A pesar de ser la principal causa prevenible de muerte prematura, la hipertensión muestra un aumento sostenido en México y en Jalisco, sobre todo en personas de entre 50 y 60 años de edad; así lo señalaron expertos del Hospital Civil de Guadalajara (HCG) en rueda de prensa, en el marco del Día internacional de la hipertensión, que se conmemoran el 17 de mayo.
Factores como los hábitos de alimentación, la cultura gastronómica en el país y la falta de programas de concientización respecto al consumo responsable de sodio, así como una vida sedentaria provocada por la plataformización de servicios y consumo de productos, tienen consecuencias directas en el aumento de este padecimiento.Hi
“Se estima que la mitad de la población con hipertensión desconoce que vive en esta condición. Es un problema de salud pública que comprende a un tercio de la población mundial. Incluso, una tercera parte de quienes saben que sufren hipertensión están descontrolados”, advirtió Christian González Padilla, jefe del Servicio de cardiología de adultos del Antiguo HCG “Fray Antonio Alcalde”.
En el contexto estatal, de acuerdo con el Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG), durante 2022 Jalisco registró 45 mil 406 casos de hipertensión arterial, por lo cual se posicionó como la novena causa de enfermedad entre la población del estado. De esa cantidad, 25 mil 319, que representa a 55.8 por ciento, eran mujeres y 20 mil 087 hombres, que representa a 44.2 por ciento.
La hipertensión en la población de 50 años y más fue de 41.5 por ciento en 2024. En el grupo de 60 años y más, los valores se elevaron con respecto al grupo anterior. En el caso de las mujeres se presentó un incremento, que pasó de 52.6 por ciento en 2012 a 56.2 por ciento en 2024. En los hombres, el aumento fue de 35.7 a 40.6 por ciento.
Uno de los factores principales del aumento de hipertensión es el consumo de sodio, que se incluye de manera frecuente en alimentos procesados, ya que existen alrededor de 39 sustancias derivadas de la sal que fungen como conservadores en alimentos procesados.
El titular de la Clínica de hipertensión , Salvador Fonseca Reyes, del Nuevo Hospital Civil de Guadalajara Dr Juan I Menchaca, apuntó que existen inconsistencias respecto a la medición de este padecimiento a nivel nacional debido a diversos factores, como lo es la falta de equipos adecuados para las distintas mediciones.
“Se requieren dispositivos adecuados, precisos y validados, como brazaletes que sean del tamaño adecuado para el brazo de los pacientes. Tenemos cuatro tamaños diferentes tan sólo para los adultos. Recordemos que México se encuentra entre el primer y segundo lugar de obesidad en el mundo”, añadió Fonseca Reyes.
Precisó también que, ante las variaciones en las mediciones de la presión arterial, a nivel mundial se están llevando a cabo ajustes para mejorar esta situación. Producto de estas inconsistencias, los diagnósticos pueden llegar a variar entre 15 y 20 milímetros, lo cual dificulta la precisión de las estadísticas en torno a los diagnósticos.
La hipertensión es también causa de otras enfermedades, como las relacionadas con fallas renales crónicas, que se aceleran con este padecimiento. “El riñón y la presión arterial mantienen una relación bidireccional, la hipertensión daña el riñón y el riñón afecta a la hipertensión”, advirtió el doctor Manuel Luis Prieto Magallanes, jefe del Servicio de hemodiálisis y diálisis peritoneal del Hospital Civil de Oriente (HCO).
Propuestas para mejora de hábitos y diferencias en el contexto nacional
Los hábitos alimenticios son algunos de los ajustes que los especialistas recomiendan para disminuir la hipertensión. Por ejemplo, la mayoría de la población consume dos o tres veces más sal o sus derivados de la cantidad recomendada, la cual es de cinco gramos al día.
“Menos sal es más vida. Disminuir el sodio tiene un impacto real e importante en el control de la hipertensión. Se recomienda, como medidas de prevención, una actividad física regular, mantener un peso saludable, evitar el tabaquismo, limitar el consumo de alcohol, tener una adecuada higiene del sueño y un adecuado tratamiento médico en caso de ya tener el diagnóstico”, sugirió Prieto Magallanes.
Apuntaron también que, por ejemplo, el consumo de una bolsa de frituras y una bebida y un refresco, representa entre 30 y 40 por ciento del consumo de sal de un día, por lo que recomiendan hacer un consumo más consciente y moderado de estos productos.
En cuanto al etiquetado en alimentos procesados, Fonseca Reyes detalló que algunas investigaciones realizadas a nivel local, como publicaciones científicas, así como una tesis realizada en el Instituto de Nutrición Humana (INHU) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), que indican que existe una disminución apenas significativa en la decisión de compra de productos.
“Se encuestó a personas encargadas de hogares para saber si sabían lo que significaban los sellos y la interpretación que se hacía de ellos, y se encontró que el efecto era muy poco realmente. El miedo que tenía la industria sobre que se iban a vender menos productos por esta situación, no sucedió”, recalcó.
Señaló también que es necesario trabajar en el diseño de políticas públicas que se enfoquen en mejorar los procesos educativos de mejora de hábitos de consumo de alimentos y productos, en lugar de promover medidas de prohibición, las cuales suelen ser sorteadas por el mercado negro.









