La Universidad de Guadalajara (UdeG) conmemoró los 136 años del natalicio de la doctora Irene Robledo García, emblemática universitaria, educadora, trabajadora social y humanista jalisciense, quien fue pieza clave en la refundación de esta Casa de Estudio en 1925.
La tarde de ayer martes 14 de abril, en una ceremonia en el Paraninfo Enrique Díaz de León, autoridades, integrantes de la comunidad universitaria y familiares de la maestra Robledo García rememoraron el legado de esta jalisciense y la manera en que su trabajo a favor de la educación trascendió en una época que no facilitaba oportunidades a las mujeres.
La Rectora General, Karla Planter Pérez, consideró que Irene Robledo es parte medular en la identidad universitaria, por lo que es necesario rememorar y conmemorar su legado en espacios donde más integrantes de la Red Universitaria pueden conocer su historia.
Celebró que en octubre pasado, en el marco de los 100 años de la Refundación de la UdeG, se tomó la decisión de reconocer el trabajo de la doctora Irene Robledo colocando una estatua de su figura frente al edificio de Rectoría General, como una manera de hacer justicia a su memoria.
“Hoy al ver esa estatua de bronce cada mañana no sólo vemos a una de las fundadoras de nuestra alma mater, sino que vemos a una mujer que como muchas de nosotras tuvo que abrirse paso con determinación, talento y una fe inquebrantable en la educación como herramienta de transformación social”, enfatizó.
Ruth Padilla Muñoz, Maestra Emérita de la UdeG, resaltó que la universitaria fue pionera en el trabajo educativo y social en Jalisco, méritos que trascendieron las aulas y que fueron reconocidos distinguiéndola como la primera mujer en obtener el título de Doctorado honoris causa en la UdeG y la primera mujer en ocupar un espacio en la Rotonda de las y los Jaliscienses Ilustres.
“Aquella ceremonia en la que llevamos los restos de la doctora Irene Robledo fue no solamente conmovedora, sino, de verdad, impresionante para las mujeres que acompañamos sus restos. Todas las universitarias íbamos de luto delante de ella, pero con una sensación de orgullo, de alegría y de felicidad por tantos reconocimientos a una mujer extraordinaria. No era cualquier mujer, era Irene Robledo”, refirió.
Previo a las guardias de honor, la señora Esmeralda Casillas, sobrina de la doctora Robledo, agradeció el homenaje a esta universitaria y subrayó que su tía fue una mujer sumamente comprometida como educadora, humanista, fundadora e impulsora del trabajo social, percatándose de que “la educación carece de propósito si no se enfoca en promover la dignidad humana”.
“Para mí, hablar de ella también es hablar de una presencia cercana, de una mujer cuya memoria no pertenece únicamente a los libros, instituciones u homenajes, sino también al corazón de su familia y de quienes seguimos encontrando en su ejemplo una fuente de inspiración”, precisó.

Por su parte, Fernanda Romero, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), mencionó que Irene Robledo es un símbolo de lucha para muchas universitarias, quien se convirtió en una pionera en el fomento de la educación con enfoque humanista, quien planteó que la educación debe ser un derecho y no un privilegio para pocos.
“Estamos aquí para reconocer su lucha, para nombrar a una mujer que desafió su tiempo, que abrió grietas en las estructuras que parecían inamovibles para nosotras, y que convirtió la educación en un acto profundamente humano y profundamente político”, precisó.








