercial norteamericano! Porque hay un cine norteamericano estupendo. Si el público mexicano dejara de influenciarse tanto por esta clase de cine y se definiera más, las cosas serían distintas. Los que están apostándole y apoyando al cine, que además lo dicen –estamos apostando por un nuevo cine mexicano–, están pidiendo sólo comedias insulsas, ¿a dónde vamos a parar?, dónde está ese criterio, dónde está ese público maduro. Claro que está. Solamente que necesitas estimularlo con la historia adecuada.

Comentó que sus alumnos se apasionan por escribir guiones. ¿Por qué se empecinan a pesar de saber del poco apoyo?

Porque tienen la buena semilla. Y eso es maravilloso, porque, de todos esos alumnos quién sabe cuántos de ellos lleguen, ya no solamente a hacer una película, sino al lugar que están deseando. Son chicos que están construyendo un presente que se va a convertir en un futuro.

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